miércoles 17 de julio de 2019
Usuarios
e-mail:
Contraseña:
¿Olvidó su contraseña?
InstruccionesHáganos su Página de InicioAgréguenos a sus Favoritos
 
 
 
Edición 2101

22/Oct/2009
 
 
Secciones
Acceso libre Nos Escriben ...VER
Acceso libre NarcotráficoVER
Acceso libre ActualidadVER
Acceso libre Opinión VER
Acceso libre TransporteVER
Acceso libre PremiosVER
Acceso libre FotografíaVER
Acceso libre Ellos&EllasVER
Sólo para usuarios suscritos Bienes & Servicios
Acceso libre CulturaVER
Sólo para usuarios suscritos Caretas TV
Sólo para usuarios suscritos El Misterio de la Poesía
Sólo para usuarios suscritos Quino
Sólo para usuarios suscritos Olor a Tinta
Columnistas
Sólo para usuarios suscritos Raúl Vargas
Sólo para usuarios suscritos Gustavo Gorriti
Sólo para usuarios suscritos Augusto Elmore
Sólo para usuarios suscritos China Tudela
Sólo para usuarios suscritos Alfredo
Sólo para usuarios suscritos Luis Freire
Suplementos
Acceso libre Medio AmbienteVER
Acceso libre OdebrechtVER
Ediciones
anteriores


Última Edición: 2460
Otras Ediciones Anteriores
 
 

Inicio > Revista

Historia De cómo el BAP Lima pudo haberse incorporado a la escuadra peruana durante la guerra con Chile. Hoy yace olvidado en el fondo del río Amazonas.

El Olvidado BAP Lima

4 imágenes disponibles FOTOS 

huascar1c.jpg

El Sócrates (foto) y el Diógenes fueron armados con 4 cañones de retrocarga de 8 pulgadas, 4 de 3 pulgadas y 4 ametralladoras.

El historiador Jorge Basadre se encargó de detallar los pormenores de aquella famosa colecta popular de 1879, en plena guerra con Chile. Se fundieron joyas y barrotes, e incluso se acopió cabello humano para reemplazar el plástico. La patriótica suma de recursos tuvo como principal objetivo mandar a construir un buque. John Rodríguez Asti, historiador de la Marina de Guerra del Perú, recuerda esa errática historia.

Por un lado, el capitán de navío Luis Germán Astete viaja a los Estados Unidos. Gestiones paralelas se realizan en Italia para comprar el blindado Roma. En Dinamarca, el capitán José María Salcedo se interesa por la fragata blindada KMD Danmark. En Francia, las opciones de compra se limitaban a buques antiguos. Solo en Turquía se encontraron blindados tan modernos como los chilenos Cochrane y Blanco Encalada, de fabricación inglesa. Pero todas estas gestiones son neutralizadas por la diplomacia chilena. Existía el tácito pacto de que ninguna de las potencias interfiriese en la guerra. Un blindado, además, resultaba demasiado oneroso para un país que había recaudado aproximadamente 200 mil libras esterlinas. Ello, sumado a la falta de crédito del Perú en el extranjero, cortó las opciones.

huascar2c.jpg

Grau: víctima de tardías compras navales.

Añadiendo a la ecuación la captura del Huáscar, la estrategia peruana tiene que replantearse: a falta de buques con caros y pesados blindajes, se comprarían dos cañoneras rápidas y ligeras, armadas con cañones de retrocarga (más veloces que los de avancarga) de alto calibre y largo alcance. Pflucker y Rico entabla conversaciones con el HDW Howaldtswerke, en el puerto de Kiel (un astillero alemán que cien años después nos fabricaría submarinos). El trato fue rápido: dos buques de 100 mil libras esterlinas en un plazo de cinco meses. Disfrazados de cargueros, fueron bautizados como Sócrates y Diógenes para despistar al enemigo. Mientras tanto, el capitán de navío Alejandro Muñoz se contactaría con el astillero Elswick, en Newcastle, de la compañía Armstrong. Allí se armarían las cañoneras. Pero grande fue su sorpresa cuando, al llegar, encontró un buque chileno prácticamente armado.

Ante la protesta peruana, el buque chileno Arturo Prat queda detenido en tierras británicas. Su construcción parecía haberse inspirado en el Huáscar: era rápido, con un ataque de largo alcance y muy moderno. A raíz de la respuesta chilena, las dos cañoneras peruanas quedan detenidas. Pero ya era enero de 1881, y Lima caía ante el fuego enemigo. La guerra se decidiría sin los tres buques.

El Diógenes se quedaría en Europa como parte de pago. Comprado por los Estados Unidos, se rebautizaría como el USS Topeka. Japón compraría el Arturo Prat y lo nombran Tsukushi. Tras sucesivos conatos de venta, el Sócrates llegaría al mar peruano recién en 1889. Rebautizado como el crucero Lima, el primer buque de nuestra nueva armada repatriaría los restos de Grau y Bolognesi. Años después, sería enviado a Iquitos como disuasivo durante la guerra con Colombia. También llegaría tarde.

 


anterior

enviar

imprimir

siguiente
Búsqueda | Mensaje | Revista