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Opera Acertado estreno de Rigoletto reunió a destacado grupo de jóvenes voces en obra de Verdi, “el Atila de las gargantas”.

Manos a la Obra (VER)

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Do de Pecho. Juan Diego Flórez en intensa interpretación junto a la soprano Josefina Brivio en el papel de Maddalena.

El estreno de Rigoletto confirmó que la puesta en escena es formidable. Así lo comprobarán los televidentes cuando, este jueves 3 de abril, Canal 7 TV transmita la ópera en directo y con señal abierta a todo el país.

Una noche en la ópera es un acontecimiento, pero a veces es algo único. Este Rigoletto lo es, no sólo por el debut de Juan Diego Flórez sino porque acompañando a Roberto Frontali, en el papel de Rigoletto, se ve la aurora artística de un elenco de jóvenes que dará que hablar en el futuro.

En la ecuación de esta obra de Verdi, la función del protagonista es clarísima. Si Rigoletto no da la talla, la ópera no la salva nadie. En su papel, Frontali cumplió como los buenos: dio a su personaje la carga dramática debida y cubrió con solvencia la parte vocal, famosa por el desgaste físico y emocional que ocasiona.

Alessandra Marianelli, con apenas 22 años, hizo un papel que exige ir adecuando la voz al cambio de niña a mujer que se opera en Gilda durante la acción teatral, y la proeza de cantar con dulzura las notas agudas. Salvo una motita, cumplió cabalmente, lo que no es sencillo junto a Juan Diego Flórez, que llega con facilidad asombrosa a los agudos y alterna habitualmente con Natalie Dessay, Anna Netrebko y Diana Damrau (**), sopranos del tope de la tabla. Si Marianelli sigue cultivando su voz y cuida su figura, habrá una estupenda soprano para mucho rato.

Carlo Malinverno, llegó precedido de premios, pero con sólo 30 años, lo que para la voz de bajo equivale a la adolescencia. Sin embargo, no dejó dudas de que Sparafucile es un sujeto como para no encontrarlo de noche, y mostró que cuando con los años su voz se torne más grave, logrará que su personaje, además de recelo, infunda miedo.

Entre los jóvenes nacionales, Ximena Agurto, la Condesa Ceprano, llenó el teatro desde su primer trino, confirmando que es una soprano con un futuro ilimitado. José Marino actuó de manera correcta y cantó sus frases con la precisión que corresponde. Lorena Aranda y Fernado Vizcarra también cumplieron como se esperaba. Andrés Veramendi, el joven tenor verdiano, se preparó durante semanas para ser “Cover” de Juan Diego Flórez, en caso de algún percance.

El director de orquesta, Michele Mariotti, dejó sentado que a los 29 años ya es una fiera con la batuta. Tuvo el control todo el tiempo y mantuvo el ritmo necesario para neutralizar cualquier amago sensiblero. Por algo acaba de ser designado director principal del Teatro Comunale de Bologna, uno de los más importantes de Europa, inaugurado hace casi 250 años por Gluck, el primer gran innovador de la ópera, y escenario del debut artístico de Rossini. Entre 1986 y 2007, el cargo de Mariotti lo ocuparon Riccardo Chailly y Daniele Gatti, directores del primerísimo escalón mundial.

Fue otro director de orquesta o, más precisamente, el principal de la segunda mitad del Siglo XIX, Hans von Bülow, el que llamó la atención sobre el rigor verdiano, cuando definió a Verdi como “el Atila de las gargantas”. En Rigoletto, dicho rigor cae sobre todos, incluyendo al Duque, un personaje muy difícil por ser multifacético y exigir, para cada faceta, una actuación y un canto distintos. No es sólo un cínico y cruel autócrata medieval sino que, en materia de mujeres, parece un adelantado a la era de las celebridades futbolísticas: es casado, tiene amante (la Condesa), enamorada (Gilda) y para sus ratos libres paga (Maddalena). Juan Diego Flórez entonó impecablemente cada una de sus partes, lo que no es cosa fácil para un tenor cuyo repertorio es del Bel Canto, es de los poquísimos que cantan todas las notas, y, aún con su experiencia, sigue siendo muy joven. Verdi es como un territorio inexplorado, por lo que un debut con dos funciones basta y sobra para marcar el rumbo. Con el tiempo, de seguro el papel del Duque será naturalmente más llevadero para el tenor peruano. Pero, por decisión de Verdi, será igual de difícil. (Enrique Felices*)

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(*) Directivo de la Asociación Cultural Romanza, coproductor de la ópera Rigoletto.


(**) Diana Damrau es la última gran revelación de la lírica mundial. Ha hecho pareja con Juan Diego Flórez como Rosina, en El Barbero de Sevilla, y lo será nuevamente en junio, como Gilda, en Dresden.

 


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