domingo 21 de julio de 2019
Usuarios
e-mail:
Contraseña:
¿Olvidó su contraseña?
InstruccionesHáganos su Página de InicioAgréguenos a sus Favoritos
 
 
 
Edición 2132

03/Jun/2010
 
 
Secciones
Acceso libre Nos Escriben ...VER
Acceso libre ActualidadVER
Acceso libre InternacionalVER
Acceso libre EntrevistasVER
Acceso libre Medio AmbienteVER
Acceso libre NacionalVER
Acceso libre Opinión VER
Acceso libre Ellos&EllasVER
Sólo para usuarios suscritos Bienes & Servicios
Acceso libre CulturaVER
Sólo para usuarios suscritos Caretas TV
Sólo para usuarios suscritos El Misterio de la Poesía
Sólo para usuarios suscritos Quino
Columnistas
Sólo para usuarios suscritos Raúl Vargas
Sólo para usuarios suscritos Gustavo Gorriti
Sólo para usuarios suscritos Augusto Elmore
Sólo para usuarios suscritos Jaime Bedoya
Sólo para usuarios suscritos China Tudela
Sólo para usuarios suscritos Luis Freire
Suplementos
Acceso libre UniversidadesVER
Ediciones
anteriores


Última Edición: 2460
Otras Ediciones Anteriores
 
 

Inicio > Revista

Nacional La libertad de Lori Berenson en manos presidenciales.

Reclusa en Miraflores

3 imágenes disponibles FOTOS  PDF 

2132-berenson-1-c.jpg

A una semana de su liberación Lori Berenson no dejó el departamento miraflorino ni recibió visitas.

El tránsito de Lori Berenson de la prisión a la libertad la ha convertido en una virtual apátrida.

La norteamericana fue puesta en libertad de la Cárcel de Mujeres de Chorrillos a las 3 pm del jueves 27. Llevaba apenas un maletín en la mano.

Había purgado 14 años y 5 meses de prisión.

Estaba flaca y desgastada.

Esquivó a la prensa sin prestar declaraciones, se zambulló al interior de un automóvil negro y emprendió el camino a la libertad rumbo a Miraflores por el Circuito de Playas.

Una jauría de periodistas le pisó los talones.

La nerviosa comitiva finalmente se detuvo en la calle Grau 598, Miraflores, donde los vecinos le tenían organizado un singular comité de recepción.

“Debería estar bajo tierra o en su Patria”, declaró una mujer a las cámaras de Tv.

Los fujimoristas se encargaron de convertir el malestar ciudadano en un piquete de protesta en las afueras del edificio.

Ahí estaban Martha Moyano, Luis Delgado Aparicio y María Teresa Dulanto, más “naranjas” que la remaceta.

También estuvo en la manifestación una de las hijas del general Juan Rivero Lazo, ex jefe del Dirección de Inteligencia del Ejército (DINTE), preso hace 9 años.

El padre de Berenson, Mark, con su nieto, Salvador, un crío de un año de edad concebido en prisión, fue sometido a un callejón oscuro cuando llegó.

“Go back to your fucking country!” (regresa a tu maldito país), le espetó un desaforado “vecino”.

El alcalde de Miraflores, Manuel Masías, se montó en la ola de indignación.

“Pedimos que la condenada por delito de terrorismo Lori Berenson, se sirva variar su lugar de residencia a fin de evitar que su presencia en Miraflores constituya un factor de conflicto social”, dijo.

El burgomaestre que donó el terreno para el Museo de la Memoria ahora se exhibió intolerante.

Masías sería la primera autoridad en exigir que Berenson se marche.

Salida Legal

El 25 de mayo, el 1er Juzgado Supraprovincial de Lima concedió a Berenson la libertad condicional, habiendo cumplido tres cuartos de su condena.

La jueza Jessica León se amparó en el DL 927 promulgado en el 2003.

La magistrada prohibió a Berenson salir del Perú y le ordenó se presente a firmar el libro de actas todos los meses.

Mientras “Chema” Salcedo en RPP se engolosinaba imaginando el peregrinaje por el territorio nacional de Berenson, rechazada su presencia en cuanta jurisdicción pusiera el pie, el ministro de Justicia, Víctor García Toma, decidió tomar cartas en el asunto.

Convocó a la Comisión de Indultos presidida por el viceministro Luis Marrill, e integrada por Daniel Figallo, José Aróstegui y Lourdes Carreño, y dedicaron el último fin de semana a buscar una salida legal.

El lunes 31, García Toma planteó al presidente Alan García que conmute la pena de Berenson, allanando el camino de su expulsión del país.

Se esperaba que ese mismo día lo firmase AGP pero todo quedó en suspenso hasta su retorno de Washington.

El expediente iba acompañado de una carta de cuatro páginas escrita de puño y letra por Berenson, fechada el 28 de mayo, a tres días de su liberación, en la que la gringa se arrepiente de sus actos. “Lamento mucho el daño que yo haya causado a la sociedad peruana y pido perdón a las personas que se hayan sentido afectadas por mis palabras”, dijo.

“Pido perdón”

Berenson fue detenida en noviembre de 1995 en una operación policial dirigida por el general PNP Juan Gonzales Sandoval, que logró abortar un plan del MRTA para secuestrar el Congreso, maquinado por Miguel Rincón Rincón.

El contingente del MRTA descubierto por la Policía en una casa de La Molina se defendió a balazos. Un policía murió en la refriega.

La Policía encontró dentro de la vivienda un numeroso arsenal de armas automáticas y enseres personales de la estadounidense. La Policía acusó a Berenson de simular ser periodista para ingresar al Congreso y hacer “reglaje”.

Berenson fue condenada por un Tribunal Militar sin rostro a cadena perpetua en 1995 por traición la patria. Su caso llegaría a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA.

En 1999, la CIDH exigió se la juzgue en el Fuero Civil. En el 2001, el Poder Judicial la condenó a 20 años de prisión.

El año pasado, Berenson dio a luz a Salvador. La criatura vivía con ella en la cárcel de Chorrillos. Es evidente que el beneficio penitenciario libró al pequeño de una prolongada pesadilla.

Si AGP concede la gracia presidencial, Berenson tendría que regresar a Estados Unidos, país que dejó a los 26 años de edad para embarcarse en la malhadada aventura.

Alguna suerte tiene. En su país hubiera sido condenada a cadena perpetua con las nuevas leyes antiterroristas. Pero también es cierto que se sopló quince difíciles años de prisión en el Perú y que dista de ser la estratega emerretista pintada por buena parte de los medios, antes y ahora. Un criterio clave y poco difundido entre los comentaristas estos días es el de la proporcionalidad. Una cosa es aceptar la libertad del senderista Osmán Morote, en su momento número dos de los maoístas, y otra muy distinta recluir hasta el final de sus días a una gringa que cometió el error de su vida al viajar a un país remoto para jugar a la revolución.

 


anterior

enviar

imprimir

siguiente

Ver más en Nacional
Reclusa en Miraflores

Búsqueda | Mensaje | Revista