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Urbanismo La pareja del momento en el malecón del futuro.

Qué Bonito Sería: Malecón Mon Amour

6 imágenes disponibles FOTOS  PDF 

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El futuro malecón costanero añorará no haber estado listo para recibir al presidente Sarkozy y a su esposa, Carla Bruni.

Entre los distinguidos huéspedes que visitarán Lima por la V Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de América Latina, el Caribe y la Unión Europea a realizarse en mayo, destilará amor afrancesado el reciente matrimonio entre el Presidente Nicolás Sarkozy y la escultural modelo Carla Bruni. Pero en la capital peruana, ¿qué paradisíaco paraje se les puede ofrecer para que paseen de la mano produciendo algún francófono “o la la”?

Para la envergadura de tales tórtolos, un escenario ideal para complacerlos sería la Costa Verde. Es cuestión de imaginarlos: melenas al viento, rumbo a una buena barra donde brindar por el futuro común con un contundente pisco sour. Pero no es ningún secreto que la costanera de Lima no está en condiciones de inspirar je t’aime alguno.

Una verdadera lástima, pues Lima no sólo es la única capital sudamericana ubicada a orillas del Pacífico Sur, sino que la Costa Verde es un espectacular espacio natural que merece la mejor de las suertes.

Este jueves 7, el Colegio de Arquitectos del Perú pondrá sobre el tapete el desarrollo de la costanera. Hay muchos proyectos interesantes, pero algunos se contraponen. Hasta hace poco, el proyecto de los urbanistas Manuel Zubiate y Raúl Florez pareció contar con el aval de la Autoridad Autónoma de la Costa Verde (CARETAS 1972). De hecho, los alcaldes de Miraflores, San Miguel y Magdalena ya estaban embalados en el marco del diseño inicial. Pero todos han puesto freno de mano a la espera que Lima Metropolitana se defina.

Resulta que el alcalde Luis Castañeda Lossio ha iniciado un estudio vial para ampliar de cuatro a seis carriles el Circuito de Playas. El desarrollo de la autopista conspira contra el de un área de esparcimiento natural (ver entrevista a Zubiate). Pero los alcaldes distritales no se han quedado con los brazos cruzados.

Miraflores o Miraolas

“¡Se acabó lo chicha!”, expresó tajantemente Alberto Masías, alcalde de Miraflores: “Esto tiene que ser lo más cercano a lo perfecto”. El tema sobre la mesa: un malecón para la Costa Verde. “Tengo 108’000,000 de soles, aparte de la inversión privada, de donde está prevista la construcción de vialidad, funiculares, etc.”, indica Masías entusiasmado. Para él, el malecón va sí o sí.

Para compartir el entusiasmo, situémonos en la visión: un veraniego domingo está paseando con la familia por el malecón de Miraflores. El magno panorama marítimo le anima a descender a la Costa Verde. Por si las escaleras le causan fatiga de sólo mirarlas, cuatro funiculares a su disposición para un descenso rápido y cómodo. Abajo, un hermoso malecón que va desde Chorrillos hasta San Miguel: ciclovía, vanguardistas postes de luz, palmeras y brisa marina.

En esto perfila Masías convertir nuestra Costa Verde. Fuertes inversiones municipales de la mano de las privadas para lograr nuestra propia Copacabana.

Baraja de proyectos

De vuelta a la cruda realidad, de momento sólo se aprecian áreas verdes en la zona de Miraflores y maquinaria trabajando en San Miguel y Magdalena. Entre otros, Interbank ya presentó un proyecto para edificar un teatro de magnas dimensiones e inversión –US$ 10’000,000– en lo que fue el Muelle 1.

En Magdalena, a su vez, tienen una propuesta concreta de privados para levantar el “Malecón Real”. Francis Allison, su alcalde, indica: “Nos están pidiendo 80 mil m2 de terreno para desarrollo inmobiliario a cambio de 20 millones de dólares”. El destino de la suma sería el mismo malecón: “Con ese dinero vamos a reforzar los acantilados, poner escaleras, reverdecer la zona y correr la pista”. Así, la inversión se adecuaría al nuevo ordenamiento que, de oeste a este, debe tener de la Costa Verde: mar, playa, malecón, pista, inversión inmobiliaria y acantilado.

Su vecino, Salvador Heresi, burgomaestre de San Miguel, no se queda atrás. Su principal meta: que los residentes del distrito tengan finalmente una playa. “Actualmente se vacía directamente a la zona de playa 3.6 m3 por segundo de aguas servidas sin ningún tratamiento”, comenta Heresi indignado. Por esto, el primer reto ha sido obligar a Sedapal a construir un colector de desechos alejado del área, con dos plantas de tratamiento de agua y que vierta el desagüe 10 km mar adentro.

Además, Allison y Heresi se encuentran trabajando en el enrocado del terreno ganado al mar –con una inversión de US$ 100,000– para obtener defensas ribereñas. “El enrocado lo terminamos este año y el malecón lo empezamos el próximo”, afirma Heresi.

Dilema vial

El estudio vial emprendido por Castañeda Lossio ha imposibilitado llevar a cabo cualquier inversión. De aprobarse la autopista, los proyectos mencionados tendrían que ser reconcebidos desde cero. Los miles de usuarios de la Costa Verde se preguntan cuánto tiempo se deberá seguir esperando para contar con condiciones mínimas para el esparcimiento.

El diseño de los urbanistas Zubiate y Flórez tiene la virtud de considerar un malecón como eje integrador del área. Acaso su principal defecto es que condiciona el desarrollo del espacio público a la cristalización de los proyectos privados. Al concepto le llaman “inversión privada, beneficio público” y supone el desarrollo de paquetes inmobilarios de US$ 10 millones o más.

“Considerando la capacidad de inversión que tienen estos negocios –sostiene Zubiate– hacer áreas públicas y el malecón es algo que está a su alcance en proporción a su negocio” (CARETAS 1972). Pero ello implica que el desarrollo del eslabón más barato del esquema –es decir, un simple, necesario y simpático malecón– esté condicionado a una inversión millonaria.

Así las cosas, desafortunadamente, Sarkozy y Bruni no podrán disfrutar del maravilloso malecón cuando visiten el Perú. Sin embargo, no es cuestión de descorazonarse. Manteniendo sólo cuatro carriles y con algo de esfuerzo municipal, tal vez se pueda tentar tener un tramo del malecón listo para noviembre, fecha del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico.

Vía Cruje

Arquitecto Zubiate analiza pretensión vial de Castañeda.
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Urbanista Zubiate diseñó el exitoso malecón de Guayaquil.

El ambicioso plan urbano para la Costa Verde realizado por los arquitectos Manuel Zubiate y Raúl Flórez (CARETAS 1972) está en riesgo de quedarse sin su esencia. CARETAS conversó con Zubiate, quien se encuentra preocupado por el interés de Castañeda Lossio de convertir la franja costera en un corredor vial dotado de seis carriles.

–Su proyecto contempla permanecer con los cuatro carriles actuales. ¿De aumentarse un carril por lado peligraría el espacio destinado al malecón y ciclovía?
–Los tres carriles a cada lado están proyectados pero sólo para las zonas donde habrá desarrollo urbano y actividades. Se ha proyectado un carril de servicio hacia el lado del acantilado y paraderos de buses al lado del mar. La ruta libre es sólo de dos por dos.

–¿Es compatible hacer una vía rápida de seis carriles con el proyecto de convertir la Costa Verde en un espacio público recreativo?
–Transformar la Costa Verde en una vía rápida continua de tres por tres carriles es la destrucción del proyecto. Para la población sería como intentar cruzar la Vía Expresa. Es peligroso y no compatible con el espacio de esparcimiento al borde del mar que Lima necesita.

–¿A qué se debe el interés del alcalde Castañeda Lossio en hacer la vía rápida?
–El alcalde desea que Lima esté muy bien circulada, lo cual está bien. El problema es cuando la vía de alta velocidad es destructiva o contradice la actividad propia. Acá la prioridad es que los 20 kilómetros de la Costa Verde sean para toda la población.

–¿Quién va a decidir si se respeta el Plan Maestro o si la Costa Verde se convierte en una autopista?
–La Autoridad de la Costa Verde ha contratado a una consultora para evaluar tanto la viabilidad como el costo que significaría hacer estas dos vías extras. Estamos hablando de un gran detalle que podría generar una inversión muy alta, pues se tendría que ganar terreno al mar. Nosotros habíamos equilibrado costos con ventas, pero con seis carriles ya no sería sustentable.

–¿Qué tan costoso puede ser hacer el malecón? ¿Por qué no hacerlo sin construir cosa alguna?
–La única entidad que podría construirlo sin producir un colapso en sus finanzas es Miraflores. Hay un listado completo de especificaciones: la vía tendrá que desplazarse y debe hacerse un área de protección contra el mar. Además habrá áreas de sombra, miradores, baños, bancas, iluminación, paraderos, ciclovía, etc. Queremos que tenga nivel internacional. (Caterina Vella)

 


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