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Seguridad La ofensiva militar en el inexpugnable bastión de Sendero Luminoso del VRAE.

La Toma de Vizcatán (VER)

5 imágenes disponibles FOTOS  PDF 

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El Ejército halló en el campamento senderista 17 chozas, armas, insumos químicos y hasta una cancha de fútbol.

Una verdadera guerra se viene librando en Vizcatán, el inexpugnable reducto senderista del Valle de los Ríos Apurímac-Ene (VRAE). La batalla tiene enfrentados a dos bandos: las Fuerzas Armadas y la Policía, por un lado, y lo que queda de Sendero Luminoso, por el otro.

Al cierre de esta edición, hay ya una veintena de heridos y cinco muertos.

Desde 1985, Sendero controla Vizcatán, un paraje de ceja de selva prácticamente inaccesible, ubicado en el distrito de Ayahuanco, en la provincia de Huanta, Ayacucho, en el límite con Junín y Huancavelica.

Algunos pobladores de las comunidades de Sanabamba, Noa, Huarcatán, Pucacolpa, Parobamba, entre otras, abandonaron el lugar por temor a SL y ante la ausencia política del Estado. Los remanentes senderistas del VRAE se fortalecieron con los años.

En diversas operaciones a lo largo de los últimos tiempos, helicópteros del Ejército y la Policía que intentaron entrar en Vizcatán fueron repelidos a balazos por los senderistas. Otras patrullas fueron emboscadas.

En junio del 2003, columnas armadas de SL atacaron el campamento de Techint y, en diciembre del 2005, emboscaron a un contingente policial en Palmapampa, Ayacucho. Pocos querían asomarse por Vizcatán. Hasta ahora.

El pasado sábado 6 de setiembre, patrullas combinadas del Ejército, la Marina de Guerra, la FAP y la Policía irrumpieron en Vizcatán como parte de una singular ofensiva militar para recuperar el último bastión senderista.

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Bidón fue el primer ‘santuario’ senderista de Vizcatán tomado por el Ejército. Está ubicado en un paraje de ceja de selva prácticamente inaccesible, en el distrito de Ayahuanco, en la provincia de Huanta, departamento de Ayacucho, casi en el límite con Junín y Huancavelica.

La operación es dirigida por el general EP Raymundo Flores Cárdenas desde su puesto de comando en el ‘Destacamento VRAE’, situado en la localidad de Pichari, y es supervisada desde Lima por el presidente del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, almirante AP José Aste.

A diferencia de otros operativos, esta vez la estrategia fue atacar directamente al corazón de SL. Helicópteros artillados MI-17 lanzaron cohetes rockets sobre lo que era considerado el principal campamento senderista senderista en el VRAE: el ‘santuario de Bidón’.

Por su ubicación presuntamente estratégica, el campamento de Bidón funcionaba como una suerte de ‘aduana’ para los senderistas, de acuerdo a información de inteligencia militar. Los terroristas cobraban cupos a los narcos que pasaban por la zona transportando sus cargamentos de droga y controlaban el trasiego de insumos químicos para procesar clorhidrato.

En el lugar, el Ejército encontró 17 chozas, un ambiente especial para charlas políticas y hasta una canchita de fútbol con todo y arcos de madera.

También se encontraron insumos químicos y armamento. Los senderistas, advertidos por una fuga de información, habían escapado.

Hasta allí no se reportó mayores incidentes. Los choques vendrían luego.

A Bidón llegaron numerosas patrullas militares, aproximadamente 800 uniformadas de las tres armas y la Policía. Desde allí partieron por diversas direcciones en busca de los senderistas. No tardarían en encontrarlos.

El domingo 14 de setiembre, por la desembocadura de los ríos Vizcatán y Bidón, una patrulla militar se enfrentó con el enemigo. Resultaron heridos el suboficial enfermero EP José López Cruz, el sargento EP Tercero Zumba Panaifo y el sargento de segunda Elmer Quicha Zárate. Se reportó la muerte de cuatro senderistas. Ese mismo día, en la zona de Tincuya, ocho sospechosos fueron capturados y puestos a disposición de la Fiscalía. El martes 16, ocurrió otro enfrentamiento en Mazángaro, distrito San Martín de Pangoa. Allí cayó herido el suboficial PNP José Mego Mego. Cuatro presuntos terroristas fueron capturados y encarcelados.

Al día siguiente, en el anexo de Torocoya fue herido el soldado Job Cushichinari y se informó de la muerte de otro supuesto senderista.

El último domingo, dos operadores de las Fuerzas Especiales de la FAP pisaron una mina cerca de Bidón. En total, 19 militares y un policía resultaron heridos en combate, pero las operaciones conjuntas continúan.

Se ha instalado una decena de bases militares temporales alrededor de la zona de Vizcatán para cercar a los senderistas. Por lo pronto, según altos mandos del Ejército, se ha logrado quebrar y dividir las tres facciones de SL que operaban en la zona: la Compañía Norte, al mando de ‘Alipio’; la Compañía Sur, al mando de ‘José, y la Compañía Centro, de ‘Guillermo’.

Aún así, los militares no subestiman al enemigo. Se calcula que los senderistas son 350 en total. Conocen el terreno, tienen capacidad de desplazamiento y poseen armas de largo alcance.

La ofensiva militar en Vizcatán ha provocado que el precio de la hoja de coca en el VRAE baje de 90 a 70 soles, lo que no ocurría hace años.

Lo contradictorio es que, mientras en Vizcatán, militares y policías trabajan por primera vez juntos en una misma operación antisubversiva, en el Valle del Huallaga, el Ejército se ha enfrentado a un valeroso equipo de inteligencia policial por la captura de un debilitado ‘Artemio’.

Pero aquella es otra historia y otro escenario de guerra también. (AZ)

 


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