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Entrevistas Pilar Brescia y su fórmula de vida en entrevista insólita. Cómo superó, con su familia, los seis años de cárcel de su esposo Polo Gamarra.

El Perdón Como Terapia

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“Hoy estoy agradecida con la vida, aunque no me lo crean. El sentido del humor me ha ayudado a salir adelante”.

La vida va y viene y siempre es deseable que las variaciones que nos proporciona no sean tan abruptas, que caigamos en el horror y se nos abra una sima de separación entre el antes y el después. En el antes Pilar Brescia (51 años) era una conocidísima actriz (y sigue siéndolo, claro está) de teatro, televisión, cine y telenovelas con una amplia hoja de vida casi imposible de superar. La actriz Mariella Trejos le presentó en la peña El Carbón a Ernesto Gamarra, en ese momento diputado de Acción Popular y luego congresista del FIM. Se enamoraron. Se casaron. Estaban destinados a vivir felices y comer perdices toda la vida hasta que el 22 de enero del 2001 el horror y la ponzoña política más venenosa de aquellos tiempos oscuros y terribles les abrió una telúrica sima en los pies, cayendo ambos en la sulfurosa pestilencia de la injusticia más patética. Fue a través de una grabación que fue filmada 2 años y meses antes, el 22 de septiembre de 1998, en el que se veía a un amigo de Montesinos entregándole US$ 3,000.00 a Ernesto Gamarra “como colaboración para la campaña a la regiduría por Miraflores de su mujer Pilar Brescia”. El después. Gran escándalo. Sorpresa. Impotencia. Juicio vergonzoso. Sentencia infame. 6 años de cárcel. Apartheid político. Y dolor. Dolor. Mucho dolor. Aunque esta maravillosa mujer que es Pilar Brescia ha hecho del perdón su bandera. Para no dejar caer en la sima a toda su familia ya que, como dice ella: “el odio es un veneno que solo corroe al recipiente que lo contiene. Todo lo que pasé me ha servido para crecer, valorar a los amigos, botar todo lo que no servía, caminar más ligero y darle hoy el real peso a las cosas y a las personas”. ¿De qué material está hecha esta mujer? Vayamos al antes.

–¿Quién es usted? ¿Se considera una luchadora? ¿Cómo llegó al éxito?
–Mi madre es española (gallega) y mi padre descendiente de italianos. Nací en Lima y a los 8 meses me llevaron a Tarma y después a Pisco, regresando a Lima a los 10 años. Dirigía funciones infantiles en mi casa inventando el argumento y enseñando a mis primitos. Un día se me ocurrió hacer un desfile de modas y los disfracé a ellos con la ropa de mi mamá y un tío mío que lo vio, habló con Linda Guzmán, quien me dio un espacio en televisión llamado “Pilar, sus amiguitas y la moda”. A los 12 trabajé en otro espacio que se llamó “Fantasía mágica”.

–Sabrosos prolegómenos infantiles pero… ¿cuándo empezó usted de verdad a fajarse como actriz?
–Estudié teatro con Reynaldo D´Amore y a los 18 años debuté profesionalmente en el teatro Marsano con Osvaldo Cattone en la comedia musical “Aleluya, aleluya”, título que se le puso aquí a la famosa musical comedy de Brodway “The sound of music” que pasó al cine con el título “La novicia rebelde”. Hice el papel de Lila, la hija mayor del capitán Von Trapp. La obra fue un exitazo que duró 10 meses a teatro lleno. Después de terminar mi primera película “Aventuras prohibidas”, de José Carlos Huayhuaca, desplegué una gran actividad mezclando y compaginando todo: teatro, telenovelas, publicidad, radio, cine, desfiles de modas, producción de cortometrajes y estudios de Ciencias de la Comunicación hasta acabar mi carrera. No tenía tiempo para mí misma y menos para divertirme. Pero en una escapada conocí a Polo (Ernesto Gamarra) y cambió mi vida, ya que desde el primer día sentí una gran admiración por él y por su integridad. Nos enamoramos y nos casamos. Hicimos grandes proyectos ya que, aunque siempre teníamos deudas, las desafiábamos a futuro. Juntando los US$ 2,500.00 mensuales que yo ganaba con mi telenovela y el sueldo de congresista de él nos estábamos comprando una casa a través de un crédito del Banco de Comercio

–Eran felices, qué duda cabe. Y cuando estaban en el apogeo de su felicidad llegó el día D y la hora H, la difusión de una grabación. Vamos al después.
–Todo se originó conmigo. Dos años y medio antes de este día fatídico yo estaba distribuyendo en mi refrigerador la compra de comida que acababa de hacer. Soy primero que nada ama de casa. Vi en el televisor de mi cocina que había un montón de gente en el parque Salazar de Miraflores (que se convirtió después en Larcomar) protestando contra el cambio ecológico que se iba a hacer. Me interesé por el problema y cogí mi carro y me fui para allá y los contacté y me reconocieron. Armando Zamudio que iba para Alcalde contra la reelección de Fernando Andrade, sin querer queriendo, me metió en su lista como primera Regidora de la Municipalidad de Miraflores. Acepté. A ninguno de los partidarios de Zamudio le sobraba el dinero, con lo cual quedamos en dar US$ 100.00 mensuales para afrontar la campaña y nos pusimos todos a trabajar con ahínco para poder competir. El que parecía un gran amigo de Polo, Manuel Tafur (que siempre nos invitaba a su cumpleaños), nos llamó diciendo que había una persona que quería hacer una donación para la campaña y nos citó en su oficina, pero al no poder ir yo, Polo lo hizo por mí. Ignorábamos que en la oficina de Tafur lo tenían todo preparado para filmar la entrega del dinero y que el que dirigía la operación era Huamán Azcurra. Llega Polo, lo recibe Manuel Tafur, su amigo, le presenta al donante Luis Venero, a quien no conocía, se saludan, hablan unas cuantas fruslerías y Venero saca un fajo de billetes (US$ 3,000.00) y mi marido se los pone en el bolsillo “sin contarlos” ya que es inadecuado contar los billetes de una donación. Se despidió, agradeció, se levantó y se marchó, eso fue todo. De todos los videos que empezaron con Kouri, éste fue el único que no estuvo grabado en el SIN, sino en la oficina de un supuesto amigo. Les falló Polo porque no contó los billetes y el video durmió el sueño de los justos hasta que años después interesó sacarlo a la luz que se atacaba al FIM y Olivera y eso era políticamente conveniente entonces.

–He leído el libro publicado por su marido “Los ojos oscuros de la justicia” y puedo asegurarle que el juicio y la sentencia, ambos, fueron un auténtico mamarracho, por no graficarlo con lisuras, y que Polo estaba sentenciado de antemano por conveniencias del momento. ¿Las tres perlitas? ¿Los tres vocales provisionales que dictaron la sentencia? Hoy uno está en la cárcel por corrupción, otro destituido por acoso sexual y el tercero, con muchos problemas, estuvo destituido y luego lo reintegró el TC. ¡Uf…!
–Bueno. Sí. Yo no podía creer en una maldad tan obvia y de personas que sabían que estaban mintiendo. Sentí pavor ante tanto cinismo.

–Corramos un tupido velo.
–(Sigue con el tema. No se puede reprimir). US$ 8,000.00 dólares y deudas es todo lo que teníamos. Debía mi carro Hyundai que es el que conduzco hoy y Polo sigue con su Volvo del 95. Perdimos la casa que estábamos comprando a plazos y ahora nos “recurseamos” yo como actriz y él como abogado y fabricando panetones para diciembre. He tenido que estudiar una carrera más, Consejería en Adicciones, y trato ludópatas, drogadictos y alcohólicos, aunque lo que más me interesa es el tema de la prevención.

–¿Es hoy feliz?
–Lo soy con mi marido, mis hijos y la conciencia limpia. Lo importante para mí es el hoy. La gente se pierde en el futuro o en el pasado, y lo importante es vivir el presente, el día a día, la familia, el sonreír, el sentirse en paz como yo ahora me siento. Subsistimos y la familia tiene para mí ahora un valor que jamás sospeché. Cuando pasó lo que pasó encontré al verdadero Perú con las gentes que me ayudaron. El panadero me dejaba pan todos los días regalándolo de corazón, el colegio hasta hoy, solidario con nosotros, me espera siempre para pagarle. Recibí muchas donaciones de gente maravillosa. Me invitaron a mí y a mi familia a paseos. También entendí que los políticos, que creía amigos, van a la suya y que no es oro todo lo que reluce. He aprendido a perdonar ya que nunca pienso en la maldad congénita porque esa maldad es producto de algo, de la vida, de equivocaciones o problemas de la niñez. No se olvide que trato por mi profesión a gente con graves problemas.

–Defínase en pocas palabras.
–Dignidad. Siempre he luchado por mantenerla. Trato de ser mejor persona y me comparo solo conmigo misma. Hoy estoy agradecida con la vida aunque usted no se lo crea. Mi carácter era intolerante pero he ido mejorando. Soy muy celosa pero hoy lo disimulo mejor. Tengo sentido del humor, lo cual me ha ayudado a salir adelante en estos años tan difíciles. He trabajado construyendo una familia y me siento satisfechísima del resultado.

–(Estamos en el restaurante Costa Verde y levanto mi copa de vino para brindar con ella, que es abstemia y solo bebe agua).
–¡La vida es hoy! ¡Vivamos!

–¡Vivamos!

(Chín chín, los cristales de las copas tintinean). (Por: José Carlos
Valero de Palma)

 


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