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Entrevistas Entrevista insólita donde la Miss Mundo trujillana deja saber los secretos de su corazón.

Los Amores de Maju Mantilla

3 imágenes disponibles FOTOS  PDF 

Maju Mantilla

Las lesiones la han alejado de la competencia deportiva, pero no de la práctica. El resultado se deja notar en imágenes como esta. Algunos sueños: Quiere casarse antes de los 30, tener tres hijos e ir a las Olimpíadas de Beijing.

En el restaurante Costa Verde a la 1 en punto. Así quedamos. Llegué con 12 minutos de adelanto y me encontré con ella esperando. María Julia Mantilla nació el 10 de julio de 1984 y a sus 23 años su tenacidad está fuera de toda duda. Sencilla, correcta, y sincera, te mira con sus bellos ojos, directamente y sin ninguna doblez. Es callada pero responde sin ambages a cualquier pregunta.

–Una triunfadora como usted debe haber sido en su infancia una niña muy estudiosa.
–Era pésima en matemáticas. No quería saber nada de ellas. Cuando las explicaban me bloqueaba y no prestaba la mínima atención. En los exámenes escritos contestaba una o dos preguntas a lo máximo de diez que teníamos que responder. Recuerdo que me rebelaba y escribía en el papel con mayúsculas: “No sé más”. “No me gustan las matemáticas”.

–¿Era traviesa?
–Bastante traviesa. Todos los lunes la clase que mejor se había portado y estudiado más izaba la bandera nacional. Nuestra clase no la izaba nunca y nuestro profesor andaba enfadadísimo. No paraba de regañarnos hasta el punto de que nos hartamos y nos pasamos un tiempo cazando grillos y metiéndolos en cajitas para, cuando ya teníamos muchos, soltarlos en la clase. Y así lo hicimos. No sabe usted el lío que se armó. Cuando ya creían que los tenían capturados a todos, al anochecer siempre salía algún grillo cantando por cualquier sitio dentro del colegio.

–¿Se enamoró alguna vez de algún compañero de estudios?
–Jamás. Me buscaban pero yo no quería.

–¿Me podría contar su vida amorosa desde el principio?
–¿Desde el principio? (Se queda indecisa). Perdóneme pero nunca la he contado.

–¡Por favor!: ¿la primera vez que besó a un chico?
–Los dos teníamos 12 años. No era de mi colegio. Él me pidió que fuera su novia. Nos besamos y media hora después, al llegar a casa, me arrepentí y lo llamé rompiendo nuestro cortísimo noviazgo. La verdad es que mi familia siempre ha sido muy estricta y temía que me regañaran.

–¿Otros novios?
–No por esa época. Ya habían llegado los entrenadores cubanos de atletismo y estaba entrenando muy duro. A los 12 años fui campeona nacional infantil de atletismo a través, principalmente, de tres pruebas: salto alto, salto largo y 400 metros planos. Eso fue en Trujillo. Luego perdí varios campeonatos nacionales porque no pude asistir ya que, cuando cerraron el Banco de la Vivienda donde trabajaban mis padres, la situación económica no me permitió salir de Trujillo. Pero yo seguí entrenando fuerte y conseguí una beca de estudios completa. Creo que esa fue la alegría más grande de mi vida, el aliviar a mis padres de esa carga y el poder seguir en el atletismo y viajar completando varios campeonatos escolares y juveniles a nivel nacional. No tenía tiempo para amores hasta que a los 15 años conocí en Lima a un atleta 5 años mayor que yo, especialista en salto de altura, que me gustó muchísimo y de quien me enamoré.

–¿Su nombre?
–No le gustará que lo diga. Hoy tiene su vida hecha. Sólo tuvimos 2 meses de relaciones y él me dejó porque yo era muy inmadura. Me sentí muy triste y apenada y me refugié en el deporte, entrenando más duro que nunca. Mi sueño era ir a una olimpiada y terminó con mis sueños de atleta una caída que tuve, a los 17 años, jugando básquet en la Universidad Nacional de Trujillo. Tuve rotura de ligamentos cruzados y meniscos y pasé a la historia del atletismo. Se acabaron mis sueños de competir. En el 2003 y ya con 18 años conocí a un chico trujillano, 3 años mayor que yo y con quien me puse en relaciones pensando que sería un amor completo y sólido. La cosa duró 2 años. Había problemas de falta de comunicación entre nosotros y él era una persona muy cambiante. Fui reina del Perú a los 19 y con mis viajes a Lima me empecé a desanimar. No nos entendíamos y todo se puso peor cuando fui elegida Miss Mundo. Rompimos de mutuo acuerdo y ésta fue la mejor decisión porque a partir de entonces me sentí libre. No le voy a dar su nombre, pues no quiero ni recordarlo ni herirlo. Yo ya volteé la página.

–¿Sigue su historia amorosa?
–Sigue hoy. Estoy enamoradísima de Gustavo Salcedo, soltero, ingeniero industrial y también deportista ya que fue a las Olimpiadas de Atenas representando al Perú en remo. Tiene 26 años y los dos estamos muy enamorados. Él es muy comprensivo y yo lo soy con él. Aunque a veces esté ocupado siempre tiene tiempo para mí. Es mi consejero, mi asesor y yo que soy muy romántica y cariñosa todos los días hablo con él, se encuentre donde se encuentre, y le digo que lo amo.

–¿Quiere casarse o prefiere el amor sin contrato?
–Me quiero casar antes de los 30 años, porque sé que ese es mi destino trazado y mi sentir… Quiero tener 3 hijos. Tengo 23 años y ahora las modelos triunfan muy jóvenes y éste es mi reto profesional porque ya no soy tan joven. No puedo casarme ahora ya que estos próximos años marcarán mi futuro. Vamos a ver qué pasa conmigo a medio plazo.

–¿Ya no hace deporte?
–Sí lo hago pero no compito. En el Himalaya, en el Tíbet, en una ascensión y debido a mi antigua lesión, el doctor me impidió subir y yo me empeñé, soy enormemente empeñosa, y no le hice caso y subí y llegué arriba aguantando el dolor y con la pierna muy inflamada. La bajada fue terrible. Me operaron hace dos años. Ahora nado y hago deporte rutinario y lo hago bien, pero sin sobrepasarme.

–¿Sus modelos preferidas?
–Como ícono en el modelaje Linda Evangelista y hoy por hoy Giselle Bundchen, la brasileña.

–¿No cree que se esté metiendo en un mundo deslumbrante de tigresas y tigres al acecho?
–Lo sé. Sé los peligros que hay. Pero yo no voy a cambiar ni deslumbrarme por dinero y promesas que no creo reales. Yo soy yo. Soy precavida y eso se lo debo a mi forma de pensar y a la educación de mis padres a quienes amo.

–¿Le gusta bailar?
–Me fascina, me enloquece, adoro el baile, me dicen que lo hago bien. Merengue y bachata sobre todo, me encantaría conocer a Juan Luis Guerra.

–¿Algún sueño cercano?
–Dos sueños: ir a las Olimpiadas de Beijing y conocer a los grandes campeones de las especialidades que yo he practicado y repetir el viaje a Tahití y Bora Bora que hice con Gustavo y en el cual casi logré tocar el cielo de felicidad, pero esta vez a las islas Marquesas para situarnos juntos frente al mar viendo un sunset maravilloso con dos botellas de Dom Perignon bien heladitas y a lo que venga después. Y que conste que no soy buena bebedora y aunque el vino me da sueño, sueño con eso.

–¿Es adicta a algo?
–A la puntualidad y a los dulces.

–Dulce chica. (José Carlos Valero de Palma)

 


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