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05/Jun/2008
 
 
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Justicia En el plan de obstruir a la Justicia, el ex jefe del SIN, general EP Julio Salazar Monroe, incurrió en graves contradicciones.

Mentiras Verdaderas

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En sala de prensa en la Diroes, elocuente manifestación de sorpresa y desazón ante flagrantes contradicciones del ex jefe del SIN por siete largos años, general EP Julio Salazar Monroe.

El Juicio Fujimori rompió fuegos esta semana con el interrogatorio al ex jefe del Servicio Nacional de Inteligencia (SIN), general EP (r) Julio Salazar Monroe. El oficial ocupó la jefatura del SIN siete años, entre 1991 y 1998. Es decir, se conocía hasta el último jacuzzi del SIN.

En 2001, Salazar Monroe fue detenido e interrogado por la jueza Victoria Sánchez. Entonces el militar fue singularmente explícito:

“(Montesinos) era un asesor de alta decisión del Servicio de Inteligencia, nombrado con resolución suprema, pero además se desempeñaba como asesor principal de Fujimori, en cuya función escapaba el control del deponente”. Cuando la jueza la preguntó si era costumbre tener personal sin control, el general agregó: “el deponente lo permitió por orden del Presidente (...) se reunía a media noche con el Presidente y terminaba a las tres de la mañana. Era testigo de ese trabajo”.

El valioso testimonio abrió las puertas de par en par del despacho presidencial y reforzó la tesis del Ministerio Público de que el presidente Alberto Fujimori supo de las operaciones encubiertas del escuadrón de la muerte Grupo Colina.

Sin embargo, el lunes 2 Salazar Monroe estuvo irreconocible. “Lo que dije ahí no me acuerdo ni me acordaré nunca”, declaró, “porque fue el último día que estuve detenido en la Dircote como un terrorista”.

Salazar Monroe fue sentenciado el mes pasado a 30 años de prisión, pero ha apelado la sentencia. Sin embargo, su actitud ante la Corte de San Martín el lunes 2, lindó con la obstrucción de la justicia y flaco favor se hace.

En contraste con el súbito achaque de Alzeihmer, en el 2001 Salazar Monroe fue un eficaz colaborador del Ministerio Público. Interrogado si supo que Vladimiro Montesinos manejaba una partida presupuestal o “caja chica” precisó:

“El doctor manejaba unas partidas llamadas Reserva 1 y Reserva 2, que eran entregadas por Fujimori, y rendía cuentas a éste último, quien aprobaba a través de una resolución suprema. Todos estos gastos eran partidas que formalmente se entregaban a Vladimiro; se hacía por órdenes del Presidente. Del año 1991 a 1998 sumarían aproximadamente 178 millones de soles, entre las dos partidas”.

Ahora, ante el fiscal Avelino Guillén, el general contestó: “Eso es falso, yo era quien entregaba Reserva I y II a Montesinos”.

Las contradicciones del general Salazar Monroe erosionan la línea de defensa del propio acusado Fujimori. Por una simple razón: el abogado de Salazar Monroe en el 2001 era nada menos que César Nakazaki, actual defensor del ex presidente sentado en el banquillo de los acusados. La mentira es a veces más elocuente que la misma verdad.

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