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Actualidad A pesar de aumentos de inicio de año el gobierno advierte que el 2008 ajustará el cinturón.

Paros y Zanahorias (VER)

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El ministro de Salud, Hernán Garrido Lecca, en el Hospital Casimiro Ulloa, el primer día del paro médico indefinido.

No reina el consenso sobre lo que Melchor, Gaspar y Baltasar guardaron este año en sus alforjas.

De una parte, hubo palos. La huelga en un sector sensible y una salva de amenazas de otros paros sacaron a los peruanos del letargo de las fiestas de fin de año. El insomne ministro de Salud, Hernán Garrido Lecca, recorrió los hospitales de Lima desde la medianoche del lunes 7 para comprobar in situ la magnitud de la paralización convocada por la Federación Médica del Perú (FMP). Horas más tarde declararía que los médicos laboraban casi en un 80%. Sus números fueron refrendados más tarde por la Defensoría del Pueblo. Previsiblemente, el score de la FMP fue exactamente inverso y su presidente, Julio Vargas, aseguró que en Lima las cuatro quintas partes de los médicos pararon. En el resto del país, insistió, el éxito del paro fue total.

Vargas aseguró a CARETAS que, del pliego de reclamos de 23 puntos, tienen cuatro como prioritarios: el pago de asignaciones extraordinarias por trabajo asistencial, pues en el interior del país se les debe por este concepto desde abril del 2006; la nivelación de ingresos a cesantes y jubilados, que afecta a unos 2700 médicos; el inicio del nombramiento de médicos contratados, y la reasignación de médicos destacados.

La atención de estas cuatro demandas significaría el fin de la huelga indefinida.

Exige además la firma de un acta de compromiso en la que el gobierno se comprometa a homologar los sueldos de médicos del sector con los de EsSalud, pues los últimos reciben cuatro más al año. El acta también reconocería la necesidad de construir el sistema de salud y el aumento sustancial de presupuestos.

Es cierto que el sector Salud opera en condiciones de extrema precariedad presupuestal. El Presupuesto Inicial de Apertura (PIA) del Ministerio subió de S/.1,708 millones en el 2004 a S/.2,089 millones en el 2007. El PIA 2008 asigna S/.300 millones más. Salud representa el 7% del Presupuesto de la República o el 1,4% del PBI.

En una extensión del voluntarismo que recientemente lo llevó a comandar la reconstrucción en Pisco, Garrido Lecca intentó conjurar el paro cuando un día antes de iniciarse, asistió a la asamblea de la FMP y sacó de la manga la resolución ministerial que contempla la reanudación del concurso para cubrir las plazas de los directores de hospitales. “Eso demuestra que en 24 horas pueden sacar las resoluciones”, concluyó el levantisco Vargas. La última huelga del sector fue en marzo del 2006 y se prolongó por 28 angustiosos días.

La temporada de conflictos 2008, por lo demás, ya quema más que el verano todavía tímido.

En la universidad San Agustín de Arequipa los estudiantes les pararon los machos a los maestros que participan en una huelga nacional desde hace cuatro meses. Los reclamos de los alumnos casi llegan a las manos cuando emboscaron a los profesores reunidos en un auditorio.

Mientas tanto, las negociaciones para apaciguar la tensión en otro importante sector, el de los estibadores del Callao, se adelantaban en la sede de Transportes y Comunicaciones. La ausencia del empresario José Chlimper permitió un encuentro sin disparos. Los estibadores argumentan que la informalidad cunde en las contrataciones y buscan una negociación colectiva donde las empresas se comprometan a lo mismo con todos.

Aunque se arrastraba desde noviembre, la paralización de los trabajadores administrativos del Poder Judicial volvió a llamar la atención. El premier Jorge del Castillo aseguró que sus salarios serían descontados por los 42 días que duró la huelga.

No es todo. El choque entre el Tribunal Constitucional y el Jurado Nacional de Elecciones (y también el Ejecutivo, en realidad) por el caso de los fonavistas y la compra récord de 321 kits de revocatoria electoral de autoridades regionales y municipales prometen un año con pocas noches de paz.

Pero después de tanto golpe también hubo zanahorias. Un comunicado del Ministerio de Economía y Finanzas totalizó en S/.936 millones el desembolso para incrementar salarios y pensiones del sector público.

De esa cantidad, S/.250 millones serán destinados al pago del “bono por crecimiento” de S/.300 que recibirán unos 750 mil trabajadores estatales este mes. Del Castillo y el ministro Luis Carranza confirmaron que la bonificación sería entregada cada año, siempre y cuando el crecimiento del PBI alcance al menos el 7%. Como para evitar emociones innecesarias, el MEF pronosticó ese crecimiento para el 2008 en 6.3%.

Otros S/. 352 millones serán invertidos en aumentos para varios sectores. Los trabajadores del Poder Judicial tendrán uno de S/.100 mensuales. Aunque levantaron la huelga insisten en exigir un bono de S/.900.

Los gobernadores regionales y provinciales, una de las parcelas controladas por el Ejecutivo que tenía las más pobres remuneraciones, verán incrementos de S/.600 y S/.300 respectivamente. Personal militar y civil, así como pensionistas de las Fuerzas Armadas también verán S/.100 más mensuales.

El acceso de tardío espíritu navideño no le podía durar mucho al ministro Carranza. El martes 8, en la conferencia de prensa para presentar el balance macroeconómico, retomó su caracterización del Scrooge de Dickens y dejó en claro sus prioridades para el nuevo año.

“No se puede incrementar el salario de todos los funcionarios”, advirtió. Continuó diciendo que, si la prioridad de este gobierno es reducir la pobreza, “aumentar el salario de los empleados estatales no tiene tanto impacto como la inversión en infraestructura pública”.

Carranza ratificó que los trabajadores del Estado que laboran por Servicios No Personales (TSNP) están fuera de la lista beneficiada con el bono de S/.300. “Evidentemente ellos no tienen relación contractual estable con el Estado”, explicó, al tiempo de aclarar que esos trabajadores son aproximadamente 80 mil y no suman ni el 10% del total. El nuevo titular de Trabajo, Mario Pasco, aclaró esa misma tarde que “el paquete de medidas especiales” anunciado por AGP para los TSNP estará centrado en el acceso al seguro social y descansos de enfermedad y maternidad. Pasco confirmó que elevará estas propuestas al Consejo de Ministros esta semana.

A pesar de que todos los consolidados de Carranza sobre el año pasado parecían salidos de una fiesta de buenas noticias, el ministro advirtió de “las señales mixtas” emitidas por la economía mundial, particularmente la de Estados Unidos, y que “la desaceleración podría ser un poco más larga de lo esperado”.

Aunque Carranza añade que “básicamente, estamos en una situación manejable”, en su columna de esta edición de CARETAS el Nobel de Economía Joseph Stiglitz adelanta un pronóstico todavía más oscuro.

El presidente Alan García ya había bajado el tono exultante de los últimos meses y en una visita el domingo 6 a Huancavelica reconoció que “el Perú necesita ponerse en una situación de economía de guerra frente al incremento del precio internacional del petróleo”.

García urgió acelerar el cambio de matriz hacia el gas (ver más en Mar de Fondo). Para Carranza esa economía de guerra se traduce también en “políticas fiscales y monetarias prudentes”. Así que el puño se volverá a abrir sólo de modo muy selectivo.

A ello se añade el salto inflacionario del 2007, sustentado sobre todo en precios de commodities importados como el trigo, y su correspondiente coletazo en los precios de productos claves en la canasta familiar. El año comenzó con nuevas subidas en las plazas de mercado.

De nuevo, para Stiglitz los precios elevados de alimentos que se imponen globalmente son “una amenaza letal para los países en desarrollo”. En el trayecto que va de diez a seis panes por un sol es mucho más difícil explicar que el PBI per cápita se ha duplicado en los últimos seis años.

 


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