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Efemérides A 160 años del Manifiesto Comunista, tres representantes del marxismo peruano hablan de su vigencia y de una toma violenta del poder que ya no tiene lugar.

Marxistas Manifiestos

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César Lévano repasando algunas publicaciones marxistas ante aniversario del Manifiesto Comunista este 21 de febrero. Dice: “El socialismo es una necesidad de la humanidad, lo otro es barbarie”.

¿Podría ser Tongo la expresión non plus ultra de una lucha de clases ya salvada? Verlo perpetrar La Pituca en las playas de Asia despierta, inexplicablemente, tal interrogante. Y sin embargo, hay quienes apuestan por himnos más ancestrales como el ya clásico “¡Arriba, parias de la Tierra!”. Así, al conmemorarse 160 años de la publicación del Manifiesto Comunista fuerzas ocultas del capitalismo más sanguinario parecen arremeter este verano con su propio grito de guerra: “Vamos que te clavo la sombrilla, claro que te clavo la sombrilla”. Tres representantes del pensamiento marxista peruano exponen aquí sus razones, más allá del chongo de Tongo.

Los tres mosqueteros

Antes que Marx o Engels, son Joyce, Paul Válery y Eguren quienes resaltan detrás del escritorio del periodista César Lévano. Su biblioteca ampara, sin embargo, varios libros más virados a la izquierda. Director del diario La Primera, Lévano se sigue declarando marxista y se coloca para la foto la gorra que desata el piropo incierto de su esposa: “¡Te pareces a Ho Chi Minh!”.

Del Manifiesto presentado por Marx y Engels en 1848 en Europa, cuando en el Perú todavía dolía la esclavitud en las haciendas, Lévano destaca que su parte fundamental está vigente: “la humanidad se basa en la economía y la lucha de clases, y en el intento de dominio de una clase sobre otra”.

Con el fantasma de Sendero Luminoso todavía fresco vale preguntarse si aún hay cabida para el comunismo en el Perú. Lévano ensaya una tesis maquiavélica: “No sé si Sendero fue ideado para dañar a la izquierda, si fue creación de la CIA, pero mató dirigentes campesinos, maestros de Patria Roja, mariateguistas, alcaldes y profesores universitarios del PC. Claro que también está Pol Pot, pero son deformaciones”.

Sobre el anuncio posmoderno de la muerte de los grandes relatos, Lévano recurre a Simone de Beauvoir, quien decía que cuando alguien afirmaba que ya no existe izquierda ni derecha, llegaba a la conclusión de que la persona que lo proclamaba era de derecha. Militante cuya última participación fue en el PC Mayoría, Lévano no cree en el socialismo autoritario soviético, sino en un gobierno comunista que tiene que jugárselas en las urnas. “Si el capitalismo no tiene alternativa, entonces la humanidad está perdida”. ¿Y cuál es el nuevo marxismo que se gesta en las universidades? Al menos en San Marcos, explica, el comunismo se aglutina alrededor de tres ejes: Túpac Amaru, Mariátegui y Arguedas, lo que traducido sería algo así como el deseo de una revolución desde abajo con un fuerte ingrediente andino.

Por su lado, el caricaturista Carlos ‘Carlín’ Tovar, quien recientemente publicara Manifiesto del Siglo XXI: La Gran Fisura Mundial y Cómo Revertirla (UNMSM, 2006), cree que la vigencia del Manifiesto es tanta que recién ahora se cumplen las condiciones para construir el socialismo, pues el capitalismo ha alcanzado la etapa de globalización.

¿Cómo hacer realidad una sociedad comunista? Tovar apuesta, para empezar, por una jornada laboral de cuatro horas (no vale reírse), lo que permitirá dedicarse a luchar por los derechos ciudadanos y finalmente conformar un gobierno mundial de los trabajadores. En cien años la productividad del ser humano se ha quintuplicado, recuerda Tovar, y sin embargo la carga laboral no ha disminuido. “Estamos esclavizándonos de la manera más absurda, y sin embargo existe una fuerza larvada, gigantesca, que es capaz de voltear la correlación de fuerzas, y es la fuerza de los trabajadores”. No se trata, sin embargo, de un logro que se pueda alcanzar a través de esfuerzos nacionales. Se requiere, explica, “una implantación del socialismo a nivel mundial”, cuyo germen puede verse en organismos internacionales como la Corte Penal de La Haya.

A su vez, Genaro Ledesma, longevo decano del FOCEP, deambula por el séptimo piso de un antiguo edificio del jirón Camaná, en cuyo salón de reuniones destaca una gigantografía del propio Genaro Ledesma junto a un choclo de proporciones diabólicas. Más allá, sin embargo, se luce otra gigantografía. Es, también, de Genaro Ledesma. Pero en el despacho, ahí sí, varias fotos muestran a Genaro Ledesma, quien señala que las fuerzas de izquierda en el Perú se encuentran actualmente aglutinadas alrededor de la CGTP, los frentes de masas y los partidos de izquierda. Dice, también, que el planteamiento marxista de una revolución violenta ha quedado de lado, y que es por medio de las urnas que se llegará al comunismo. Lanza, pues, su profecía: el 2011 el Perú pasará a una etapa salvadora en que la izquierda por fin habrá encontrado la coherencia interna necesaria para conquistar la presidencia de la República. Da pena desilusionarlo, pero imposible no recordar el comentario del sociólogo Guillermo Rochabrún sobre un Partido Comunista al que los nuevos tiempos ni la abreviatura le han dejado. PC, ahora, equivale a personal computer. Sufre, peruano, sufre. (Maribel de Paz)

 


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