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15/Abr/2010
 
 
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Cinco noches y cuatro días en Lima. Vino a inaugurar Portraits de su íntimo amigo Mario Testino.

Kate Moss: Agenda de Estrella

8 imágenes disponibles FOTOS 

2125-KATE-01

La Diva. El acoso de la prensa la siguió hasta Paracas y no la dejó respirar. Sin embargo, la prensa, no tuvo acceso directo a la Moss.


Era domingo. Copa en mano, una rubia de largas piernas bebía champán detrás de unos inmensos lentes oscuros en la zona de fumadores de la sala vip, en el aeropuerto Barajas de Madrid. El cigarrillo entre los dedos le da ese aire de personaje sacado de una novela policíaca gringa. Nadie se le acerca por un autógrafo. Nadie la ha reconocido. Ella fue acusada de fomentar la anorexia entre las jóvenes tras declarar que “nada sabe mejor que sentirse flaca”. Ella subastó un beso por 5.567 euros y se lo dio al mejor postor mientras su novio miraba y reía silenciosamente.

Ella es la representación de la perfección anatómica a través de la aritmética. 83-57-88. Ella, once horas y media después, aterrizaría en Lima, vía Iberia, a las seis de la tarde hora local. El Senamhi no lo pronosticó, pero un huracán había llegado en abril. Tenía nombre, y se llamaba Kate Moss. A continuación, su agenda (íntima) de su paso por Lima.

Lunes 05, La Llegada

Después de siete horas de sueño ininterrumpido y dos comidas pasadas por alto, Kate Moss, la controvertida modelo y rostro de un sinfín de marcas de todo el mundo, se quitó las anteojeras y presionó el botón de servicio. Segundos después, una aeromoza aparecía en la primera clase, junto al asiento 04H, donde la mujer mejor vestida del 2010, según la revista ‘Glamour’, yacía sentada dentro de unos bluejeans, una blusa y unas zapatillas deportivas. Tocaba la hora del lonche: un whisky en las rocas. Luego de bebérselo de un solo trago y a pocas horas de que el avión aterrice en el Aeropuerto Internacional Jorge Chávez, se dirigió a los servicios higiénicos con un maletín de mano, dejando solo a Jamie Hince, su novio y líder de la banda británica ‘The Kills’, que viajaba a su lado. Cuando salió del baño estaba peinada, maquillada y vestida de otra manera. Estaba a punto de poner de cabeza a Lima. Había que vestirse para la ocasión.

Martes 06

Bastaron menos de veinticuatro horas para que la prensa local recordara el oscuro pasado de la modelo. Se citó al “Daily Mirror”, tabloide inglés que la acusó de adicción a las drogas mostrando fotografías de ella consumiendo cocaína. Sacó a luz el video de YouTube donde la modelo, semidesnuda, luce pasos de baile al son de una canción interpretada por su ex, el rockero inglés Pete Doherty, en su casa londinense. Y recordó el beso que se dio con la otrora actriz y cantante adolescente, Lindsay Lohan, en un bar neoyorquino el 2006; entre otros escándalos. Mientras la avalancha de noticias refritas llenaban páginas de diarios, segundos y minutos en la TV, Kate Moss protagonizaba su propio escándalo en la terraza del Miraflores Park Hotel. Y es que, todos imaginaban que Kate Moss pondría en alerta a los periodistas especializados en moda, vistiendo ajuares de diseñadores de renombre mundial, pero no precisamente desvistiéndose. Esos ‘topless’ históricos, adornarían absolutamente todos los medios. Ese mismo día, más tarde, abordaría un carro rumbo a la fiesta privada del MALI junto a Mario Testino, su mejor amigo, y en esa fiesta, más de media docena de damas lucieron vestidos similares color verde. Una frase se le escuchó decir a la inglesa: “¡Suck me earth!” (“Trágame tierra”).

Miércoles 07 Y Jueves 08

A las tres de la tarde Kate Moss y Jamie Hince salieron por la puerta trasera del hotel evitando a la prensa y partieron a bordo de un auto con ventanas polarizadas rumbo a Punta Hermosa, en el kilómetro 45 de la Panamericana Sur. Allá la familia del fotógrafo Mario Testino los esperaba en su casa de playa. Pero horas después enrumbaron en el mismo coche, conducido por un chofer, hacia el Hotel Paracas Luxury Collection a dos horas y media de distancia.

El hotel había recibido una única instrucción por parte de la modelo: privacidad absoluta. Mientras tanto, para ellos, ya estaban garantizados dos asientos en la avioneta Cessna, Gran Caravan del 2008, para doce personas para sobrevolar por una hora las Líneas de Nazca y un yate Azimut 105, propiedad del hotel, solo para ellos. Asimismo, a su llegada, la piscina ya estaba separada para la modelo y el rockero, donde además se improvisó un comedor exclusivamente para los dos.

El jueves llegó Mario Testino para abordar el Cessna que sobrevolaría las Líneas de Nazca, sin embargo la avioneta no podía aceptar un pasajero extra y partió desde el aeropuerto de Pisco, quedándose Mario a esperar en el hotel a que vuelvan sus invitados. Tras su regreso, y después del almuerzo, subieron al yate con el servicio de champagne bay; quiere decir, champán a discreción en lo que dure el tiempo de navegación. Dos botellas se consumieron. Y como partieron por la tarde y el viento no estaba a su favor, no pudieron navegar hacia las Islas Ballestas como querían. Regresaron al hotel hacia el atardecer, luego que Testino aprovechara para tomarle algunas fotos a bordo, que seguramente incluirá en el libro que está preparando sobre ella. Por la noche, finalmente, el chef del hotel tendría una anécdota que contar: la única persona que le regresó un sudado de pescado en toda su carrera lleva nombre de huracán: Kate Moss. Al día siguiente volvieron a Lima.

Viernes 09, La Despedida

Kate Moss volvió a España en la misma aerolínea en la que llegó. Antes pasó por el restaurante Central con Jamie Hince, Mario Testino y su familia. Pidió un tiradito de atún y un tartar de conchas. Dejó limpios los platos y no pidió postre. A la salida del restaurante puso a dos personas de seguridad para que la prensa no le caiga encima. Escaparon por la puerta principal y luego de unas vueltas para despistar a los paparazzi por Miraflores hicieron una de sus últimas paradas en los mercados de souvenires andinos de la avenida Petit Thouars, donde compraron, previo regateo, artesanías y, probablemente, aquel manto con motivos incaicos con el que partió de Lima. Durante las compras soltó una frase que el vendedor del puesto de artesanías no comprendió pero que al serle traducida seguramente nunca olvidará: “Este mercado es más bello que los mercados de Marruecos”. Por la noche, el huracán ya había dejado Lima. Dejó huellas.

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