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Actualidad El TLC con China y los otros que vienen en camino ratifican la apuesta del gobierno, aún en medio de la crisis.

Viaje al Corazón del Dragón

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El vicepresidente Luis Giampietri y la ministra Mercedes Aráoz incluyeron entre sus visitas oficiales la Ciudad Perdida, alzada en la antigua Pekín.

Mercedes Aráoz nunca había comido malagua. “Medusa, para decirlo más finamente”, añade la ministra de Turismo y Comercio Exterior. Se estrenó en uno de los banquetes ofrecidos por los oficiales chinos la semana pasada en Pekín, durante su visita realizada para firmar el trascendente TLC con el gigante chino.

No parece una sopa, tal y como su apariencia gelatinosa lleva a pensar. “Es igual a un marisco medio duro”, describe. Reconoce que “no es muy agradable”, pero el bocado fue compensado por todos los extraordinarios platillos probados. “En ese sentido el peruano es como el chino”, compara. “Te atiende por la boca”.

Aráoz es una de las piezas sobrevivientes en el gabinete de Alan García. A lo largo de estos casi tres años ha experimentado un interesante proceso de maduración política. Ya no cae en las críticas abiertas a los regímenes de Hugo Chávez y Rafael Correa pero sigue encarnando una de las puntas de lanza del gobierno: el libre comercio como horizonte y meta.

Si bien la administración de Alejandro Toledo ya había emprendido la negociación de varios tratados de libre comercio y la de Alberto Fujimori hizo esfuerzos por integrar al país a foros como el de Asia Pacífico, la postura de García, cuasi evangélica en torno al libre comercio, no ha dejado de sorprender debido a su pasado ideológico.

Aráoz articula ese discurso y enuncia una larga lista de tratados en discusión: Unión Europea, Japón, Corea (“debemos tener esos este año”), Tailandia (“quiero asegurarlo de una vez”), México (“no veo mucho avance por parte de ellos”), Centroamérica (“vamos a acercarnos pero no sé si alcancemos este año, percibo la posibilidad de un crecimiento allí”), los países árabes, Oceanía e India (“un acercamiento futuro).

Cuando fue entrevistada por CARETAS preparaba maletas para asistir en Jamaica a un foro de la Organización Mundial de Comercio (OMC). “El Perú ha sido invitado porque es considerado un caso ejemplar en América Latina de superación de la pobreza a partir de la penetración del libre comercio”, cuenta.

Los más críticos argumentan más bien que hoy, en la peor recesión que el mundo ha conocido en ochenta años, de poco sirve la cruzada por el libre comercio. Los países del G-20 ratificaron su compromiso en la materia pero varias de las políticas proteccionistas nacionales dicen lo contrario. Modelos dependientes en distintas medidas de las exportaciones como el de varios países asiáticos –Japón, Malasia, Tailandia, Indonesia, Vietnam– hoy vienen siendo golpeados precisamente por ese énfasis. El principal óbice del modelo es en realidad los vacíos que deja en otros sectores. La revista The Economist, por ejemplo, apunta que ante el éxito exportador los gobiernos bajan la guardia en otras áreas como el estímulo de la demanda interna y la liberalización de sectores domésticos.

Guardando las distancias, Aráoz defiende las particularidades de la variante peruana. “No es un modelo solo exportador, sino de comercio e inversiones”, responde. “Estamos buscando la apertura comercial pero a la vez también mejorar la competitividad empresarial. Siempre trabajamos la agenda interna. Una economía no es completa si no tiene las ruedas de la demanda funcionando, el aceite del carro es el flujo de comercio externo e interno”.

En el debate alrededor del TLC con China confluyen precisamente ambas variables. La Unión Nacional de Empresarios Textiles (UNETE) viene alertando desde hace meses de los peligros que representa la importación de los textiles chinos para el mercado local del sector (CARETAS 2051). Su presidente, Franco Cervalli, denunció que el ingreso de prendas chinas se ha multiplicado exponencialmente hasta rondar las 16 mil toneladas el año pasado. La filosofía es simple: si las PYMES que nutren al mercado interno mueren por inanición antes de tiempo, ¿cómo van a engrosar las filas de los exportadores medianos y grandes?

La Sociedad Nacional de Industrias calcula que la participación de ropa china en el mercado local, valorizado en unos US$ 1,400 millones al año, debe ser alrededor del 75%.

Las curvas superpuestas de exportaciones e importaciones de textiles también plantean una figura interesante. En toneladas de hilados, tejidos y prendas de algodón exportados se pasó de 45 mil toneladas (2004) a 57 mil (2008). El disparo de las importaciones –en toneladas, no en ingresos, pues los precios de la ropa china son muy bajos– fue mucho mayor, de 17 mil a casi 70 mil toneladas en el mismo lapso.

Cervalli calcula que el 37% de la Población Económicamente Activa (PEA) se emplea en el sector de confecciones. Es un sector en el que se requiere solo US$ 3 mil de inversión para generar un puesto de trabajo, mientras que en textiles se necesita US$ 30 mil y en la minería –de alta tributación pero poco empleo–, US$ 300 mil.

No es de extrañar que los más vehementes opositores al TLC con China fueran los textileros y confeccionistas atrincherados en ese cuartel de operaciones que es Gamarra.

Aráoz, sin embargo, defiende la naturaleza del TLC precisamente por eso. “Con el acuerdo no han cambiado las condiciones”, asegura. “Al contrario, han mejorado. No se han bajado los aranceles. Hay 592 productos sensibles excluidos del acuerdo de reducción. Además, ¿dónde está el problema principal en la exportación de esos productos? En la defraudación aduanera”.

El TLC incluye un acuerdo de cooperación aduanera (“para cuya negociación Eduardo Farah y la Sociedad Nacional de Industrias fueron puntales”) que el ministerio califica como “el más completo que China haya negociado con otro país hasta el momento”. Estipula el intercambio de información entre las aduanas de ambos países en lo concerniente al origen del producto y el valor declarado, la que podrá ser utilizada en procesos administrativos y judiciales. Las estadísticas del “canal rojo” en aduanas arrojan que el 54% de su muestreo incluye observaciones que van desde el doble etiquetado hasta la falsa información sobre la naturaleza de los artículos.

La ministra menciona otros mecanismos de protección como la llamada reconstrucción de precios que permite cambiar los valores de las prendas importadas de acuerdo a los del mercado. Las prendas chinas ingresan al Perú con un valor promedio, declarado por los importadores, de US$ 1.6. Las nacionales y provenientes de otros países superan el doble de ese monto. Del mismo modo, el acuerdo estrecha la cooperación entre ambos gobiernos en las investigaciones antidumping.

“Hay congresistas como David Waisman, que han venido a mi despacho varias veces, y a pesar de ello siguen desinformando sobre el TLC. Igual que dirigentes como Diógenes Alva. Mi agenda es transparente y todos han sido recibidos”, lamenta Aráoz. “Me fajé, me rompí y me peleé por causas justas para el sector productivo nacional”.

El cambio de cancha permite apreciar los potenciales. El 63% de las exportaciones peruanas a China se concentra en productos mineros. Las exportaciones no tradicionales vienen en ritmo ascendente en los últimos años y pasaron de US$ 145 millones en el 2007 a US$ 210 millones al año siguiente. A pesar de ello los números son todavía decepcionantes. El viceministro Eduardo Ferreyros calcula que ese monto debe superar los US$ 800 millones gracias al TLC.

Si el Perú procuró “blindarse” en materia de textiles, China levantó su muralla en torno a ciertos productos agrícolas (ver recuadro). Con todo, Aráoz considera que el techo se ha disparado. El Ministerio de Agricultura dio a conocer que 330 productos podrán entrar de inmediato sin aranceles. Entre los más significativos se cuentan los espárragos frescos y congelados (que eran gravados con un arancel del 13%), páprika (20%), flores frescas (10%), frijol castilla (7%), nueces del Brasil (10%) y orégano (6%). Entre las 158 subpartidas cuyo arancel será eliminado totalmente en cinco años destacan la palta (25% de arancel actual), el tomate preparado (20%), los mangos (15%), la cebolla (13%) y el cacao (8%).

Otros 441 productos como la leche evaporada, la fresca congelada, las algas y las aceitunas en conserva serán liberados de aranceles en diez años. Los cítricos, que China pretendía desgravar en 15 años, lo serán finalmente en 8.

Pero Aráoz va más allá y anticipa un filón en la importación de tecnología. “Es un país con gran poderío aeroespacial. Les están haciendo los satélites a Francia y ya trabajan con Brasil y Venezuela. En satélites no hablamos solamente en términos militares sino porque también tenemos un interés clarísimo en el manejo de bosques, mareas y cambios climáticos. El TLC tiene toda una gama de cooperación económica en ciencia y tecnología”.

El titular de Economía, Luis Carranza, consideró el martes 5 en el Foro de Inversión de Reuters sobre América Latina que “según lo que está ocurriendo en el mundo, donde hay signos de estabilización, podríamos decir que en el Perú ya hemos tocado el piso (de la crisis)”. Carranza afirmó que las actuales políticas le permitirán al país crecer en el 2009 entre 3% y 4%, mientras que el próximo año alcanzaría el 6%. La reducción de tasas anunciada por el Banco Central de Reserva (ver Mar de Fondo) va en la dirección de impedir que el consumo interno, el aceite del auto en términos de la ministra, decaiga.

Aráoz también detecta que las exportaciones comienzan a salir del hueco. En el caso de los textiles, “ya cambió la temporada y muchos de los clientes renuevan sus stocks. Ahora habrá que mirar los cambios en las preferencias y los estilos de vida de los propios consumidores. De repente ya no serán las grandes tiendas exclusivas sino otras más clasemedieras”. El balance de la agroexportación también es mixto. “En el espárrago envasado perdimos precisamente por China, pero no en el fresco. Depende de los segmentos del producto”.

El gran reto yace precisamente en encontrar nichos y diversificar la baraja. Aráoz considera que si Chile, un país apertrechado de TLC’s, ha sido más golpeado por la crisis es, en parte, porque aún prevalece una economía exportadora primaria dependiente de productos como el cobre, que se desplomó luego de dispararse en años recientes. El caso peruano no es distinto, pero factores como el del oro, que se ha mantenido en niveles altos, ayudaron hasta ahora a capear relativamente el temporal. Ahora falta saber si el país será capaz de pasar del socavón al supermercado.

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Las Murallas del TLC. Ambos países protegieron una serie de partidas, el Perú se concentró en textiles y China en agricultura.

Mientras, en Bruselas

Se inició ronda de negociaciones con la Unión Europea.
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García Belaunde viaja a Praga la próxima semana para reunión de la troika europea con la CAN. Carranza aseguró que crisis “tocó piso”.

La Comisión Europea inició esta semana en Bruselas la nueva ronda de negociaciones del Acuerdo de Asociación con Perú, Colombia y Ecuador. Sin embargo, este último país se apartaría temporalmente de las conversaciones para evaluar si el Acuerdo –que incluye un TLC y énfasis en cooperación– no es permitido por su Constitución. Según lo informado, se espera que las negociaciones concluyan a más tardar en junio o julio. El arancel a productos sensibles como el banano y el azúcar figuran entre las contingencias. El negociador peruano Eduardo Brandes declaró que se avanzó en un 50% el tratado pero no ha quedado cerrada ningún área específica. El jefe negociador europeo, el alemán Rupert Schlegelmilch, también consideró que las conversaciones van por buen camino. Mientras tanto, organizaciones activistas entregaron a parlamentarios europeos estudios del impacto que el Acuerdo de Asociación podría tener en algunos sectores como el de propiedad intelectual, que dificultaría, según el documento, el acceso a medicamentos a los ciudadanos más pobres.

Mientras tanto, en una videoconferencia de cancilleres realizada en la sede de la Comunidad Andina, a la que asistió “Joselo” García Belaunde, Bolivia –que no participa en las negociaciones con Europa– insistió en la eliminación de la decisión 486, de régimen común andino de propiedad intelectual, y en la remoción del secretario general Freddy Ehlers. En la práctica, ese país vuelve a truncar las actividades de la CAN.

 


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