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Entrevistas Cecilia Barraza se atrinchera en defensa de su programa criollo.

La Barraza se Enraza

4 imágenes disponibles FOTOS 

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"Las peñas están llenas. Hay verdadera afición de la juventud por la música negra y siempre los he visto coreando valses y festejos".

¡Sorpresa! Nunca había hablado con Cecilia Barraza y cuando me la encontré en el restaurant Costa Verde, lugar de nuestra cita, en 20 escasos minutos ya estaba admirando su cultura selectiva y auténtica fabricada a través de sensibilidad y emociones siempre atinadas. Ahora está en boca de todos al correr la noticia de que el único programa criollo, emblemático de todo punto, que es el que ella conducía hasta hace poco en el Canal 7, está a punto de desaparecer. ¡Qué barbaridad! Le pido que, con pelos y señales, me explique la génesis de este “culturicidio” que está a punto de perpetrarse. Ella tiene la palabra:

Me llaman dos gerentes de Canal 7 para hacerme saber que se estaba realizando un reajuste presupuestal a todo nivel del aparato estatal. Y dentro del reajuste entraba mi programa: “Lo nuestro con Cecilia Barraza” que se transmitía los sábados, en vivo y en directo, de 1 a 3 de la tarde. Eso ya no podía ser. Se prescindiría del elenco de música y bailarines respetando mi contrato hasta fin de año para presentar repeticiones del programa. Sólo habría trabajo de edición. No habría programa en vivo, cosa que de ninguna manera acepté.

–¿Hubo alguna contrapropuesta de su parte?
–Sí, la de reducir los gastos a la mitad con 2 programas en vivo al mes alternándolos con otros dos sábados de programas pasados. Me dijeron que tampoco era posible. Entonces me entrevistó Rosa María Palacios en su programa Prensa Libre y yo le conté todo lo que sucedía. Ellos salieron con un comunicado aclaratorio que era inexacto.

–¿Y qué pasó?
–Lo que ya sabemos. El periodismo, mis compañeros artistas, políticos, congresistas y el público se solidarizan con el programa y conmigo hasta que recibí la llamada del Primer Ministro Jorge del Castillo con el que se buscó una salida al impasse. Ahora estoy esperando que el programa salga en vivo y como siempre fue. Me han ofrecido que saldrá el 27 de septiembre o el 4 de octubre. Vamos a ver.

–¿Cree que el criollismo está en baja?
–Sí. Y una vez más se confirma, con todo lo que está pasando, que no sólo quieren que esté en baja sino que desaparezca.

–¿A la gente joven le gusta?
–Las peñas están llenas. Hay verdadera afición de la juventud por la música negra y siempre he visto a muchos jóvenes coreando valses y festejos.

–¿Hoy el país huye de sus tradiciones?
–Sí. Si un país no conserva sus tradiciones pierde su esencia como tal. Lo terrible es que huye de su propia identidad y eso es peligroso.

–¿Huir de la propia identidad no es una huachafería?
–Quien quiera ir a las discotecas es muy libre de hacerlo. Pero la admiración irrestricta por lo extranjero llega a extremos ridículos. ¿Por qué se llaman algunos Uosinton, Yonatan o Kiven y además lo escriben así? En la vida artística hay personas que se apellidan Huamán y se cambian el apellido para actuar. Eso es un terrible complejo racial producto de la actitud de esos llamados blancos que tratan de ocultar su mestizaje en mayor o menor grado. Y ha pegado tanto que muchos quieren ser rubios aún teniendo rasgos indígenas. El talento de un artista es totalmente independiente de su apariencia y rasgos físicos.

–Cambiemos. ¿Su primer beso?
–A los 11 años con un guapo chico de La Punta que tenía un año más que yo.

–¿Su primer amor?
–Un chico de mi barrio, de Magdalena del Mar. Estuvimos desde los 13 hasta los 18 años como enamorados y nunca me llevó a la cama. Aquello era calentarse y calentarse y recontracalentarse sin que el agua llegara a hervir. Todos tenemos épocas. Esos fueron amores de adolescencia, inquietantes pero no trascendentes. Cuando terminaron, terminaron. Todos los seres humanos quemamos etapas. Dejé de ser virgen muy tarde y no le voy a decir ni a qué edad ni con quién. Lo que sí le puedo decir hoy es que me hubiera gustado haber empezado antes como empiezan hoy las chicas, con las responsabilidades del caso. Eso de retrasar el goce completo dependía del ambiente familiar con fuerte base religiosa. Una tenía que llegar virgen al matrimonio y como en mis proyectos no estaba el casarme, ya que quería ser asistente social o sicóloga y ser independiente económicamente no cabía el matrimonio en mis planes. Nunca me llamó la atención el casarme vestida de blanco. Después de mi ruptura con mi enamorado a los 18 años gané el concurso Trampolín a la Fama. Me vi sumergida en una vorágine de contratos, viajes, actuaciones y grandes nuevos amigos, no sólo del ambiente artístico como Chabuca Granda y Andrés Soto sino también de periodistas, escritores, poetas y bohemios de la época, gente muy interesante y de la que aprendí mucho.

–Dentro de la bohemia, ¿llegó a conocer a Juan Gonzalo Rose, ese poeta peruano que tanto me conmueve?
–¡Qué casualidad! También es para mí el poeta peruano que más me conmueve. Lo conocí a él y a toda su familia. Su hermana Teruca es una buena amiga mía.

–¿Lo pone por encima de Vallejo?
–Es otra cosa. La profundidad de Vallejo es incomparable, como la musicalidad de García Lorca o el ritmo del cubano Nicolás Guillén o la fantástica prosa poética de Borges. Todos ellos son distintos y admirables a un tiempo. Pero nadie me tocó el alma tanto como Rose. Eso de (se pone a recitar): “yo recuerdo que tú eras como el agua que beben silenciosos los ciegos o como la saliva de las aves cuando el amor las tumba de gozo en los aleros”. También Neruda me toca el alma, ese poema “Cuando de Chile” que lo escribió en el tren transiberiano: “cuándo me despertará del sueño un trueno verde de tu manto marino…”. Pero, claro, Rose es inmenso, eso de: “por eso ¡resucita!, resucita muchacha campesina, en cuyo costurero se ha quedado la tarde a medio hacer…”.

–¿Cómo llegó a la poesía?
–Ella llegó a mí a través de la voz de mi padre con el poema “La Magnolia” de José Santos Chocano. “Porque es pura y es blanca y es graciosa y es leve como un rayo de luna que se cuaja en la nieve o como una paloma que se queda dormida…”.

–Hábleme de la música no criolla que a usted más le gusta.
–A mí me gusta toda la música siempre que esté bien seleccionada y elegida. Todo Chopin, los barrocos, Bach. Y en voces las de María Callas, Cecilia Bártoli y Jessye Norman. En hombres Alfredo Krauss me gusta más que los tres tenores. Nuestro crédito nacional Juan Diego Flórez y también Luis Alva. En música popular: Astor Piazzolla, Edith Piaf, Ella Fitzgerald, Serrat, Susana Rinaldi, Mercedes Sosa, Diego El Cigala con Chucho Valdez, desde el jazz a la canción protesta aunque eligiendo, eligiendo siempre.

–¿Pintura?
–La de los grandes de todos los tiempos. Pero si he de señalar algo ahí están Rembrandt y Vermeer y si continuamos con holandeses el fantástico Van Gogh, y los grandes impresionistas. Y en la modernidad nuestra Sérvulo Gutiérrez, Allain, Gerardo Chávez y Szyszlo.

–Es sensible. ¿En qué películas de cine se ha emocionado y llorado más?
–Por orden de profusión de lágrimas. 1. Cinema Paradiso de Tornatore. 2. Il Postino de Radford. 3. La Strada de Fellini. 4. Los Puentes de Madison de Eastwood y 5. Mar Adentro de Amenábar. Podría nombrarle más de 50 cineastas extraordinarios pero escojo 5: Chaplin, Allen, Kazan, Scorsese y Bertolucci. ¿Actores? Brando y Anthony Hopkins.

–¿Cómo se definiría?
–Sensible, espontánea, mandona, impuntual, renegona y maniática… aunque soy buena gente.

–¿De los países que ha conocido cuáles son sus lugares preferidos?
–En Londres Picadilly Circus, en Barcelona las ramblas y Montjuich, en París Montmartre y L´ile de la cité y en Japón la ciudad de Kyoto, la antigua capital, por sus maravillosos templos budistas y shintoístas. En Japón estuve 2 meses y 10 días cantando para los japoneses en el año 77. Fui con 14 peruanos llevando nuestro folklore con gran éxito.

–¿Impresiones de la música criolla?
–Es el nexo con mis querencias familiares. Es el alma del Perú costeño. Es la sangre que corre por nuestras venas. Si al criollismo como parte fundamental de la peruanidad no lo conservamos vigoroso, ¿a quiénes vamos a representar en el futuro? ¿Un país mimético? ¿Sin carné de identidad? ¿Para qué vino al mundo entonces Chabuca Granda? Un país que no conserva sus tradiciones, un país desmemoriado, es un país sin fuerza y sin personalidad. ¡Sintámonos siempre orgullosos de lo nuestro! (José Carlos Valero de Palma)

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