martes 16 de julio de 2019
Usuarios
e-mail:
Contraseña:
¿Olvidó su contraseña?
InstruccionesHáganos su Página de InicioAgréguenos a sus Favoritos
 
 
 
Edición 2021

03/Abr/2008
 
 
Secciones
Acceso libre Nos Escriben ...VER
Acceso libre SeguridadVER
Acceso libre ActualidadVER
Acceso libre Opinión VER
Acceso libre TelevisiónVER
Acceso libre Ellos&EllasVER
Sólo para usuarios suscritos Bienes & Servicios
Acceso libre CulturaVER
Sólo para usuarios suscritos Justicia
Sólo para usuarios suscritos Caretas TV
Sólo para usuarios suscritos El Misterio de la Poesía
Sólo para usuarios suscritos Quino
Acceso libre OperaVER
Acceso libre Salud y BienestarVER
Columnistas
Sólo para usuarios suscritos Raúl Vargas
Sólo para usuarios suscritos Gustavo Gorriti
Sólo para usuarios suscritos Augusto Elmore
Sólo para usuarios suscritos Jaime Bedoya
Ediciones
anteriores


Última Edición: 2460
Otras Ediciones Anteriores
 
 

Inicio > Revista

Medio Ambiente Colapso de desagüe de San Miguel con olor a catástrofe. Ningún distrito acepta el trasvase.

Esto Huele Feo

4 imágenes disponibles FOTOS  PDF 

2021-colector-1-c.jpg

Colector Taboada arroja 5 m3 por segundo de aguas pestilentes en mar chalaco.

Permitir que se reabra el Colector Costanero es una sentencia de muerte para los pobladores que habitan en esa zona”, clamó indignado el alcalde de San Miguel, Salvador Heresi, el último sábado 29. Sus declaraciones se dieron un día después de que, tras una reunión entre el ministro de Vivienda, Enrique Cornejo, el acalde del Callao, Félix Moreno, el presidente de Sedapal, Guillermo León Suematsu, y la ministra de Justicia, Rosario Fernández, se decidiera cerrar el Colector Taboada, en Ventanilla, y que se reabra el ubicado en su distrito.

En febrero de 2003, Heresi había apuntado contra el Colector Costanero (CARETAS 1963) y, en la batalla por lograr su clausura, llegó a multar a Sedapal por S/. 3.4 millones debido a los daños ambientales que producía. “El emisor arrojaba 3 m3 por segundo de aguas servidas”, afirmó Heresi: “¡El equivalente a un Estadio Nacional lleno de desperdicios al día!”.

Pero a inicios de marzo, el problema ambiental pasó a segundo plano. Defensa Civil elaboró tres informes de su situación (fechados el 5, 12 y 19 de marzo) donde insta a Sedapal a interrumpir el flujo de agua para evitar el derrumbe del buzón del colector, que desciende por el acantilado. Además, estableció que “Ante el riesgo de desplome del talud, se debe cerrar el tránsito vehicular de la Av. Costanera entre las cuadras 23 y 26”.

El emisor llevaba a cuestas 64 años de funcionamiento, pese a que sólo fue destinado a operar por 30. El exceso comprometió su funcionamiento y, debido a las filtraciones en la parte del buzón, sólo durante marzo se derrumbaron alrededor de cinco metros de acantilado. Por si fuera poco, el temblor del sábado 29 provocó el desprendimiento de dos metros más. “La estructura corre grave riesgo –comenta Heresi–. Si el buzón se cae, se trae abajo todo”.

Así, ante el peligro latente que corrían los 203 vecinos del área, el ministro Cornejo había definido su clausura, el pasado 14, considerando que se hacía para “evitar una catástrofe”.

2021-colector-5-c.jpg

Sólo La Chira cuenta con planta de tratamiento. El Callao sufre de 10.3 m3 de aguas sin tratar.

APURADO POR ENCONTRAR una solución, Cornejo optó por poner en funcionamiento el Interceptor Norte, redirigiendo los desagües de 24 distritos limeños hasta el Colector Taboada. Esto implicó el vertimiento de 5 m3 por segundo de aguas servidas al mar, que se adherían a los 5.3 m3 emitidos por los colectores Comas, Centenario y San Agustín.

Pero ahí arrancó un nuevo conflicto. Amparados en un compromiso firmado por Sedapal en mayo de 2006, los chalacos, encabezados por el alcalde Moreno, iniciaron protestas. El compromiso establecía que no se activaría el Interceptor Norte hasta contar con una planta de tratamiento y un emisor submarino que vertiese las aguas ocho kilómetros mar adentro.

Pero la planta, que trataría el 58% de los desagües de Lima y Callao, recién estará lista entre 2010 y 2011 y demandará un costo de 280 millones de dólares, ocho millones más que la inversión total del corredor de la Vía Expresa. Además, su sólo mantenimiento demandará US$ 10 millones más anuales. Con esto, Cornejo se había zambullido en aguas negras, además de cambiar una catástrofe humana por una ambiental.

Tras dos reuniones iniciales con las autoridades del Callao y el presidente de Sedapal, increíblemente se optó por volver a arrojar las aguas por San Miguel. Pero para lograr esto, una refacción y nueva salida (100 metros mar adentro y en dirección sur), que tomaría al menos cuatro meses de trabajos, se presentaba como ineludible.

La salida momentánea es abrir el emisor de La Perla (ubicado a 400 metros del Costanero), elefante blanco construido en los noventas que nunca fue inaugurado ante la negación del distrito perleño.

Para el miércoles 2 de abril se había pactado una última reunión para finiquitar el tema y poner manos a la obra a la nueva medida.

“SI UN CARRO DE SEDAPAL se aparece, lo vamos a botar por el barranco”, declara Javier Yunganini, sanmiguelino que habita a escasos 30 metros del colector. Tanto él, como el resto de sus vecinos, han dado un “no” rotundo a la opción de reabrir el emisor. “Todos estamos en peligro –prosigue–. Imagínese que se caigan las casas. Además, la empresa Graña y Montero dijo que esto no se puede reparar”.

Y a la causa sanmiguelina se han unido habitantes de La Perla, quienes se rehúsan a aceptar que su colector entre en funcionamiento. “Los vecinos de La Perla y San Miguel queremos vivir de una forma digna y decente”, reclama Américo Vizcarra: “Los perleños somos chalacos bravos que tampoco vamos a permitir que nuestros hijos se enfermen, porque esta porquería ha traído ya bastantes pestes”.

Con este panorama, el ministro Cornejo y el presidente de Sedapal, León Suematzu, podrían prestar oídos a salidas alternativas más viables. Heresi sugiere que siga funcionando el emisor de Taboada, purificando las aguas con insumos bioquímicos hasta que se culmine la planta de tratamiento del Interceptor Norte. Por otro lado, el alcalde de Ventanilla, Omar Marcos, apuntó a construir una planta de bombeo (que tomaría tres meses), para que opere en el ínterin. Pero cual sea la solución, debe ser tomada ya. (Thor Morante)

 


anterior

enviar

imprimir

siguiente
Búsqueda | Mensaje | Revista