martes 16 de julio de 2019
Usuarios
e-mail:
Contraseña:
¿Olvidó su contraseña?
InstruccionesHáganos su Página de InicioAgréguenos a sus Favoritos
 
 
 
Edición 2072

02/Abr/2009
 
 
Secciones
Acceso libre Nos Escriben ...VER
Sólo para usuarios suscritos Encuestas
Acceso libre PolíticaVER
Acceso libre NacionalVER
Acceso libre EconomíaVER
Acceso libre Opinión VER
Acceso libre Ellos&EllasVER
Sólo para usuarios suscritos Bienes & Servicios
Acceso libre CulturaVER
Sólo para usuarios suscritos Caretas TV
Sólo para usuarios suscritos El Misterio de la Poesía
Sólo para usuarios suscritos Quino
Columnistas
Sólo para usuarios suscritos Gustavo Gorriti
Sólo para usuarios suscritos Augusto Elmore
Sólo para usuarios suscritos China Tudela
Sólo para usuarios suscritos Luis E. Lama
Sólo para usuarios suscritos Nicholas Asheshov
Sólo para usuarios suscritos Alfredo
Sólo para usuarios suscritos Luis Freire
Suplementos
Acceso libre ViájateVER
Acceso libre Corporación ReyVER
Ediciones
anteriores


Última Edición: 2460
Otras Ediciones Anteriores
 
 

Inicio > Revista

Personajes Ex presidente de EE.UU. marca la pauta en fugaz visita a Lima.

La Doctrina Clinton

2072-clinton-1-c.jpg

Clinton preside la Fundación que lleva su nombre y que también trabaja en el Perú.

Cuando Bill Clinton puso sobre la mesa las cifras de desigualdad peruana quedó claro que el discurso del ex presidente de EE.UU., pronunciado el viernes 27 en la UPC, no iba a ser un saludo a la bandera.

“El ingreso del 10% de la población peruana es 40 veces mayor que el 10% más pobre, y los pobres no han logrado ganancias substantivas de la bonanza económica de los últimos años, de manera que los beneficios de la prosperidad no han sido distribuidos equitativamente”, recordó.

Un pluralista sofoco reinaba bajo la carpa color guinda –claro sello del rector arequipeño Luis Bustamante Belaunde–, en el campus de Monterrico. Desde Dionisio Romero hasta Luis Castañeda Lossio, Renzo Rossini hasta Jorge Santistevan de Noriega y Jorge Calmet. Estrictas medidas de seguridad precedieron el ingreso de Clinton. Y las cifras de desigualdad hicieron correr una brizna de hiel.

“Pero no malinterpreten mis palabras como una crítica”, atemperó las aguas Clinton. “Los números en EE.UU. y de la mayoría de los países ricos son tan malos, sino peores. En esta década, en EE.UU. el 90% de los beneficios del crecimiento se concentraron en apenas el 10% de la población. Y el 1% se embolsicó el 43% de los beneficios”.

Clinton estaba colorado como un tomate –los placeres de estar jubilado de la política–, y se dirigió al auditorio con bonhomía, sin apuntes, mordiéndose el labio inferior de tanto en tanto, envolviendo en papel de caramelo un mensaje singularmente franco, crítico y, por lo mismo, motivador.

Según Clinton, la globalización y creciente interdependencia mundial tiene grandes beneficios pero también acarrea taras y problemas. Y plantea a la humanidad tres grandes desafíos:

- La persistente desigualdad social.
- La perniciosa inestabilidad política.
- La innegable realidad del cambio climático.

Ahora la crisis económica exacerbará estas graves tendencias mundiales, alertó el demócrata. “Golpeará a los más pobres, y el hambre en las zonas rurales podría aumentar”, dijo.

El esposo de la actual Secretaria de Estado llegó al Perú sólo por 24 horas para promover las actividades de la Fundación Clinton Giustra Sustainable Development Initiative, que impulsa proyectos de desarrollo sustentable en el mundo entero. Se trata de programas de saneamiento, educación, acceso a las medicinas a los infectados por SIDA, y el desarrollo de energías limpias. Una idea fuerza recorrió su mensaje como un mantra: “La lucha contra el cambio climático genera empleos”.

Si en EEUU el paquete de US$ 800,000 permitiría salvar 1 millón de empleos en salud, educación, transporte y agua; en India las acciones de su Fundación permitirán transformar a los hurgadores en la basura como los de la película “Quisiera Ser Millonario” en recicladores profesionales, generadores de biodiesel, papel reciclado y electricidad.

Pero su mensaje central iba dirigido a la capacidad de respuesta de cada ciudadano. “Todo ciudadano tiene una responsabilidad pública”, dijo. “Ese es el significado de la sociedad civil, llenar las brechas de las cosas que el gobierno, a través del sector público, no pueden hacer por sí solos, y, cuando sea posible, realizarlo más rápido y menos costo. Eso trae a colación la pregunta central: ¿Cómo transformar las buenas intenciones en cambios positivos que beneficien a los demás? Esa es la pregunta que se deben preguntar y la pregunta que deben responder”.

Resultó divertido contrastar el entusiasta respaldo de Clinton a la multiplicación de ONGs en el mundo, reflejo a su juicio de un creciente activismo social, con el rechazo reaccionario que a ese modelo tienen varios asistentes a la conferencia. El chico de Arkansas estaba de vuelta. (MZ)

 


anterior

enviar

imprimir

siguiente
Búsqueda | Mensaje | Revista