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07/Ago/2008
 
 
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Policiales Ex policía de Agencia Antidrogas de EE.UU. habla por primera vez de los Sánchez Paredes.

La DEA Lo Sabía

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‘Pat’ Gregory fue premiado en 1987 como el mejor agente DEA del año.

Patrick G. Gregory, o simplemente ‘Pat’ para los amigos, es un gringo de 70 años que conoce muy bien el Perú. Entre 1976 y 1979, aproximadamente, fue destacado a la oficina de la Drug Enforcement Administration (DEA), la agencia antinarcóticos de los Estados Unidos, en la embajada de este país en Lima. Era una época particularmente caliente.

La llamada guerra contra las drogas había arrancado hacía poco y el narcotráfico parecía llevar la delantera. Los sembríos de hoja de coca se habían multiplicado en corto tiempo y los cárteles colombianos no tardaron en operar con fuerza en el Perú. La DEA, como hoy en día, apoyaba a la Policía peruana y realizaba también sus propias investigaciones. A Gregory se le comisionó indagar una singular organización de peruanos y colombianos encabezada por el peruano Alfonso Rivera Llorente.

Pronto, Gregory comprendería que no era una red de traqueteros cualquiera.

De eso hace ya 30 años. Luego de una exigente carrera, que le valió ser destacado como ‘DEA agent of the Year’ (detective del año) –en una ceremonia realizada en 1987, en California– (la información puede verificarse en la página Web de la Asociación de Oficiales Antinarcóticos de California: www.cnoa.org/), Gregory pasó al retiro. Ahora vive en un apacible barrio de Gig Harbor, en Washington. CARETAS lo ubicó hace un mes y sostuvo algunas comunicaciones telefónicas con él. El martes 24 de junio, aceptó, finalmente, conceder una entrevista grabada a esta revista. Aunque escueto, su testimonio es clave para comprender el origen de la fortuna de algunos miembros de la familia Sánchez Paredes.

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Emblemático logo de la Drug Enforcement Administration.

¿Por qué? Según Gregory, los hermanos Sánchez Paredes operaban para el cártel de Alfonso Rivera Llorente, a quien abastecían de pasta básica de cocaína (PBC). El abogado peruano Luis Cornejo Valencia trabajaba para esta organización y sostuvo que la DEA estaba al tanto de las presuntas actividades delictivas de Rivera Llorente y de los hermanos Sánchez Paredes.

Su versión corrobora ciertos puntos de la declaración ofrecida a esta revista por el narcotraficante convicto Lucio Tijero Guzmán (CARETAS 2036), aunque esta vez se trata del testimonio de un especializado policía:

–¿Durante qué años trabajó como agente de la DEA en el Perú?
–De 1976 a1979

–¿Recuerda a Alfonso Rivera Llorente?
–Sí. Lo investigué probablemente de dos a tres años. Él proveía a los traficantes colombianos.

–¿A algún cártel en especial?
–Sabíamos que Rivera le proveía al cártel de Cali y puede que también al cártel de Medellín, pero sabíamos que él trabajaba con Santiago Cambo, que era del cártel de Cali.

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Vieja ficha policial de Alfonso Rivera Llorente.

–¿Durante la investigación escuchó de Perciles Sánchez Paredes?
–Sí. Escuché de los Sánchez Paredes y también de Jorge López Paredes, Ellos los proveían de pasta de cocaína a los colombianos.

–¿Los hermanos Sánchez Paredes trabajaron con Rivera Llorente?
–Así es.

–¿La DEA investigó a los hermanos Sánchez Paredes?
–Nuestra oficina en Lima siguió con las investigaciones. No sé qué otra información habrán conseguido.

–La Policía vinculó a los hermanos Sánchez Paredes y a Rivera Llorente en el asesinato de un policía en 1977. ¿Recuerda el caso?
–Sí, fue José Vásquez (la víctima). Una de las personas arrestadas en esa época fue un colombiano llamado Vicente Guzmán y me enviaron a Lima para hablar con él.

–¿Qué le dijo?
–Me dijo que compraba cocaína de Luis Cornejo (Valencia) y que no estaba involucrado personalmente en el asesinato.

–¿Existía alguna conexión entre Luis Cornejo Valencia y los hermanos Sánchez Paredes?
–Cornejo estaba conectado con Rivera Llorente. La información que tuvimos de la PIP (antigua Policía de Investigaciones del Perú) era que los hermanos Sánchez Paredes proveían a Rivera de pasta.

–¿Qué recuerda de Cornejo Valencia?
–Él representaba a Rivera y supuestamente era un comunista. Además tenía mucha influencia en Perú. Vino a los Estados Unidos y se encontró con un sujeto de nombre John Allen y esa reunión fue seguida por la DEA. Cornejo le dijo a Allen que ponga un millón de dólares a una cuenta bancaria y que la organización de Rivera lo proveería de cocaína.

–¿Cuál fue la última información que tuvo de él?
–De la DEA lo ubicaron en Miami y luego se supo que regresó al Perú. Eso es lo último que escuché.

–¿Rivera Llorente está vivo?
–Fui sacado de esta investigación en 1979 y escuché su nombre algunas veces en los siguientes años. Pero no tengo información nueva.

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