viernes 19 de julio de 2019
Usuarios
e-mail:
Contraseña:
¿Olvidó su contraseña?
InstruccionesHáganos su Página de InicioAgréguenos a sus Favoritos
 
 
 
Edición 2132

03/Jun/2010
 
 
Secciones
Acceso libre Nos Escriben ...VER
Acceso libre ActualidadVER
Acceso libre InternacionalVER
Acceso libre EntrevistasVER
Acceso libre Medio AmbienteVER
Acceso libre NacionalVER
Acceso libre Opinión VER
Acceso libre Ellos&EllasVER
Sólo para usuarios suscritos Bienes & Servicios
Acceso libre CulturaVER
Sólo para usuarios suscritos Caretas TV
Sólo para usuarios suscritos El Misterio de la Poesía
Sólo para usuarios suscritos Quino
Columnistas
Sólo para usuarios suscritos Raúl Vargas
Sólo para usuarios suscritos Gustavo Gorriti
Sólo para usuarios suscritos Augusto Elmore
Sólo para usuarios suscritos Jaime Bedoya
Sólo para usuarios suscritos China Tudela
Sólo para usuarios suscritos Luis Freire
Suplementos
Acceso libre UniversidadesVER
Ediciones
anteriores


Última Edición: 2460
Otras Ediciones Anteriores
 
 

Inicio > Revista

Medio Ambiente Las trabas de concreto al ambientalismo en el tejado.

Alturas Verdes

2132-alturas-1-c.jpg

En la azotea de su edificio en San Isidro, Sally Chrem le ha dado un look verde huerto para aprovechar mejor el cemento.

El concepto que parece manejar la vecina sanisidrina Sally Chrem para ganarle áreas verdes al cemento de la capital resulta tan simple como sembrar de verde sus azoteas. Y cuando se tiene que los limeños cuentan en promedio con solo 2 m2 de área verde per cápita, cuando la Organización Mundial de la Salud recomienda un mínimo de 8 m2, el postulado de Chrem resulta práctico y necesario.

Así, en los cielos del edificio de la calle Víctor Maúrtua en el que habita, Chrem, esposa del reconocido cirujano peruano Claudio Kirschbaum, ha cambiado la faz del lugar instalando un biohuerto donde cultiva desde tomates y coles hasta ají. “Hace 7 años que hago esto, intentando enseñarles a mis hijos una vida más ambiental”, señala: “Para poner la tierra he reciclado muebles viejos, y no uso pesticidas para que sea orgánico”. Suena ecológicamente amigable, pero aparentemente el cemento también tiene sus hinchas. La Junta de Propietarios del edificio ya la notificó dándole un plazo de 3 semanas para retirar todo lo sembrado y dejar nuevamente vacía la azotea. Reclaman que se trata de un área común.

2132-alturas-2-c.jpg

En Beijing y Nueva York (foto), el aprovechamiento de las azoteas como áreas verdes es ya común.

“¡Es increíble! –sostiene Chrem– He invitado a los propietarios tantas veces a que participen de la actividad, incluso para que sus hijos aprendan la importancia de tener más áreas verdes en la ciudad, pero ahora la Junta quiere que bote todo”.

Lo curioso de buscar detener esta práctica en un distrito residencial es que en ciudades como Beijing, China, o Nueva York, cada vez es más común ganarle espacios verdes a la urbe, pudiéndose llegar a tener desde huertas hasta pequeños parques en las cimas de los rascacielos. Y en lares peruanos, incluso distritos como Villa María del Triunfo, con supuestamente menor conciencia verde que la del regular habitante de San Isidro, es una práctica que ya ha tenido pegada (CARETAS 2044).

Chrem, mientras tanto, lucha sus últimos minutos para mantener su pequeño edén de alturas. A ver si este perro del hortelano se vuelve vegetariano.

 


anterior

enviar

imprimir

siguiente
Búsqueda | Mensaje | Revista