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Entrevistas David Jiménez, director ejecutivo de Andahuasi, dispara a discreción contra el grupo Wong.

Las Guerras De la Caña

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“No hay ninguna justificación para desalojar a los que han sido legalmente elegidos”.

Los últimos cinco meses de Andahuasi, el otrora calmo complejo azucarero de 7,200 hectáreas en Huaura, han sido los más amargos. Wong y Bustamante, los dos grupos empresariales en pugna por tomar el control del complejo, se acusan mutuamente de actuar con ilegalidad. Los allegados al grupo Bustamante denuncian la supuesta contratación de matones por parte de Wong e incluso propalaron un audio atribuido al representante legal del grupo, Walter Espinoza, en el que admite tener “sobornados” a los representantes de la Fiscalía. Los trabajadores vienen llevando la peor parte: dos muertos, heridos y considerables pérdidas por verse impedidos de vender la producción en stock. Durará muy poco la tensa calma vivida luego de la suspensión del desalojo esta semana. El juez deberá resolver en unos días la disputa que comenzó con la compra del 32% de acciones por parte del grupo Wong en mayo de este año. CARETAS entrevistó a David Jiménez, ex presidente regional de Puno y actual director ejecutivo de Andahuasi, quien da su versión de los graves hechos.

–Acusan a Hernán Garrido Lecca, que es parte del directorio, de influir en el Poder Judicial a favor de Bustamante.
–No es así, él vino propuesto por los trabajadores el año 2000. Quieren hacer parecer que nos estamos manejando apoyados por el gobierno, lo que no es cierto.

–Pero llama la atención que la Policía demorara tanto el desalojo.
–La Policía no podía intervenir porque se trata de un problema social. La gente de Andahuasi tiene animadversión extrema contra Eduardo Núñez por abusos cometidos durante los 12 años de su gestión. Él entregó la empresa con S/.17 millones de pérdidas, disfrazó la contabilidad y revaluó activos de manera irregular.

–¿Diría que el grupo Wong fue engañado por Eduardo Núñez?
–De alguna manera, sí. Con la venta irregular que les hace, incluye un nuevo accionista y cambia así la configuración, con lo que evita la auditoría y tapa serias irregularidades.

–¿Los Wong no lo sabían? No parecen ingenuos.
–A simple vista nadie compra acciones sin tener claridad sobre las facultades de quien vende y de la autorización expresa de la Junta General de Accionistas.

–Eduardo Núñez insiste en que cumplió con todos los requisitos de la Bolsa.
–No es así. Fue una operación cruzada: les vende 50 millones de acciones de la parte industrial, que estaban prendadas. Por lo tanto, tenía que aprobarse en una Junta General universal, que no fue el caso. El 30 de abril debió iniciar funciones el nuevo directorio. El 13 de mayo Núñez frustra la instalación y el 14 vende las acciones sin nuestra presencia. Núñez vende cuando ya no tiene funciones, en el periodo de transición. Pasan los 30 días de regularización y Registros Públicos le anula la operación, calificándola de insubsanable. Le dice: usted no tiene poderes para vender.

–¿Cómo se entiende que Núñez, según usted repudiado, resulte nuevamente presidente del directorio?
–Porque el estatuto dice que si uno es accionista puede votar hasta por 7 directores. Se puede distribuir o votar por sí mismo. Él concentra los poderes otorgados por accionistas menores y vota todo por él.

–¿Hay actualmente alguna acción legal contra Eduardo Núñez?
–Hay varias denuncias graves, hasta por homicidio de dos trabajadores. El Grupo Wong está denunciado a través de su operador. Hay 200 paramilitares pagados que tomaron de manera militar áreas de la empresa y provocaron las dos muertes. Pertenecen a una empresa de seguridad del grupo Wong. Nosotros hemos hecho varias denuncias completas, sindicando personas y entregado información fotográfica.

–Si seguían produciendo, ¿por qué los trabajadores estuvieron impagos 4 meses?
–Teníamos los depósitos llenos, 160 mil bolsas de azúcar. Pero no podíamos vender porque el Grupo Wong y Núñez colocaron grupos armados en la carretera que se internaban en los cañaverales y salían a asaltar con fusiles Fal cuando pasaban los camiones. Hirieron a varios trabajadores y el mes pasado, cuando los gerentes generales de campo y cosecha van al anexo Santa Rosa a hacer una inspección de campo aparecen las camionetas de los señores Wong y disparan a matar. Agarran a los de seguridad, a uno le meten una bala en el hombro y a otro en el estómago. Ellos piden ayuda, la gente va en busca de los heridos, se suma un cargador frontal que estaba en las inmediaciones, los asaltantes disparan a la cabina, matan al conductor y encima ocultan las evidencias.

–¿Por qué Wong querría hacer ese terrible daño?
–Para estrangular económicamente a la empresa y hacer que no paguemos a los trabajadores en espera que se rebelen contra nosotros.

–¿Cuál es la situación ahora?
–Se ha reiniciado la producción. La gente se siente respaldada por la ley, han reconocido su directorio y no los han desalojado, porque hubiera sido muy injusto. Reconocen que hay dos accionistas, nosotros, el grupo Bustamante, que hemos recolectado acciones durante tres años y los señores Wong, que compran de manera irregular, entrando por la ventana y que tienen una insaciable voluntad de tomar la empresa. Son dueños de Paramonga, que arroja números rojos porque no tienen caña de azúcar y hay muchas tierras salinas. Quieren tomar 2,000 toneladas por día, que ahora compran de Andahuasi para lograr su punto de equilibrio, por eso su desesperación. Paramonga y Andahuasi compitieron desde siempre. Los trabajadores apoyan a Bustamante porque saben que si los señores Wong toman Andahuasi, lo van a cerrar y convertir en un ingenio satélite. Hace tiempo compraron un ingenio pequeño y lo cerraron, botaron a toda la gente y se llevaron la caña a Paramonga. Si entra el grupo Wong habría un monopolio, y ellos saben que eso es grave para el agricultor que entrega su caña al ingenio. Cuando hay uno solo, pone las condiciones y puede hacer lo que quiere.

–¿Y si el juez fallara a favor de Wong?
–No habría ninguna justificación para desalojar a los que han sido legalmente elegidos y están reconocidos por la ley.

–¿Cuál es su mejor carta en la defensa del manejo de Andahuasi?
–Hemos sido reconocidos por el tribunal registral. Ya estamos inscritos en Registros Públicos. Además, si se han vendido 50 millones de acciones, ¿dónde está la plata que es un ingreso para la compañía? Ni el señor Núñez ni los señores Wong quieren decirlo. Si no ha entrado a ninguna cuenta corriente de Andahuasi es una operación nula. (Zenaida Solís)

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