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Actualidad Distancias, reacomodos y las urgencias del gobierno luego de las celebraciones apristas: los programas sociales en el corazón del debate.

La Fraternidad Por Dentro (VER)

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Mulder fue el orador de fondo y García marchó rodeado por su círculo de movilizadores más cercano.

Fue un estrado pequeño, intencionalmente diseñado para evitar a los paracaidistas que tanto alunizan en el partido oficialista. A los oradores de fondo, el histórico Armando Villanueva del Campo y el secretario general Mauricio Mulder, les precedió el saludo sin discurso del presidente Alan García y del premier Jorge del Castillo.

A pesar de los silencios, en el mitin por el Día de la Fraternidad aprista todos los actores –principales, de reparto y menguantes– jugaron su partida.

El primer ministro, como lo advirtió la edición pasada de CARETAS, intentó alejarse todo lo que pudo del madrugador factor de la candidatura del 2011 e hizo su fugaz aparición cuando el mandatario ya se había retirado.

Del Castillo, en cambio, se guardó para la celebración en Arequipa el 21 y la de Trujillo el 23. Habló en ambas ocasiones con un discurso que resumió la ecuación “a más inversión, más trabajo y más inversión social”.

Aunque el año pasado no lo hizo, el Presidente parecía convencido de intervenir en el mitin. Durante su primer gobierno acostumbraba a ser el orador de fondo, aunque se ausentó cuando su relación con el partido se tornó más áspera y Luis Alva Castro asumió el papel de enconado contrincante dentro de casa.

Al final volvió a imponer su criterio de evitar segmentarse y proyectarse como parte de un ghetto.

Igual se las arregló para que el mitin girase en torno suyo. Rompió el protocolo y decidió marchar con los grupos apristas antes de los discursos. Los altavoces reprodujeron las palabras que pronunció tan solo dos días antes en el Museo Postal Filatélico con ocasión del lanzamiento de la estampilla de Haya de la Torre. Allí explicó sus razones para el silencio: “No puedo, por mi condición de Jefe de Estado y porque quiero que así sea a partir de la democracia auténtica y real, participar como quisiera en los grandes actos del partido del pueblo, porque quiero que la Presidencia de la República por principio sea neutral y ajena, aunque todos sepan donde está mi corazón y mi destino, y donde estaré al terminar este encargo provisorio”.

La tendencia a la predestinación tan proclive en los apristas también tuvo su aparición en el discurso. “Este matasello yo lo tengo en el corazón desde antes de mi nacimiento”, dijo García. “Esta estampilla para el recorrido de mi vida como un recorrido de una carta que quizás tenga destino, lleva la estampilla de Haya de la Torre desde hace mucho tiempo, por eso para mí es una emoción rendir homenaje a este hombre extraordinario”.

El referente más directo a Haya estuvo en la intervención de Armando Villanueva del Campo, que a sus casi 93 años no perdió la oportunidad para fustigar a Hugo Chávez y George W. Bush.

SIEMPRE SENSIBLES A LOS GESTOS DEL LÍDER, los apristas le prestaron atención a la cercanía entre García y Omar Quezada. En el desfile previo al mitin García marchó acompañado por el ex presidente regional de Ayacucho y actual director ejecutivo de Cofopri. Quezada es la figura más visible del grupo de “los cuarentones”, la generación intermedia de la que el Presidente se ha valido para conformar una especie de gabinete especializado en programas sociales (CARETAS 1996). Allí también figuran Víctor López (director general de Gobierno Interior en el Ministerio del Interior), Mayta Cápac Alatrista (regidor metropolitano en Lima), Javier Barreda (viceministro de la Mujer y Asuntos Sociales), Javier Morán (director de coordinación sectorial en Vivienda), Miguel Rosas Silva (Ministerio de Agricultura) y Carlos Arana (eficaz y polémico “movilizador” de paso fugaz por varios puestos públicos).

En los últimos cuatro meses aquel comité ha ganado considerable peso en el entorno presidencial y Quezada parece ser, como dice un entusiasta militante, el “iluminado” por García.

No ocurre lo mismo con todas las puntas de la estrella. Durante más de tres meses la Comisión Política del partido no se reunió con García. Recién en los prolegómenos del Día de la Fraternidad fue celebrado un desayuno. Según las fuentes consultadas, la relación de AGP con Mercedes Cabanillas, la presidenta de la Comisión, se ha tornado cada vez más distante. El mandatario también encuentra difícil coordinar con Luis Negreiros, otro miembro de la Comisión. García los responsabiliza a ambos por los desencuentros entre el Ejecutivo y el Parlamento. Estos comenzaron con el impasse de la ley que eliminaba la renta básica telefónica, continuó con la de puertos y más recientemente se ha expresado en los retrasos en la promulgación de la llamada “ley de la selva”, que impulsa las inversiones en esa zona del país.

LOS PROGRAMAS SOCIALES son un área definitiva para el éxito o el fracaso del gobierno, pero también se han ido delimitando como una importante parcela de poder. Y la relación entre Alan García y Jorge del Castillo también es marcada, al parecer, por los linderos en los que se mueve cada uno.

Según señales cercanas a Palacio, García vendría notando que desde hace algunos meses el primer ministro ostenta un definido liderazgo en lo relativo a Crecer, el programa bandera del gobierno que coordina esfuerzos para derrotar la desnutrición infantil. A quienes laboran allí les llama la atención que de las más de diez inauguraciones de Crecer en varias ciudades del país, García no haya asistido a ninguna.

Y no será por falta de invitación. La semana pasada Del Castillo confirmó a CARETAS que la concentración de Cutervo, que fue criticada por la prensa como un acto proselitista del premier, había sido organizada en honor a García, que canceló el viaje a último momento.

La salida de Alfonso Velásquez como presidente del directorio del programa de subsidio directo Juntos signó una nueva puja. Del Castillo apostó por Iván Hidalgo, director de Crecer, para que también ocupe ese cargo no ejecutivo (CARETAS 2015). Pero la Mesa de Concertación de Lucha Contra la Pobreza, con voz y voto en el programa, todavía no aprueba el nombramiento.

El interés presidencial en el sector se ha expresado en una cartilla firmada por él y distribuida hace menos de un mes entre los funcionarios de los programas sociales. Allí García instruye a los promotores para cumplir con su trabajo.

La entrada de Susana Pinilla en el Ministerio de la Mujer y Asuntos Sociales también pone en evidencia el nuevo empujón. Además de propiciar el relevo de Velásquez, Pinilla ya realizó cambios de personal en el Pronaa, Foncodes, las gerencias y el aparato administrativo. La ministra se ha decidido a tomar el toro por las astas y en los últimos días recorrió varias comunidades del sur de Ayacucho para supervisar in situ el desempeño de los programas sociales.

Es en ese departamento clave donde en dos años, y en supuestos tiempos de bonanza, la pobreza se incrementó en 12.5% (ver cuadro).

ENTREVISTADO POR CARETAS, Mulder recordó que durante su discurso del viernes pasado “expresé una crítica pública al gobierno. Si bien es cierto hay un nivel de reducción global de la pobreza, y (el ministro de Economía Luis) Carranza ha dicho hace algunos días que está en 42%, lo cierto es que la mejoría se limita al ámbito urbano. En la sierra en algunos casos ha subido y la pobreza extrema se incrementó en un punto. Allí hay que dar un golpe de timón fundamental porque si no, no ha cambiado nada. No puedes ahondar a las distancias pese a que al sector más alto de la pobreza lo estás volviendo clase media. ¿Y el colchón que está afuera y vota siempre en protesta? Hay que hacer un esfuerzo muy grande”.

Mulder espera que “con la inauguración de los tramos importantes de la Transoceánica y los proyectos de irrigación en Ayacucho y zonas como Lagunillas va a producirse una sensación de mejoría”.

El cambio de rumbo, sostiene, pasa por identificar “lo que no se ha hecho. El Banco Agrario no tiene presencia. Y si está es con préstamos muy caros. Creo que hay que darle un golpe fuerte y relanzarlo con créditos más blandos y subsidiados. No queda otra. En Sierra Exportadora están avanzando pero necesita más presupuesto y más activistas que estén en cada una de las provincias del país llevando a cabo su asistencia técnica. El programa Juntos hay que emparentarlo más con Educación y Salud en un trabajo más integral. Esa sería la clarinada fundamental de la política en el Perú”.

HASTA HACE POCO colgaba en la entrada de su oficina un cartel: “No trato temas de chamba”. Mulder pone un pie fuera de su búnker en Alfonso Ugarte y los agresivos compañeros se arremolinan con documentos entre las manos. El congresista viste pantalón y una suelta camisa de manga corta, todo de negro. Camina y cada vez más pedigüeños le complican el breve trayecto a su carro. Le toca lidiar con reclamos de tono cada vez más exaltado y es consciente de que asumir la difícil intermediación entre el gobierno y la militancia puede resultarle políticamente muy costoso.

“Los compañeros siguen pensando según la lógica de que ellos hicieron el esfuerzo de ganar las elecciones y merecerían ser compensados”, explica. “Considero, sí, que deberíamos tener un proceso más selectivo de cuadros al gobierno. Por ejemplo, en provincias las personas encargadas de estos programas sociales son burócratas, no son políticos. Necesitas a gente con más mística. Los mandas a un distrito y no quieren ir. En lo que es Pronaa, Crecer, Juntos: allí debería haber más presencia aprista”.

Los frentes de Mulder se multiplicaron con el enfrentamiento que mantuvo con el suspendido ex secretario de organización Wilbert Bendezú (“entre otras razones, es un tipo sumamente flojo y no hacía nada”) y los esfuerzos por consolidar presencia aprista en la sindical CTP y organizaciones universitarias.

Tampoco se reprime para responder a las declaraciones de la ministra de Justicia Rosario Fernández, que instó a Ollanta Humala a asumir su responsabilidad por los desórdenes de la semana pasada. “Podía haberse reflexionado un poco más porque lo convierten en víctima política”, lamenta. “A Dios gracias Ollanta Humala no tiene más luces porque lo hubiera canalizado mejor. Pero él quiere presentarse como si movilizara al país. Y él no está moviendo al país. Los que se mueven son Patria (Roja) y todos los sectores que antes eran la ultra y que no pertenecían a Patria pero ahora están en nada porque no tienen organización. Esa gente ha estado en Vanguardia, PKR, PC Mayoría. No tienen nada y son los mismos. Típico leninista, si no tienen organización te creas una. Te vas a una asamblea, gritas fuerte y mandas”.

A lo lejos, en un salón de Alfonso Ugarte, gritaban también los niños y las niñas que toman clases de oratoria en sus vacaciones útiles. “Poder”, responden en coro disciplinado haciendo eco de la orden de otro chico mayor. “Poder, poder, poder”. De la clase salen unos minutos después niñas de trenzas y mocosos de piernas largas. Todavía no le piden nada a Mulder. (Enrique Chávez)

 


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