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21/May/2009
 
 
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Entrevistas El historiador Pablo Macera, las revueltas amazónicas y las vueltas electorales del 2011. Presenta libro El poder libre asháninca.

Pablo Macera: Regreso a Las Raíces

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Macera: “Creo que estamos ante el inicio de una reacción muy fuerte por parte de la población amazónica”.

Pablo Macera habla con la cabeza gacha. Quizá por sus ochenta años. Quizá porque no quiere mirar a la cámara. El autor de tantas frases célebres y exabruptos habla sobre su último libro. El poder libre asháninca (Fondo Editorial de la USMP, 2009) es un estudio ilustrado y traducido al asháninca por el artista Enrique Casanto. Es también una revisión del histórico levantamiento de Juan Santos Atahualpa y la posterior resistencia del denominado hijo de éste, Josecito. A Juan Santos –un quechua cusqueño educado por jesuitas, casado con una mujer asháninca y predicador de un mensaje de salvación– se le conocía como el descendiente de Atahualpa, Huayna Cápac y el mismísimo Espíritu Santo. Su revolución en la selva central duró diez años (de 1742 a 1752). Lo suficiente para apasionar al historiador, conocido por sus múltiples romances con los más diversos movimientos políticos. En plena entrevista, el ex congresista de la lista fujimorista Perú 2000 puso el pero. De eso no hablo, dijo en referencia a la sentencia del ex presidente Fujimori. Pero de lo demás sí habló.

–¿Qué variante del asháninca se ha utilizado y por qué?
–De las cuatro variantes se ha utilizado la del río Perené. La influencia del relato oral es ancestral, incluso en la sierra. Tiene usted la prueba en el nombre del río Mantaro, una palabra asháninca. Hace diez años, durante una reunión entre lingüistas y dirigentes nativos en Huampaní, se intentó llegar a un acuerdo para unificar su escritura. Pero los nativos no aceptaron este idioma único.

–Históricamente les ha sido difícil llegar a consensos. Pero Juan Santos Atahualpa lo logró.
–Lo interesante es cómo Juan Santos y Josecito –más el segundo que el primero– lograron que grupos étnicos diversos aceptaran colaborar entre sí. El levantamiento de Juan Santos jamás fue derrotado y los ashánincas mantuvieron cien años de independencia. Sólo a mediados del siglo XIX la República penetró militarmente en la zona para preparar una colonización que fracasó a medias. Es una de las organizaciones más sólidas de toda nuestra historia.

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– ¿Cree que el gobierno actual ignora este poder selvático?
–Los peruanos vivimos con mucho temor. Temor a que en cierto momento se quiebren las normas sociales mínimas. Por eso, para muchos, es mejor ignorar para poder vivir el día a día.

–Conociendo su postura crítica ante prácticamente todas las revoluciones, desde la independencia hasta las de izquierda, imagino que ésta lo sedujo por ser auténticamente popular.
–Las masas sólo se conectaron con la independencia en contados momentos. Por ejemplo, cuando San Martín lanzaba una proclama antiesclavista. Sólo Juan Santos y Túpac Amaru han liderado revoluciones populares de esta magnitud.

–¿Por qué persiste el recuerdo de la revolución asháninca?
–Creo que eso no puede explicarse sin el pensamiento pentecostal. La tesis del francés Marcel Bataillon sostiene que fue el descubrimiento de América lo que reavivó las ideas pentecostales del fin del mundo sembradas por sacerdotes franciscanos. Había una necesidad social de creer en un final y en un mejor inicio. Y eso explica el éxito en Brasil de las religiones del fin del mundo, lo que motivó la novela de (Mario) Vargas Llosa (La guerra del fin del mundo). La influencia pentecostal fue arraigada. Tenemos pruebas históricas de que Túpac Amaru tuvo un culto secreto al Espíritu Santo. Y aún más: él murió en una fecha pentecostal, por lo que su rostro se disfraza a veces del de San Isidro en la sierra sur.

–¿Se espera en el futuro una mayor representación política selvática?
–(Interviene Casanto) Sólo en el Aidesep (Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana) tenemos 49 grupos étnicos. Eso rige a nivel nacional. Hay más de 70 mil ashánincas.¿Qué pasaría si todos votaran sólo por uno? (Interviene Macera) Creo que estamos ante el inicio de una reacción muy fuerte por parte de la población amazónica.

–¿Cómo entenderlo desde acá?
–Alguna vez un arquitecto alemán me contó que los comerciantes limeños eran los primeros en el mundo en entender que no se puede calcular un espacio comercial en metros cuadrados. Se debe hacer en metros cúbicos, porque sirve para el almacenamiento. En la selva, asimismo, no se tienen en cuenta las subidas y bajadas de los cerros. Nadie toca ese punto a la hora de valorizar terrenos. Y eso empobrece el manejo del territorio.

–¿Cómo ve Lima, políticamente hablando?
–Hay un cierto triunfalismo. Quizá porque se ha perdido el temor de los años ochenta. Creo que en el caso de Lima estamos en un territorio socialmente volcánico. Los sectores más necesitados no han sido incorporados por ningún movimiento durante los últimos cien años. Los movimientos revolucionarios de izquierda, tanto en el Perú como en otros países del mundo, se han apoyado en el proletariado...

–Y este es un país de subproletarios, subempleados, desempleados...
–Yo me hago una sola pregunta. ¿Qué ocurriría si en un futuro cualquiera, mediato o inmediato, algún movimiento revolucionario se apoyara no en el proletariado sino en el lumpen proletariado? En gente que ha sido excluida del horizonte doctrinario y político de todos: izquierda, centro y derecha. En gente que ante cualquier conflicto es pensada sólo en términos de conducta delictiva, porque nos es más cómodo. Los que toman las decisiones finales sólo piensan en términos de segunda vuelta. No les importa la primera porque recién en la segunda se ve quién recibe el apoyo de las minorías. Este es un país de segundas vueltas. Un país controlable.

–Usted cree que nadie arrasará.
–Históricamente el APRA siempre ha tenido sólo entre 15 y 20%. Igual es bastante.

–¿Cómo ve a Keiko? Ella también apunta a la segunda vuelta.
–Ojalá. Yo no creo. Creo que también es una candidata de primera vuelta. Pero me parece que están haciendo un diagnóstico demasiado fácil de Ollanta (Humala). Si el voto no se expresa con él, ¿dónde se va a expresar? Quedan menos de dos años. Pero todo es muy temprano aún. (Carlos Cabanillas)

 


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