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Urbanismo Abuso Extremo

Salvajismo Urbano (VER)

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La invasión originó una guerra de paneles en los que la comuna advierte de las irregularidades de la construcción.

La inmobiliaria de un sujeto con antecedentes escabrosos se ha apoderado de un tramo de calle y de la propiedad de un vecino, y la Municipalidad de Surco tiene dificultades en corregir la situación porque el asunto está trabado en el Poder Judicial ¡desde hace ocho años!

En el boom inmobiliario de Lima Metropolitana, hay empresas constructoras que violan reglamentos, avasallan controles y generan conflictos vecinales.

Pero este es un caso extremo.

En la calle Los Topacios, ubicada en la urbanización Camacho, próxima al Club de Golf Los Inkas, un tal Aníbal Aliaga Iparraguirre, personaje que vive rodeado de guardaespaldas, simplemente se ha apoderado de parte de la vía pública y del jardín de un vecino para construir la ampliación de un condominio que llama ‘Las Torres de Camacho’.

El asunto tiene una cola que data de julio de 1997, cuando las empresas Constructora San Isidro (CSI) y la Inmobiliaria Formas S.A. –pertenecientes a José Villanueva Pareja y a Eugenio Lanata de las Casas– obtuvieron de la Municipalidad de Santiago de Surco una licencia de construcción.

El área de 7,910 m2 pertenecía a Lanata, mientras que Villanueva pondría la inversión para la obra, ascendente a S/. 4’012,000.

La licencia de construcción era de carácter parcial, prevista para una primera etapa de la obra y su vigencia concluía en julio de 2000.

“Con tales características, donde obviamente la vía no era invadida, se les dio la licencia”, indica el arquitecto Daniel Núñez, actual Gerente de Desarrollo Urbano de Surco.

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Un carril de Los Topacios y la propiedad de Mufarech fueron invadidos por Aliaga para hacer la entrada al estacionamiento del condominio.

Sin embargo, la quiebra del Banco Latino a fines de la década pasada puso en jaque a CSI, que no pudo concluir el edificio. El dueño buscó soluciones y encontró a Aliaga –abogado huancaíno y ex militante aprista–, quien se hizo cargo de las deudas y se volvió propietario de CSI. Y, teniendo como referencia los antecedentes (ver recuadro) de un sujeto cuya fortuna es de origen misterioso, no extraña que ahí empezaran los líos.

Vía Crucis

Para entonces, la propiedad del terreno aún pertenecía a Formas S.A. pero la licencia de construcción había ya vencido, quedando impedida la conclusión de dos torres y la edificación de la tercera.

“Ambas compañías tenían la posibilidad de pedir ampliación de la licencia, pero no lo hicieron”, indica el arquitecto Núñez. Es que Aliaga entró en litigio contra Formas para apoderarse, según Lanata, de la propiedad.

“Inventó documentos aduciendo que yo le había cedido el terreno, lo que es falso. No tiene la titularidad”, afirma Lanata: “Incluso Registros Públicos lo rechazó. Pero increíblemente legitimó todo en una notaría de Huacho”.

Y a partir de ahí buscó las vías para concluir el condominio con la entrada temerariamente irregular del estacionamiento.

En el 2006 Defensa Civil llamó la atención del Municipio de Surco sobre los peligros que planteaba la alteración en la Calle Los Topacios, y al derribarse el muro perimetral en el de 2007 se iniciaron más acciones judiciales.

Con estas características, la renovada comuna de Surco, ahora actuando enérgicamente, se ve, sin embargo, imposibilitada de restaurar el lindero hasta que no quede zanjado el conflicto en los juzgados.

Ante ello, “hemos iniciado obras de mejoramiento en la vía para paliar el hecho de que una calle que empieza con dos carriles, se angosta a uno y pasa nuevamente a dos”, aclara Núñez: “Y hemos planteado cuatro procesos sancionadores contra ellos”.

Pero Aliaga no solo insiste en la invasión sino en levantar la tercera torre, aduciendo que sí tiene licencia para hacerlo –es decir, la que caducó en el 2000.

En estas irregulares condiciones los departamentos en las torres nunca podrán ser vendidos, pero, la municipalidad señala que hay algunos alquilados.

Sin embargo, “los inquilinos viven en condiciones precarias por falta de servicios, problemas con los ascensores, etcétera”, informa Núñez.

Defensa Civil debiera actuar con energía allí.

La situación ha originado una guerra de paneles dispuestos a lo largo de la misma calle, y provenientes de ambos bandos. Los ediles advierten de la irregularidad de la obra y a menudo aparecen destruidos. Los otros tratan de comercializar la propiedad y serenazgo los retira.

Ese Aliaga ha traído la ley de la selva a Camacho.

Invasión Duplicada

También aflora en el conflicto una tercera parte en la persona de Jorge Mufarech. Su propiedad, colindante al área del condominio, fue a su vez invadida por CSI y ha perdido 250 m2 de extensión.

Mufarech se percató de la usurpación en el 2000 pero desde entonces también está en litigios.

Increíble como parezca, “Aliaga ha denunciado a Mufarech en siete fiscalías, pero es para retardar el proceso, ya que nunca se ha presentado a ninguna audiencia”, cuenta José García, asesor del ex congresista.

¿Es posible que un sujeto como Aliaga pueda cometer trasgresiones tan manifiestas a vista y paciencia de la justicia? ¿Y durante ocho años?

Sujeto Conocido

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Aliaga es un conocido transgresor urbano.


Aníbal Aliaga Iparraguirre (68) es un abogado proveniente de San Agustín de Cajas, Junín, con una trayectoria escabrosa y ahora responsable de estropicios urbanos. Durante los años 80’s fue expulsado de los bajos fondos del partido aprista debido una conducta “poco ética”. Fundador de un pasquín que tenía como director a un prontuariado delincuente, ha sido motivo de por lo menos cuatro denuncias recientes por apoderarse de propiedades mediante chantajes, amenazas y falsificación de documentos, según un programa de televisión. Tiene varias dedicatorias a su prontuario en Internet. Ver, por ejemplo, www.anibalaliagaiparraguirre.com
o los blogs El Fondo del Vaso y Desde el Tercer Piso. Otro pasquín, ABZ, del que dice ser miembro del comité editorial, funge de simpatizante aprista y hasta lanza alabanzas a Alan García, lo que resulta particularmente inconveniente. Propicia la confusión, la figura del Presidente se perjudica y Aliaga utiliza sus presuntas vinculaciones con el régimen como instrumentos en sus “hazañas” judiciales.

 


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