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Narcotráfico Asesinato de sicario desata la indignación del Presidente por inusitada decisión judicial.

El Último Ajuste (VER)

5 imágenes disponibles FOTOS  PDF 

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‘Shevaco’ operaba para cárteles colombianos. Una bala de pistola Bersa calibre 22 puso fin a su vida.

El presidente Alan García mostró toda su indignación al comentar el asesinato del sicario y narcotraficante José Ángel Mori Soto, ‘Shevaco’, el miércoles último en las afueras del penal para reos primarios San Jorge, en el Centro de Lima.

“Exijo una investigación, que me digan quién puso en libertad a esa persona: qué juez, qué corte. Esto es escandaloso”, se quejó el jefe de Estado un día después del crimen.

El malestar de AGP partía de una premisa fundamental: se suponía que ‘Shevaco’ estaba preso y no caminando por allí sin vigilancia policial.

El 24 de setiembre del 2006, ‘Shevaco’ había sido detenido con 238 kilos de cocaína en un inmueble de La Campiña, en Chorrillos. Fue sometido a investigación policial, acusado por el Ministerio Público y recluido en el penal de Lurigancho. El 13 de diciembre de ese mismo año, sin embargo, Laura Lucho D’Isidoro, titular del 49º Juzgado de Instrucción, lo dejó en libertad arguyendo falta de pruebas. El narco ganó la calle y volvió a las andadas. En esas estaba, cuando le descerrajaron un tiro en la nuca.

“El Poder Judicial quiere cambiar, pero si este tipo de situaciones se siguen dando, entonces no podemos seguir avanzando”, fustigó García durante una improvisada rueda de prensa, el jueves último.

Sus declaraciones resonaron como un bazucazo que zarandeó y causó estragos en el Poder Judicial. El presidente de la Corte Suprema Francisco Távara anunció que el Órgano de Control de la Magistratura (OCMA) abriría una investigación de oficio a la jueza Lucho D’Isidoro. Pero otra vez las reacciones se produjeron cuando la sangre ya había llegado al río.

La corrupción judicial es probablemente una de las principales trabas en la batalla frontal contra el narcotráfico. Y allí precisamente radica el enojo del Presidente. Investigaciones policiales que duran meses y cuestan mucho trabajo edificar son desbaratadas en contados días por magistrados incompetentes o abiertamente corruptos. Nada nuevo, pero la incidencia de casos es cada vez más preocupante. El de la jueza Lucho D’Isidoro es sólo un ejemplo.

“¡NO QUIERO DECLARAR NADA!”, exclamó la jueza Lucho D’Isidoro, el viernes 25, al ser sorprendida por periodistas de CARETAS en su despacho de la avenida Abancay. La titular del 49º Juzgado de Instrucción se negó a ser entrevistada y ordenó a la seguridad del PJ que echen del edificio a Abilio Arroyo y Carlos Saavedra, reporteros de esta revista. Luego huyó tapándose el rostro con una bolsa de plástico.

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“Caso delicias”.- El 24 de diciembre del 2006, la Policía intervino una casa de Chorrillos. (1) Se encontraron 238 kilos de cocaína. (2) La droga etaba lista para ser enviada al extranjero. (3) Estaba camuflada en cajas con peculiar logo. (4) “Shevaco”, como se ve, cayó con las manos en la coca.

En su resolución del 13 de diciembre del 2006, Lucho D’Isidoro sustentó su decisión de excarcelar a ‘Shevaco’ al “no haberle encontrado droga en el momento de su detención”. Para ella, las acusaciones de la Policía eran “meras especulaciones”. Pero la verdad es otra.

Luego de un prolongado seguimiento, agentes de la Dirección Antidrogas (Dirandro) intervinieron, al mediodía del 24 de setiembre del 2006, un inmueble ubicado en la calle Andrómeda N° 962-964, de la urbanización La Campiña, en Chorrillos. La casa era vigilada desde hacía varias semanas porque se sospechaba que allí había droga.

El dato fue corroborado. En la residencia se encontraron 238.234 kilos de clorhidrato de cocaína empacados en cajas de cartón y listos para su envío al extranjero. Y allí, con las manos en la coca, cayó ‘Shevaco’.

En un video de la operación policial, bautizado como ‘Caso Delicias’, se observa el preciso instante del hallazgo de la droga y de la detención de Mori Soto (Ver video 1 en www.caretas.com.pe/shevaco. Digitar la palabra clave que se encuentra disponible en la versión impresa. Para los suscritos a la versión web, encontrar palabra clave AQUI). Y no sólo eso. El narcotraficante fue interrogado ese mismo día y no supo cómo explicar el origen de la ilegal mercancía (Ver video 2 en www.caretas.com.pe/shevaco. Digitar palabra clave que se encuentra disponible en la versión impresa).

‘Shevaco’ fue recluido en el penal de Lurigancho y, desde su celda, planificó su excarcelación paso a paso. Primero solicitó la devolución de su automóvil Honda Civic de placa BOZ-957, incautado por la Policía en Chorrillos, y la jueza aceptó su pedido sin mayor trámite. Posteriormente, la doctora Lucho D’Isidoro incorporó al expediente el testimonio de Juan Del Rosario, dueño del inmueble intervenido, quien declaró que el narcotraficante nunca vivió ni estuvo en esa propiedad. La jueza, por cierto, desestimó el acta de incautación de la cocaína y de la detención de Mori Soto, documento que había sido firmado por el propio testigo Del Rosario.

Finalmente, ‘Shevaco’ presentó documentación en la que se aseguraba que tenía un “trabajo honesto” y pidió la inmediata variación de su mandato de detención por la de comparecencia restringida. ¿Qué hizo la jueza? Declaró “procedente” la solicitud del narcotraficante. La escandalosa resolución no fue apelada a tiempo por la fiscal antidrogas Luz Tecco Estrella y fue así como ‘Shevaco’ recuperó su libertad.

AUNQUE NO POR MUCHO TIEMPO. La tarde del miércoles 23, cuando se dirigía a una audiencia oral en la Segunda Sala Penal Con Reos en Cárcel, fue asesinado de un balazo en la nuca. El crimen se produjo en la cuadra 15 de la avenida Nicolás de Piérola, frente al penal San Jorge y en presencia de numerosos testigos. El asesino llevaba gorra blanca y lentes oscuros. Descendió de una motocicleta en medio de la congestión del tránsito y, confundiéndose entre los peatones, se acercó a ‘Shevaco’ por la espalda. Fue entonces cuando abrió fuego. Luego subió a la motocicleta y escapó por la avenida Abancay.

¿Quién ordenó apretar el gatillo? Sospechosos es lo que hay. José Ángel Mori Soto, de 34 años, nació en Pucallpa y nunca acabó la secundaria. De acuerdo a información policial, se inició en los años 90 como ‘traquetero’ y sicario, relacionándose con Jorge Chávez Montoya, ‘Polaco’, Fernando Zevallos, ‘Lunarejo’, Jesús Flores Matías, ‘Shuco’, entre otros. Su primera detención ocurrió el 12 de setiembre del 2000, como integrante de la organización de Oscar Benites Linares, quien posteriormente se convertiría en testigo contra Zevallos. ‘Shevaco’ estuvo preso dos años, pero en el 2002 salió libre por “exceso de carcelería”.

Versiones recogidas por la División de Homicidios indican que ‘Shevaco’ “cerró” a un cártel colombiano con 600 kilos de droga y por eso fue asesinado. Un primo suyo habría quedado como garantía para cumplir con lo pactado; éste no entregó la droga ni el dinero.

La Policía no descarta otros móviles. ‘Shevaco’ participó en el crimen de Flores Matías, el 13 de agosto del 2004, y ‘Polaco’ aseguró a la justicia que, dos años más tarde, Mori Soto fue contratado para asesinar al hijo de la jueza Rosario Hernández, quien ordenó la captura de Zevallos en el 2005. Hernández, al igual que la fiscal de Maynas, Luz Loayza, tuvo que venir a Lima porque su vida corría peligro. Ahora, en lo que podría ser otro insólito dictamen judicial, la Junta de Fiscales Supremos amenaza con enviar a Loayza de regreso a Maynas, desoyendo a las más altas autoridades, incluido el Presidente, que han abogado por su integridad física.

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