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Urbanismo Conflictivo constructor Roberto Henríquez también hizo de las suyas en San Borja.

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César Montoya le compró un departamento en la calle El Greco 274 y encontró sorpresas.

Cuando hace 10 años César Montoya Elías compró un departamento de estreno –valorizado en US$ 70,000– en la Calle El Greco 274, San Borja, vivió la sensación del célebre “hogar, dulce hogar”. Sin embargo, el azucarado lema se saló dos años después debido a problemas con la licencia de construcción, el cableado, filtración y desprendimiento de las paredes.

El constructor del edificio fue nada menos que Roberto Henríquez Goycochea, cuyo prontuario urbanístico se extiende hoy al barrio de Las Casuarinas Sur (CARETAS 2040 y 2041). Henríquez, que para este edificio contaba con una licencia de construcción para cuatro pisos, hizo caso omiso a la Municipalidad de San Borja y levantó cinco.

Montoya vive justamente en el piso indebido: “Hace tres años llegó una notificación del municipio diciendo que el problema debía subsanarse. Tuve que hacer varios trámites y papeleo para que acepten que no era mi culpa, sino del constructor”, cuenta Montoya. No obstante, el abuso de Henríquez ya se manifestó en otras áreas del edificio.

Trozos de 10x5 de las paredes del cuarto principal, cocina y baño se descascararon debido a la mala mezcla empleada y Montoya tuvo que hacer el gasto para resanarlas. Igualmente, surgieron rajaduras en la azotea y al arreglarlas, increíblemente “Henríquez quiso cobrarme porque él era el dueño de los aires”, indicó.

A éste se han sumado problemas de filtración en el techo por lluvias y un deficiente cableado eléctrico. “En el corredor tengo dos luces y sólo prende una, ya que no hay un cableado unitario sino empalmes hechos con retazos de alambre”, comentó Montoya. La llave general es de 60 amperios, cuando sólo es necesaria una de 40: “El exceso es para evitar que salte ante cualquier sobrecarga”.

Al no tratarse de un hecho aislado, ¿quién detendrá a este transgresor urbano?

Camioneta Encerrada

Henríquez estacionó vehículo para impedir reconstrucción de muro municipal.
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Municipio de Surco no tuvo otra opción que levantar perimétrico alrededor del impedimento.

Insólito. Una Chrysler encerrada. CARETAS ha aludido antes a la prepotencia y desacato de un tal Roberto Henriquez, constructor de un edificio de más de 6 pisos con licencia para 4, en Surco. Por arte de birlibirloque, y “sorprendiendo” a un funcionario edil llamado Ramiro Asmat, logró demoler un muro público que dificultaba su obra. El Municipio de Santiago de Surco, que tiene una docena de denuncias contra él, reaccionó reconstruyendo la pared con asistencia de fiscal, policía y serenazgo. Henríquez trató de impedirlo estacionando una camioneta sobre el trazo. Al municipio no le quedó otra opción que tapiarla sin tocarla.

 


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