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Drogas Sunat y Naciones Unidas siguieron la ruta del descarado comercio de químicos para la cocaína.

El Rastro de los Insumos

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Al centro, Mirella y Velarde rumbo al emporio narco.

El enorme letrero frente a una tienda de agroquímicos en el pueblo de Palmapampa, corazón cocalero del VRAE, decía a la letra:

Se venden agroquímicos y desfoliadores. Se reparan mochilas gratis.

“Eso me impactó”, dice Flavio Mirella, representante de la Oficina contra la Droga y el Delito de las Naciones Unidas (ONUDD) para el Perú y Ecuador. Las Fuerzas Armadas están combatiendo a los remanentes de Sendero Luminoso y procurando cortar las rutas de “mochileros” con droga, de entrada y salida, en la zona del Vizcatán, pero en Palmapampa, un pueblo infestado de pozas de maceración que ha sido varias veces marcado por la muerte, se reparan las mochilas gratis.

La semana pasada, Mirella se internó al VRAE acompañado de Manuel Velarde, Superintendente Nacional de Tributos (SUNAT), y una mínima unidad de resguardo, a bordo de dos camionetas 4 x 4, siguiendo la ruta de los insumos químicos para la elaboración de cocaína.

En la encabritada ruta tropezaron con media docena de cisternas con capacidad para transportar 5,000 galones de kerosene a la región. El convoy avanzaba lentamente, desafiando los abismos, baches y controles policiales en la ruta. Se dirigían a San Francisco, a orillas del río Apurímac, y punto neurálgico en la distribución de insumos en la región.

El kerosene es el principal insumo en la elaboración de cocaína.

DE ACUERDO A LA ENCUESTA Nacional de Hogares del INEI, apenas el 2% de las población en la Cuenca del Río Apurímac declaró utilizar kerosene para fines domésticos. Sin embargo, la ONUDD estima que sólo en el VRAE se consumen 2 millones de galones de kerosene al año.

Según el Informe 2007 de la ONUDD, en el VRAE existen 16,000 hectáreas de cocales cuya productividad es la más alta a nivel nacional.
Pero el narcotráfico también requiere de acetona, cal y ácidos clohídrico y sulfúrico para la elaboración de la cocaína.

Para la producción de 1 kilogramo de cocaína son necesarios 14 galones de kerosene, 3.8 galones de acetona y 4.6 galones de ácido sulfúrico. Así, la ONUDD calcula que en el VRAE se están produciendo cerca de 145,000 kilos de cocaína al año. Basa sus cálculos, como lo explicó Mirella, en función a la “densidad de los cultivos, de la cual se deriva la cantidad de insumos químicos utilizados en la producción de hoja de coca y cocaína”.

La proliferación de grifos en los que se despacha kerosene en cada pueblito es una primera constatación de los grandes volúmenes negociados en el VRAE. Sólo en San Francisco hay siete grifos a la entrada de la localidad en un tramo de apenas un kilómetro.

LA PEQUEÑA DELEGACIÓN viajó al VRAE sin anunciar su llegada a nadie, por razones de seguridad. No se realizaron intervenciones en el camino. Se trataba de tener una perspectiva en el campo de lo que viene sucediendo.

El único control policial que los detuvo, y exigió sus documentos, fue en la localidad de Manchenta, a cargo de una dotación de la Dinandro, antinarcóticos de la Policía. En el resto, las camionetas pasaron sin contratiempos dejando tras de sí una de nube de polvo.

En San Francisco tomaron cuartos en el Hotel “La Selva” por apenas S/. 30 la noche. Los riesgos a la seguridad se hacían evidentes incluso al momento de dar sus nombres para reclamar una boleta de consumo en el hotel y los restaurantes.

“Basta con que nos googlearan para que salte la liebre”, explica Velarde.

Desde San Francisco, la delegación se trasladó primero a Palmapampa, y luego a Santa Rosa y Pichari. El narcotráfico utiliza una vasta y sofisticada red de distribución de insumos que comprenden grifos, tiendas de agroquímicos, de revelado de fotografías, boticas y hasta centros de estética, de acuerdo a las investigación de la ONUDD.

“En cuanta plaza de armas llegamos, la presencia de este tipo de establecimientos era un patrón que se repetía”, describe Velarde.

Pero San Francisco es la ciudad de los químicos, como Pittsburgh lo fue del acero. Las tiendas venden productos agroquímicos altamente tóxicos, “cuyo uso masivo está contaminando gravemente la cuenca del río Apurímac”, advirtió Mirella. “Aquí estamos hablando de un tema de responsabilidad compartida con las grandes empresas abastecedoras de estos insumos”.

EL 6 DE MAYO PASADO, el Congreso promulgó la Ley 28305 de Control de Insumos Químicos y Productos Fiscalizados, que entrará en vigencia en los próximos 30 días. La Ley crea el Registro Único y obliga a los usuarios y proveedores a registrar su oferta, demanda y usos.

“Es necesario profundizar la fiscalización en la ruta de acceso, con presencia física de la SUNAT y el apoyo de la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas”, urge Velarde.

La Ley 29037 creó el Comité de Coordinación Interinstitucional presidido por el Ministerio de la Producción, e integrado por Interior y la SUNAT. Ahora, Velarde viene trabajando en la elaboración de software que permita a las autoridades de control en la ruta contar en tiempo real con información de despacho, volúmenes y destinos.

“El sistema de registro estuvo vigente en la década de 1990, con un estricto control de las FFAA en la ruta, lo que provocó el colapso en el precio de la cocaína y la disminución de hectáreas de coca de 35,000 a las 16,000 presentes”, recuerda Mirella.

Petroperú y Repsol son los principales proveedores de kerosene nacionales, pero a nivel mayorista. El desafío es identificar las fuentes de intermediación que transportan el combustible a las zonas productoras de droga.

Otros productos se importan. No todo se deriva al narcotráfico, por cierto. Pero al nivel de impunidad con el que opera la ruta de insumos químicos, habrá que controlar hasta la venta de mochilas.

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Volúmenes de químicos necesarios para elaborar un 1 kg de cocaína. Sólo en el VRAE se consumen 2 millones de galones de kerosene.

 


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