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Seguridad Un error puso a una patrulla FOES en la mira de Sendero.

Emboscada en Sivia

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Suboficial AP Víctor Valle Morales con otros miembros de la Fuerza de Operaciones Especiales (FOES) de la Marina. El jueves 26 partieron de la Base de Pichari en busca de Víctor Quispe Palomino, ‘Iván’, el mando senderista del VRAE. La ‘Operación Maíz’ tenía como propósito su sorpresiva captura. Pero ocurrió lo contrario.

“¡Carajo, ya rompiste el secreto!”, bramó uno de los jefes de las Fuerzas de Operaciones Especiales (FOES) del Frente VRAE (Valle de los Ríos Apurímac-Ene), la noche del jueves último.

“Disculpe, mi comandante. Se me escapó un tiro”, respondió avergonzado uno de los uniformados. La detonación quebró el silencioso desplazamiento de la patrulla militar por la selva de Yanabamba, en el distrito ayacuchano de Sivia, bastión del narcotráfico. Temían ser emboscados en cualquier momento.

La columna castrense había partido de la Base de Pichari en busca de Víctor Quispe Palomino, ‘Iván’, el mando militar de Sendero Luminoso en el VRAE. La ‘Operación Maíz’ tenía como propósito su sorpresiva captura. Pero ocurrió todo lo contrario.

Tras el disparo involuntario, los militares se refugiaron en la selva y, a la mañana siguiente, reanudaron su búsqueda sin saber que el enemigo ya los había detectado y preparaba la emboscada.

A eso de las 11 de la mañana del viernes 27, un francotirador mató de un balazo al suboficial OM3 Víctor Valle Morales (24). Los marinos respondieron el ataque, que provino de una colina contigua, con una lluvia de balas. El enfrentamiento duró media hora.

El suboficial OM2 Jesús Gozme Chávez resultó herido en la pierna izquierda, pero aseguró que abatió a dos senderistas. En los alrededores se halló restos de sangre, una pistola y un fusil HK.

Gozme Chávez fue sacado de Yanabamba al día siguiente en el único helicóptero con el que cuenta el Comando Operacional del VRAE, que dirige el general EP Raymundo Flores Cárdenas.

La Policía indica que el fusil recuperado perteneció a la suboficial Marily Solier Gavilán, la primera mujer policía de la Dirección Antidrogas asesinada por narcotraficantes en el extremo norte de Ayacucho, en marzo último (CARETAS 2020).

La mañana anterior a su asesinato, se informó, el marino Valle Morales había capturado a dos mochileros que transportaban 15 kilos de PBC: Timoteo Fernández (40) y su hijo Alfredo (18).

Sivia es un reducto del narcotráfico y de Sendero Luminoso. Combatir en esa inexpugnable selva no es tarea sencilla porque los subversivos conocen el terreno y están muy bien armados.

En los últimos dos años, ocho policías han sido asesinados en el VRAE por terroristas actuando como sicarios del narcotráfico. El suboficial AP Víctor Valle Morales es el primer militar emboscado en ese mismo lapso. Los ‘narcoterroristas’ abatidos suman 18.

Ahora una patrulla combinada de unos 100 efectivos (entre marinos y personal EP) busca a los autores de la emboscada de Sivia, pero la ofensiva se da en un momento de particular tensión entre los pobladores del VRAE y las Fuerzas Armadas.

El domingo último, se desarrolló un singular congreso cocalero en Kimbiri, frente a San Francisco, Ayacucho. Las autoridades y los campesinos invitaron a los titulares de Defensa, Interior y Salud, pero asistieron sólo sus representantes.

Enfurecidos, los organizadores se negaron a dialogar con el contralmirante AP Jorge Cochella, comisionado del Ministerio de Defensa, e impidieron que los emisarios del Ejecutivo expusieran a más de 2,500 asistentes los alcances del llamado ‘Plan VRAE’. Lamentablemente esta semana hablaron las balas. (Abilio Arroyo).

 


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