jueves 25 de mayo de 2017
Usuarios
e-mail:
Contraseña:
¿Olvidó su contraseña?
InstruccionesHáganos su Página de InicioAgréguenos a sus Favoritos
 
 
 
Edición 2020

27/Mar/2008
 
 
Secciones
Acceso libre Nos Escriben ...VER
Acceso libre EditorialVER
Acceso libre EntrevistasVER
Acceso libre EconomíaVER
Acceso libre Opinión VER
Acceso libre Ellos&EllasVER
Acceso libre CulturaVER
Sólo para usuarios suscritos Caretas TV
Sólo para usuarios suscritos El Misterio de la Poesía
Sólo para usuarios suscritos Quino
Acceso libre Salud y BienestarVER
Acceso libre OperaVER
Columnistas
Sólo para usuarios suscritos Raúl Vargas
Sólo para usuarios suscritos Gustavo Gorriti
Sólo para usuarios suscritos Augusto Elmore
Sólo para usuarios suscritos Nicholas Asheshov
Suplementos
Acceso libre Bco. de la NaciónVER
Ediciones
anteriores


Última Edición: 2460
Otras Ediciones Anteriores
 
 

Inicio > Revista

Economía Alan García reacciona inexplicablemente ante el Caso Ivcher, arremete contra la SUNAT y plantea absurdo recaudatorio. ¿Por qué? Acaso respingo inflacionario lo tiene nervioso.

La Procesión Va por Precios (VER)

5 imágenes disponibles FOTOS  PDF 

2020-apertura-1-c.jpg
Esta Semana Santa el Cristo de las Agonías recorrió calles y plazas acompañado de una trémula feligresía inquieta de que se desate una vez más una de las Siete Plagas del Perú: la inflación. Los titulares de primera plana de los diarios estuvieron dominados por imágenes de pías procesiones, pollos desplumados y pizarrones con precios hasta las nubes durante los días festivos.

El gobierno intentó conjurar el nerviosismo con anuncios rotundos.

El premier Jorge del Castillo fustigó a los “especuladores”, a quienes les declaró “la guerra” a inicios de la semana pasada.

El Ministerio de Agricultura tomó nota y abrió un portal en el que se identifican los precios minoristas con márgenes de diferencia sobre el mayorista por encima del 30% y 60%, (ver nota aparte).

Al frente salieron funcionarios de usual perfil bajo como el presidente del Banco Central de Reserva, Julio Velarde.

Y el presidente Alan García invocó “no perder la calma, la serenidad y la responsabilidad” en víspera de las Pascuas.

Pero el espectro inflacionario parecía motivar todo lo contrario con algunas reacciones destempladas.

Primero estuvo la remoción de Luis Alberto Salgado, secretario ejecutivo del Consejo Nacional de Derechos Humanos (ver editorial).

Luego de un callado tire y afloje con su ministra de Justicia, Rosario Fernández, el presidente Alan García reconoció escuetamente el domingo 23 que la decisión fue suya.

Nada tenía que ver el desempeño de Salgado en casos con los que no tuvo relación, como el de la sentencia contraria al Estado de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) por el asesinato del sindicalista Saúl Cantoral (CARETAS 2019).

Está claro que lo que le mortificó a AGP es que Salgado fuera el único funcionario del gobierno que elevó la voz por el caso de Baruch Ivcher, quien cobró una escandalosa indemnización y pretendía no pagar millones en impuestos.

Según la información recabada en la tienda del Ejecutivo, el Presidente ve con alarma que el canal de televisión del que es propietario el empresario aproveche la coyuntura de expectativa inflacionaria para presionar al gobierno.

No ha sido el único disparo en falso en medio de la guerra de nervios desatada en las plazas de mercado. AGP también enfiló la artillería contra la SUNAT –también involucrada en el caso descrito líneas más arriba porque reclama el millonario pago de impuestos adeudado por Ivcher– y presentó una propuesta para que la recaudación de impuestos de las PYMES pase a las municipalidades.

Esto incluye el Régimen Especial del Impuesto a la Renta y el Régimen Único Simplificado.

Inflación: Dónde Hinca el Diente

2020-apertura-2-C.jpg

El precio del tomate se disparó 68%, pero la tarifa de teléfono público local cayó 35%. El precio de la yuca subió 66%, pero el de los automóviles cayó – 2,9%. Si, según el INEI, la inflación general de marzo no va a ser superior al 1%, ¿a qué el olor a sahumerio? Resulta que el repique inflacionario se concentra en el precio de los alimentos. No sólo toca el bolsillo, sino el estómago. El peruano promedio destina un 48% de su canasta de consumo básica a la alimentación –en el que el pan y los cereales tienen un peso preponderante. A marzo, la inflación en alimentos y bebidas de los últimos doce meses fue 8%. No es un fenómeno únicamente nacional. En el mundo entero, el exorbitante precio del petróleo, el maíz, el trigo y la soya desbaratan las metas inflacionarias. Las tasas locales aún están muy lejos del vértigo inflacionario de los 80’s, y el BCR se ratifica que ésta no será superior al rango meta 2% - 3% a diciembre del 2008, pero la sensibilidad de la opinión pública es muy grande.

El RER es un sistema aplicado a pequeñas y medianas empresas que usan libros contables, como productores textiles, cabinas de internet. El RUS, en cambio, se aplica a las microempresas y consiste en una cuota única mensual.

El año pasado, la Sunat recaudó por RER más de S/. 59.5 millones, y por RUS S/. 81.9 millones. La propuesta presidencial viene cuando esos montos se incrementan año tras año.

El proyecto no se discutió en el Consejo de Ministros del martes 25 porque el titular de Economía, Luis Carranza, se encontraba fuera del país. En ocasiones anteriores, como cuando en su ausencia el Consejo de Ministros aprobó el recorte de atribuciones del SNIP, Carranza amenazó con hacer maletas.

El perdigonazo final lo disparó el ministro de Agricultura, Ismael Benavides, cuando reveló el mismo martes desde el Cusco, donde participaba en la Cumbre Mundial de la Papa, que se implementaría un programa de subsidios para que los más pobres amortigüen el golpe de la subida de precios de alimentos.

El tema está todavía en el área chica del MEF, y sería administrado por el Ministerio de la Mujer y Programas Sociales despachado por Susana Pinilla, pero todo indica que el gobierno no redondea todavía la idea. La política alimentaria para los más necesitados ya se trabaja con el Pronaa.

Lo discutido hasta ahora implica, más que subsidios en el sentido clásico, la posibilidad de entregar productos directamente a los estratos más pobres. Todo sigue en debate.

Ahora es cuando el gobierno debe recuperar la calma. La situación no es la más auspiciosa. Pero estamos muy lejos de 1987.

El Domingo de Resurrección, AGP dio mayores precisiones a la salida de la Catedral.

“El gobierno no caerá de ninguna manera en el control de precios”, aseguró.

Y declaró que tampoco aumentará los salarios porque “lo único que haría sería echar más leña al fuego”.

¿Fuego, dijo?

La inflación toca una fibra hipersensibilizada en la opinión pública, aún traumatizada por la experiencia hiperinflacionaria de los 80’s.

Pero según un irónico observador, en Palacio de Gobierno el tema hasta “pena”.

Por cierto, la economía peruana se encuentra todavía a años luz de recorrer aquel Vía Crucis.

La inflación acumulada de los últimos 12 meses es apenas 4,82% –al ritmo al que subían los precios en el primer gobierno de AGP todos los días.

Pero la inflación de los alimentos de febrero a febrero fue de 8%.

Los guarismos siguen siendo ínfimos en contraste con la hiperinflación casi dos décadas atrás. De estas cosas, sin embargo, el ama de casa no suele entender ni pío.

Lo que sabe es que por un sol no recibe 10 panes como un año atrás, sino apenas 6 unidades en el mejor de los casos. ¿Cuánto fue la inflación?

O que el precio del litro de aceite se disparó en los últimos días de S/. 4,50 a más de S/. 7,00 (y no es de oliva, sino de soya) a pesar de los anuncios de neutralizar a los fariseos.

A fines de febrero, el MEF redujo drásticamente los aranceles de centenares de partidas alimenticias –varias a 0%– para atenuar el impacto en los precios locales.

La presión inflacionaria es básicamente “importada”, y responde al incremento inusitado de los precios internacionales del trigo, el maíz, la soya y el petróleo entre otros commodities.

Esto afecta una amplia gama de productos derivados de los citados como las pastas, los aceites y el pan.

Renán Quispe del INEI se resiste a reconocer un período inflacionario y sostiene que los precios se estabilizarán.

Por su parte, el BCR ha fijado el rango – meta de inflación para el 2008 entre 2 y 3 por ciento.

Sin embargo, la inflación sólo de enero y febrero ya sumaba 1,13%.

El respingo inflacionario de verano fue previsto por el BCR, que proyectó una tasa superior a la meta en el primer semestre, pero que caerá en la segunda mitad del año.

Y se mantiene en sus premisas.

De hecho, el World Economic Forcast proyecta una inflación anual de 3,3% para el 2008 y 2,9% para el prócimo año, la más baja de la región.

La política monetaria del BCR confía en mantener a raya la inflación con la administración de la tasa de referencia y la de encaje bancario (ver nota aparte).

El BCR busca atemperar el consumo que el año pasado fue 11% del PBI, por encima del crecimiento económico (8%), pero sin matar a la gallina de los huevos de oro.

La estrategia es limitar el circulante de dinero a través de incrementos graduales de la tasa de interés interbancaria.

Por el lado del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) se corrigió el superávit fiscal de 1% a 2%, lo que implica una reducción del gasto público.

En la misma línea, el presidente García declaró: “De qué sirve un aumento de sueldos si a la semana o al mes vuelven a subir los precios de los alimentos. Las personas deben entender que este es un fenómeno mundial y no interno”.

Con la pesada cruz de la hiperinflación a cuestas, AGP II se esforzó estos días en demostrar que no es AGP I. Pero es importante que no se muerda la cola.

Con Luz Roja

2020-apertura-5-C.jpg

Para alertar al consumidor final sobre incrementos injustificables en los precios de los alimentos, la Dirección General de Información Agraria (DGIA) viene elaborando lo que han denominado como “Semáforo de Precios”. Éste es publicado en la web del Ministerio de Agricultura cada lunes, miércoles y viernes, y detalla el alza de los alimentos producida en la comercialización entre el mayorista y los minoristas. Según Carmen Sandoval, directora de análisis del DGIA, “un aumento de hasta 30% es un margen de comercialización aceptable; de 30% a 60% es preocupante; y de 60% en adelante es alarmante”. He aquí un derrotero para la “guerra contra la especulación” anunciada por el premier Jorge del Castillo.

 


anterior

enviar

imprimir

siguiente

Ver más en Economía
La Procesión Va por Precios (VER)
Capuchino Chacchado

Búsqueda | Mensaje | Revista