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Drogas La sicotrópica relación entre la ganadora del Grammy y el principal valle cocalero del país.

El Grammy y el VRAE (VER)

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Amy Winehouse (24) ha estado en cura de desintoxicación desde fines de enero.

El último tatuaje que se puso la británica Amy Winehouse representa una pluma de águila americana, como señal de resistencia frente al encarcelamiento de su esposo Blake Fielder-Civil y seguramente también frente al puñado de adicciones que a sus 24 años ella tiene que vencer.

“Soy una persona poco segura de sí misma. Dudo de mi aspecto”, dijo en una entrevista reciente, como no percatándose de que la gran cantidad de atención mediática que recibe se debe más a sus exabruptos multitudinarios –como pedirle a Bono, en pleno discurso humanístico, que ya la corte– que al calibre de su talento.

Amy Winehouse es talentosa, ¿pero tanto como para ganar cinco premios Grammy este último domingo con su disco ‘Back to Back’?

El consumo de drogas no es nada nuevo en el ambiente musical. Cuando Chet Baker se mató cayendo de una ventana de hotel en Amsterdam en 1988 tenía 59 años pero parecía de 90. Morfina.

Lo que ha sucedido ahora con Winehouse es que el lastre que lleva –el abuso de drogas de todo tipo, una confesa tendencia a la autolaceración, la anorexia y la bulimia– se han convertido en una suerte de virtud que debe ser premiada a expensas de otras intérpretes sumamente talentosas pero más “limpias”.

Winehouse ha estado en cura de desintoxicación desde fines de enero, aunque en su aparición vía video en los Grammy no se le veía del todo ecuánime. No fue a la ceremonia de Los Ángeles, pues EE.UU. le había negado inicialmente una visa que luego le concedió.

Por cierto, no todos tomaron con agrado la premiación de Winehouse. Natalie Cole, ocho veces ganadora de un premio Grammy e hija de la leyenda del jazz Nat King Cole, criticó el éxito de esta diva del soul.

En la fiesta posterior a la ceremonia, Cole reconoció que la cantante británica “tiene un gran talento”, pero aseguró que no está de acuerdo con que el jurado le diera esos premios, que suponen, a su juicio, un beneplácito a sus desmanes con las drogas.

Para Cole la premiación a Winehouse es un estímulo para el consumo en un país que en esto muestra una sorprendente tolerancia que contrasta con los esfuerzos violentos que se realizan internacionalmente para suprimir el abastecimiento.

En problema adicional es que ahora varias de las drogas que consumen en Estados Unidos no solo músicos sino estudiantes o jardineros son ‘home made’, como la metanfetamina.

Se entiende que un drogadicto no es un narcotraficante y merece atención médica y consideraciones de la sociedad, ¿pero hasta qué extremos puede llegar esa tolerancia?

Un caso significativo es el de Britney Spears, la ex princesa del pop, y la relación con sus menores hijos.

El frecuente uso de drogas ha alejado a la estrella de su otrora exitosa carrera musical y alterado su carácter en términos patéticos.

La cantante perdió la custodia física de los niños en octubre pasado, luego que no se sometiera a dos exámenes toxicólogicos, ordenados por un juez de Los Ángeles. Britney se rapó el caballo y evitó, así, pasar por esa prueba crucial.

Sin embargo, se le permitió no solo visitarlos sino llevárselos a su casa y pasar fines de semana con ellos sin supervisión.

A inicios de este año, Spears no quiso devolverlos a su ex esposo. La policía debió irrumpir en su residencia, rescatar a los niños y conducirla al hospital. No sólo había consumido drogas sino que se había convertido en un riesgo inminente.

La justicia finalmente restringió más severamente su acceso a las criaturas.

“El juez debe querer usar el caso de Britney Spears como un ejemplo. Un cambio en la custodia es muy difícil. La corte no lo hace normalmente a menos que esté preocupada por la seguridad del niño”, declaró a la revista Time la abogada californiana, Muriel Savikas.

Según afirmó, cuando uno de los progenitores es drogadicto en los Estados Unidos, las autoridades no le quitan inmediatamente la custodia de los niños. Para los jueces, es importante la presencia de estos, subestimando la inestabilidad y confusión que puede crear la gravitación de un padre inestable.

En muchos casos, no toman medidas de fuerza hasta que se demuestre que el niño también tiene drogas en su organismo, lo que apunta hacia una cadena transgeneracional vinculada a las drogas.

En Cincinnati, por ejemplo, Richard Walker lucha por la custodia de su hijo de tres años. Su ex esposa, Claudia, ha sido detenida 12 veces en los últimos 2 años por posesión de drogas y fabricación de metanfetamina. Ha pasado 21 días en la cárcel. Sin embargo, el juez desestima el pedido de Walker por “falta de evidencia”. “No entiendo qué es lo que te hace un buen padre en Ohio. Las leyes se contradicen a sí mismas. Escucho casos donde pierden la custodia por fumar cigarrillos delante de los niños, pero permiten que una drogadicta críe a su hijo”, le dijo al diario Cincinnati Post.

Según el Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE.UU., cada año alrededor de 30,000 padres pierden la custodia de sus hijos. Asegura que la legislación cada vez da mayor preferencia a establecer un nuevo ambiente con mayor estabilidad que mantener al niño con padres en un ambiente de drogas, pero hay muchos casos que apuntan en dirección contraria.

Y lamentablemente la batalla contra el consumo de drogas en EE.UU. no va bien. Según estadísticas benévolas, 19,1 millones de estadounidenses consumieron drogas el año pasado.

Los números fueron básicamente idénticos a los obtenidos en los dos últimos años, según el director de la Oficina del Control de la Policía Nacional de Drogas, John P. Walters.

Por otro lado, un informe de la DEA señala que el 88% de la cocaína incautada en EE.UU. proviene de Colombia; el 9% del Perú y e1 1% de Bolivia. Sin embargo, estos porcentajes no reflejan la producción original de la coca, que se arrima hacia nuestro territorio y el altiplano, ni tampoco la cadena de comercialización, que ahora domina México.

El aumento del consumo de cocaína se refleja en la situación que vive el Valle de los Ríos Apurímac-Ene (VRAE) en el Perú. Según un reciente informe de la ONU, las hectáreas de cultivo de coca han aumentado en el VRAE y lo han convertido en el valle cocalero de mayor producción de cocaína del país.

El 70% de la cocaína que se produce en el VRAE tiene como destino los Estados Unidos, según estima la Policía.

El protagonismo mediático y social de Amy Winehouse y Britney Spears esta semana no ayudan a combatir la plaga mundial de las drogas ni reducir los daños aquí o allá.

Estrellados

Britney Spears o una mala costumbre norteamericana.
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Elvis Presley, al pricipio y al final. El showbusiness lo convirtió en una especie de caricatura de sí mismo.


De alguna manera, Britney es un reality show sin productores. Se ha convertido en un programa fuera del programa, con concursos, con información, seguro que pronto hasta con merchandising”, apunta Liuba Kogan, socióloga y catedrática de la Universidad de Lima.

-¿Por qué la cultura norteamericana es particularmente destructiva con sus ídolos?
–Porque necesita permanentemente generar nuevos. No es una cultura de la conservación o la añoranza, no tiene esta cuestión más europea del mantenimiento del pasado y la tradición. Para poder emocionarte con algo nuevo tienes que destruir lo que ya tenías.

–Parece que existiera un doble discurso. Por un lado las leyes son rigurosas y por otro los mismos medios y el cine exaltan el consumo de drogas y alcohol.
–La sociedad norteamericana no previene, sino castiga. Y siempre busca soluciones tecnológicas a sus problemas. Los medios toman a sus personajes públicos para sancionarlos, como una cuestión ejemplar que evidentemente no funciona. Las cosas son o prohibidas o permitidas, no se conocen términos medios. De repente en Italia un chico puede tomar una copa de vino con su comida; en EE.UU. eso les parece terrible, pero luego viene el exceso. Es una cultura que permanentemente sobreexcita a las personas para consumir, para probar, para emocionarse. Entonces la gente no sabe cómo manejar sus impulsos; la misma sociedad te impulsa a ser un gran consumidor de todo y a estar feliz por eso. (GSV)

 


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