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Justicia Presidente del TC, Carlos Mesía, responde a sus críticos.

Mesía se Apuntala

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En el primer mes, Mesía estuvo bajo fuego cruzado e imprimió otra dinámica al TC.

El nombramiento del magistrado Carlos Mesía en la presidencia del Tribunal Constitucional (TC), ha sido recibido con una descarga de trabucazos. Mesía, 39, fue electo por el Congreso al TC en julio del 2006. La súbita renuncia de César Landa a la presidencia del TC lo catapultó al sillón, el pasado 9 de julio. En la década de los 90, Mesía fue abogado en derechos humanos de la Comisión Andina de Juristas, y a partir del 2001, asesor del Jorge del Castillo en el Congreso. Es aprista, pero no de leche. Por el contrario. Su padre era de Acción Popular, y propietario de Radio Heroica de Chiclayo. En 1968, la estación fue incendiada por apristas. Dos años atrás, durante el jaleo que concluyó con el nombramiento de Mesía en el Congreso, Javier Alva Orlandini le bromeó al padre: “Los apristas te quemaron la radio, y ahora queman a tu hijo”. CARETAS lo entrevistó el lunes 11, en su despacho.

–Dice el Instituto de Defensa Legal (Ideele) que su nombramiento podría descarrilar la queja constitucional sobre El Frontón.
–Cuando sale César Landa de la presidencia del TC, se arma un tinglado político por mi antigua filiación aprista. En el fondo no tiene nada que ver. Si yo firmé la queja constitucional del Ideele para que llegue al Tribunal.

–¿El Ideele está en campaña contra el TC, como declaró el secretario general del TC?
–Sí, está prejuzgando nuestra sentencia, pero no han dicho que el Estado peruano está cumpliendo con el mandato de la Corte Interamericana de Derechos Humanos: que ya ha pagado al 90% las reparaciones a las víctimas y los familiares, que encontró el cuerpo de uno de los desaparecidos, que hay en el Poder Judicial un proceso penal donde están siendo investigados once marinos. El TC simplemente analizará el Hábeas Corpus de un marino, Teodorico Bernabé. El tema ha sido sobredimensionado.

–¿Cuándo será la audiencia de El Frontón?
–Se está analizando un vicio de forma. No adelanto opinión, pero planteo el problema: si el Ideele ingresa al proceso como amicus curee –“un amigo de la Corte”–, en primera instancia, ¿puede impugnar la sentencia? Después veremos si podemos entrar al fondo: si los delitos han prescrito o no.

–El ministro de Defensa, Ántero Flores Aráoz, dijo la semana pasada que “el TC se ha convertido en un ente que se siente por encima de todos los poderes del Estado, la última Coca Cola, cuando lo que tiene es un rosario de metidas de pata que destacan por su contenido negativo”. ¿Qué le parece?
–Hay que hacer un corte: los cuatro magistrados que ya se fueron, los cuatro magistrados que ya llegaron. Flores Aráoz se refiere a un TC distinto, que cumplió su rol, en una etapa que era necesario combatir la corrupción, adecuar la legislación penal antiterrorista a los estándares de protección de los derechos humanos, y eso implicaba una actuación de jueces “activistas”.

–También el presidente del Poder Judicial, Francisco Távara, declaró esta semana que el TC “está llamado a autocontrolarse”.
–El TC declaró nulos los amparos que permitían a los casinos y tragamonedas funcionar haciendo tábula rasa de los permisos. Los amparos los conseguían en jueces de provincias, y los aplicaban en Lima, incluso vendiéndolos a otras empresas. Durante todo ese lapso, el PJ tuvo la oportunidad de enmendar el error de esos jueces, pero nunca lo hizo.

–Usted mismo ha dicho que el TC debe actuar “con más prudencia”.
–Pero tampoco le pidan al TC que se salga de sus cuatro líneas maestras: gobernabilidad, democracia, corrupción cero y la defensa de los derechos humanos. Por ejemplo, acabamos de pronunciarnos sobre la hoja de coca: La política contra el cultivo de la coca no puede quedar en manos de la regiones, sino responder a una política unitaria que parte del gobierno central.

 


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