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Actualidad Andahuaylas, martes 16. La protesta amazónica se propagó hacia el Sur andino. Tomaron el aeropuerto y no soltaban prenda a pesar de la inminente derogatoria de los decretos.

Desborde: Cisma en Palacio

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Unos 10 mil manifestantes bloquearon las calles de la ciudad. “Tengo la orden de evitar un enfrentamiento con los campesinos”, dijo el coronel PNP Marco Añi Casasola. La impronta humalista se deja ver.

“Este hombre se adelantó”. La opinión que el presidente Alan García transmitió a unos 25 congresistas apristas reunidos en el salón Túpac Amaru del Congreso la noche del lunes 15 resumió el desconcierto del Ejecutivo.

Aproximadamente a las 3 de la tarde de ese mismo día, el premier Yehude Simon anunció desde San Ramón que el gobierno derogaría los decretos legislativos 1090 y 1064, accediendo así a las exigencias de los dirigentes indígenas. Así se ponía presunto fin a dos meses de tensión que tuvieron su momento de auténtica tragedia con los enfrentamientos de Bagua la semana pasada, que dejaron 25 policías y unos diez civiles muertos.

Un día antes, García había anunciado que los resultados a los que llegara esa nueva mesa de diálogo serían vinculantes para el gobierno. Pero todo indica que no se esperaba un desenlace tan precipitado.

En público el Presidente fue discreto, pero la reacción del Congreso fue abiertamente adversa al Premier. El congresista Javier Bedoya de Unidad Nacional consideró que el país quedaba “a la deriva”, y el fujimorista Carlos Raffo amenazó con que si Simon no daba “un paso al costado, se lo haremos dar”.

La tirria política de ciertos sectores contra el Primer Ministro no era suficiente explicación. Ocurrió que la suspensión de los decretos, y no su derogatoria, fue la fórmula política alcanzada por el gobierno y otros sectores, principalmente Unidad Nacional y el fujimorismo, para salir de la grave situación desencadenada por los hechos de Bagua.

El martes 9 estos frentes políticos, incluidos varios ministros, se reunieron en la casa de Lourdes Flores Nano para afinar el entendimiento. Entre los problemas más urgentes estaba el de la implementación del TLC con Estados Unidos. Ambos decretos legislativos fueron promulgados al amparo de las facultades extraordinarias otorgadas por el Ejecutivo para adecuar la legislación nacional al nuevo acuerdo comercial.

Suspender los decretos otorgaba tiempo para apurar un dispositivo legal que cubriera el vacío legal con el TLC y que estuviera concentrado en las previsiones contra la tala ilegal de madera, que es la principal preocupación de los gringos.

Además, optar por la suspensión forzaba volver a abrir la puerta de la negociación.

Pero Simon se encontró superado por las circunstancias. La persistencia en el bloqueo de la entrada a la carretera a la selva central y otras graves paralizaciones como las de Andahuaylas motivaron lo que la prensa interpretó como un súbito giro.

El congresista fujimorista Rolando Sousa considera que “Yehude debe renunciar porque ha claudicado al firmar el acta con los nativos. Aceptó todos los puntos en dos horas. Sólo fue para las cámaras”.

Tal actitud parece cundir en Pasos Perdidos. Si bien Simon dijo que renunciaría en las próximas semanas, cuando la situación se estabilice, la oposición encuentra cada vez más consenso en convocarlo a una interpelación. De ser censurado, caería con él todo el gabinete.

Para el Consejo Ministerial del miércoles 17 se esperaba discutir el proyecto de derogatoria que sería llevado al pleno el día siguiente. El problema es que el premier podría encontrarse también con el debate para interpelarlo.

Se produzca o no la renuncia adelantada del Primer Ministro, el gobierno ya se encuentra explorando la posibilidad de un gabinete “multipartidario” que podría jurar la próxima semana. Es incierto el número de ministros que se quedarían además de los recién estrenados Francis Allison y Nidia Vílchez, que pasó de la cartera de Vivienda a Mujer. Trascendió que el cambio podría incluir a la mitad de los despachos.

El congresista del oficialismo Humberto Falla La Madrid reveló que “la célula parlamentaria aprista apoya un gabinete multipartidario debido al momento difícil que se vive. Simon adoptó una posición muy extraña. Se fue a la Selva y prometió la derogatoria de los decretos sin ser parte del Legislativo. Simon nos ha decepcionado. Creo que quiere solucionar el problema y luego salir del gobierno para no enfrentar a la interpelación”.

Martín Pérez de Unidad Nacional señala que “antes de poner nombres y compromisos para el gabinete, el gobierno haría bien en reunirse con los líderes políticos que apostamos por la gobernabilidad, como UN y el fujimorismo. El Perú está en una situación muy complicada”.

En algo siguen coincidiendo el Presidente y el Premier. Su percepción sobre las influencias foráneas que azuzaron el conflicto es muy similar. En un dramático correo electrónico dirigido a los miembros del Partido Humanista, el premier agradece “a Dios no haber caído en la provocación de quienes malévolamente estaban al lado de los reclamos de los nativos, pero en el fondo lo que buscaban era un baño horroroso de sangre justamente de esos hermanos. En efecto, estos oscuros personajes tenían planificado provocar constantemente al Gobierno para que la Policía y el Ejército se vieran obligados a actuar en aras de recuperar las carreteras y las estaciones de petróleo tomadas por miles de nativos. Calculaban que si se reprimía de inmediato, las balas tenían un blanco seguro... Los hipócritas y mercaderes de la muerte hablan de genocidio de indígenas, sabiendo que eso es totalmente falso y, además de ser responsables, protegidos bajo la sombra, de lo sucedido, intentan ser solidarios con las familias de los asesinados. Qué asco y vergüenza. Les falló su cálculo para presentar al gobierno como genocida y dar el golpe”.

En ese sentido, la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (Aidesep) envió el martes 16 una carta al presidente García en la que aseguran que no tienen “intereses vinculados a partidos políticos o agrupaciones externas” y ratificaron su apoyo al líder Alberto Pizango, que salió como asilado político a Nicaragua el mismo día, luego de recibir el salvoconducto de parte del gobierno. Los líderes de Aidesep llamaron a la deposición de todas las medidas de fuerza.

Puede que ahora esa organización intente despercudirse de los intereses radicales que llevaron a la tragedia de Bagua. Pero esos elementos siguen viéndose en las protestas convocadas por el Frente de Defensa de las Comunidades Campesinas en Andahuaylas, donde unas 10 mil personas han tomado las principales calles de la ciudad y hasta la pista del aeropuerto para acatar un paro indefinido. Escenario del irracional “andahuaylazo” de Año Nuevo del 2005 y zona de reservistas con fuerte impronta humalista, la ciudad se vuelve a embarcar en la sinrazón.

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