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Ecología El fotógrafo Heinz Plenge y su cruzada en convertir Chaparrí en un refugio para los mamíferos.

Chaparrí: El Bosque de los Osos

4 imágenes disponibles FOTOS  PDF 

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Oso Tongo se guarda su rugido y contempla. Fue rescatado cuando tenía un año de un molino de arroz. Hoy tiene cuatro.

Tremarctos ornatus: los osos de anteojos son los últimos de América del Sur. Son alrededor de 5,000, cerca de 2,000 están en el Perú y muchos de ellos habitan en la Reserva Ecológica de Chaparrí, a 70 km de Chiclayo, Lambayeque. Tal trinchera ecológica responde directamente al esfuerzo del conservacionista y fotógrafo Heinz Plenge.

Todo empezó en 1998, cuando Plenge tenía poco más de 50 años (hoy tiene 61), la barba se le estaba poniendo blanca y pensaba que el aposento de su retiro sería inconcebible sin entregarse a la magnificencia de la naturaleza. Cuando dio con Chaparrí, sin embargo, dejó de preocuparse sólo por él mismo, y se sintió ante un deber mayor frente a esas 42 mil hectáreas melladas por la caza y la tala ilegal. Entonces compró 100 hectáreas a la comunidad, las nombró “La Huerta Encantada”. En el 2001 inició las gestiones para convertirlas en reserva y tres años después el Inrena dio a la zona el título de Área de Conservación Privada.

215 especies de aves han sido identificadas. Los engreídos, no obstante, son los osos de anteojos. Probablemente ello se debe a una razón sentimental: Plenge y su equipo, junto al Inrena y la policía ecológica, han rescatado hasta el momento doce osos de circos, zoológicos in detritus, fábricas e incluso casas. De esos ejemplares, ocho viven aún. En las áreas adyacentes al albergue, además, han sido fotografiados otros doce. Con inevitable entusiasmo, Plenge señala que se espera la llegada de otro oso proveniente de Ica, pues el zoocriadero en el que vivía fue destruido por el terremoto.

Sobre su labor de guardián del bosque, Plenge comenta: “¿Quiénes se sienten incómodos? Los cazadores furtivos: no les interesa que haya un área de conservación. Nuestros guardaparques han capturado hasta a policías tratando de cazar dentro del área, además de taladores ilegales. Aunque esto último está más vigilado porque las rondas campesinas ayudan a controlar las actividades ilegales. Por otro lado, está el problema de la minería, hay 12 denuncios mineros dentro de la reserva, además de la expansión de las fronteras agrícolas”.

Además del fotógrafo, posan sus ojos vigilantes sobre Chaparrí los guardaparques Iván Vallejos, Joel Vallejos y Valentín Sánchez; el asesor científico Robert Williams, biólogo inglés; la doctora Lidia Kolter, con experiencia en el zoológico de Colonia, Alemania; Pierre Gay, del zoológico de Dowe de la Fontaine, Francia; y David Gill, del South Lake Wild Animal Park, Inglaterra. La naturaleza les da las gracias.

Osos Satelitales

Especie en extinción será monitoreada vía tecnología de punta.
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Chaparrí: guarida de los osos.

Plenge y su equipo han cobrado nuevo aliento con la implementación de unos collares informáticos en los osos de anteojos, los cuales permitirán el monitoreo satelital de estos. Plenge detalla: “Es necesario ver cómo se están moviendo los osos, pues recorren territorios extensos pero no sabemos hacia dónde están yendo para priorizar los programas de conservación. La dieta principal de los osos son vegetales, pero es vital tener más información al respecto, pues no se han hecho estudios profundos. Por otra parte, el oso como especie está en peligro de extinción. Por ser un animal tan obvio, tienen una tremenda presión de cacería en países como Venezuela, Colombia, Ecuador, Bolivia y Perú. Hay indicadores según los cuales sus poblaciones se concentran en las zonas altas de Bolivia y Perú, incluso por encima de los 3,800 m.s.n.m.”.

La protección de los osos conlleva un efecto colateral: es un indicador de la salud de un ecosistema. Y eso implica al elemento humano, por lo cual se capacita a los pobladores de la comunidad en la administración de los recursos naturales para su propio beneficio.

 


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