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Economía Tío Sam succionado por megacrisis financiera.

Hueco Negro (VER)

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Bush y Bernanke anunciaron plan de salvataje.

A US$ 11 billones (léase millones de millones) de dólares ascendía el mercado de hipotecas de EE.UU. cuando implosionó la semana pasada. La cifra representa el 90% del PBI norteamericano, y pone al descubierto los efectos perniciosos de una ecuación letal: bajas tasas de interés y pobre regulación del sistema financiero. La burbuja empezó a hincharse en el 2001. Desde entonces, la cartera de Freddie Mac y Fannie Mae, las dos grandes corporaciones hipotecarias para–estatales gringas, escaló de US$ 10,000 millones a US$ 6 billones cuando quebraron en junio pasado. En ese periodo, 55 millones de familias obtuvieron casas que hoy, patrimonialmente, no valen un penique. La Casa Blanca anunció un multimillonario salvataje el viernes 19.

El efecto de euforia que tuvo el anuncio del plan del Departamento del Tesoro de EE.UU. para combatir la crisis y estabilizar los mercados no duró mucho. Las medidas hicieron que en un primer momento las bolsas reaccionaran de forma positiva: el índice Dow Jones cerraba la semana pasada con la mayor subida en dos sesiones consecutivas desde marzo de 2002, mientras que en Lima, la BVL, tras cinco sesiones a la baja, registraba una ganancia de 8.79%, mayor alza en un solo día desde diciembre de 1992. Era el cierre de una semana que había comenzado en una nota dramática, con la quiebra de Lehman Brothers, la venta de Merrill Lynch al Bank of America, y la cuasi nacionalización de la aseguradora American International Group (AIG). Sin embargo, el lunes 22 la volatilidad y el nerviosismo volvían a los mercados, que cerraban una vez más a la baja.

Es que a pesar de un plan no muy claro del gobierno (y aún no aprobado) para comprar US$ 700,000 millones en deuda hipotecaria de los bancos, la pregunta parece seguir flotando en el ambiente: ¿será esto suficiente para poner fin a la crisis? Por la reacción de los mercados a comienzos de la semana, es claro que para muchos de los actores la respuesta es no. Hay quienes opinan que la volatilidad seguirá, y que posiblemente veremos más quiebras de bancos en el futuro cercano. Otros, como John Bogle, fundador del Vanguard Group Inc, entrevistado por Bloomberg, consideraban que la medida no traerá nada positivo y que el gobierno ha “actuado como si estuviera totalmente borracho” al interferir con el mercado.

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Para el presidente de Interseguro, Felipe Morris, “todavía no es claro el impacto del ultimo salvataje, y si será suficiente o no. Esta crisis está basada en problemas con el mercado hipotecario, y si se profundiza no sería sorprendente que afecte a otros tipos de crédito, como el de las tarjetas o el del consumo. Habría que ver también si los bancos tienen la capitalización necesaria para enfrentar una recesión en el sector. Todavía no hay una recesión económica, pero podría darse porque va a haber un impacto en los niveles de desempleo, y los salvatajes transmiten una sensación de fragilidad que afecta la confianza del consumidor”. El mismo presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, advertía al Congreso el martes que si éste no aprobaba el rescate, se corría el riesgo de una contracción de la economía.

Capitalismo De Casino

Algunos consideran que esta crisis se debe en parte a un desmesurado afán de crecimiento de las entidades financieras, pero sobre todo a una falta de regulación de cierta banca. En 1986 la académica británica Susan Strange argumentaba en su libro “Casino Capitalism” que el sistema financiero mundial, al globalizarse y sofisticarse tecnológicamente, se había vuelto inestable y poco controlado, lo que ha permitido que el sistema adquiera los rasgos característicos de un casino. Strange era de la opinión que las autoridades en los Estados Unidos debían controlar los mercados para proteger al mundo de las repercusiones negativas que podía tener este nuevo sistema.

Hoy la comparación de los mercados con un casino ha vuelto a ser usada por John McCain entre otros, y con ésta han venido reclamos de una regulación más severa. A comienzos de semana, y a pocos días de acordar adquirir Merrill Lynch & Co. por US$ 50,000 millones, el presidente de Bank of America Corp., Kenneth Lewis, hacía un llamado a los reguladores federales para que refuercen la supervisión de los bancos de inversión de manera similar a la que enfrenta la banca comercial.

No todos están de acuerdo en que el problema es regulatorio. David Brooks opinaba en el New York Times que “la idea de que nuestras dificultades surgen de una regulación laxa y se pueden arreglar con mayor regulación no concuerda con todos los hechos. La crisis financiera actual está centrada alrededor de bancos de inversión muy regulados, mientras que a los hedge funds que no están tan regulados no les está yendo tan mal”. Jonathan Kay, por su parte, señalaba en el Financial Times que dos de los culpables de la crisis, Fannie Mae y Freddie Mac, eran, en teoría, “probablemente las instituciones financieras mas supervisadas del mundo”.

Para Felipe Morris, el tema no puede adjudicarse exclusivamente a una falta de regulación. “Si bien hay una opinión generalizada de que los reguladores no hicieron bien su trabajo, sería exagerado echarles toda la culpa”, dice, “ya que hay responsabilidad de varias instituciones financieras que han aprobado la toma de riesgos cuyo impacto desconocían. Ha faltado un mejor análisis de riesgo de su parte”.

Lo Que Viene

Sobre lo que sí parece haber consenso es que tras los sucesos de la semana pasada Wall Street y el mundo de las finanzas en los Estados Unidos no volverán a ser lo mismo.

¿Qué pasará de ahora en adelante con el sistema? “Creo que va a haber que hacer ajustes en el tema regulatorio, aunque es prematuro decir qué ajustes se hará. En Estados Unidos van a buscar probablemente un esquema de regulación único. No sé qué tan rápida sea esa transición”, opina Morris.

Así como la crisis de 1929 transformó el sistema con la aparición del Glass-Steagall Act, que creaba una división entre banca comercial y banca de inversión, la actual crisis marcaría el fin de las instituciones que se dedican solamente a la banca de inversión. “La tendencia sería a que los grandes conglomerados sean regulados por un ente, como es el caso de la Financial Services Authority en Gran Bretaña. Pero, tal como están las cosas, no está claro porque Morgan Stanley y Goldman han conseguido licencias bancarias, y eso cambiaría el panorama. Ya no habrá banca de inversión independiente, sería un esquema de banca universal, con todos los negocios dentro de un mismo holding financiero, y así se resuelve parte del problema porque estarían regulados por la Fed”, según Morris. Morgan Stanley y Goldman Sachs son los únicos dos bancos de inversión independientes que quedan tras la debacle.

En cuanto al fin de la crisis, hay que tomar en cuenta también el factor político, y habrá que ver qué sucede con las elecciones presidenciales en EE.UU, señala Morris. “Hay bastante incertidumbre todavía. Esa es la realidad”. (Tomás D‘Ornellas)

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Efecto en precios del “meltdown” del viernes 19.

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