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28/Dic/2007
 
 
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Resistencia 2007 Desde hace 40 años Antonio Silva conduce un centro neurológico gratuito para niños con daño cerebral.

Antonio Silva: Doctor Tesón

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Antonio Silva, cuatro décadas manteniendo sin ayuda una clínica gratuita de rehabilitación.

Cuando nació su hijo Toñito, en 1961, el doctor Antonio Silva no sabía qué hacer. Por esos años, poca esperanza ofrecía la medicina para el padre de un niño con daño cerebral. “Se decía que no debía estar expuesto a luz o ruido porque le hacía mal; se les tenía escondidos, en un cuarto oscuro, recibiendo medicina”, recuerda Silva. Pero él no se resignó a que esa fuera la vida de su hijo. Entonces se dedicaba a la traumatología, pero cuando encontró un artículo sobre un grupo médico en EE.UU. que apostaba por un método llamado estimulación cerebral, esa también se convirtió en su apuesta. Viajó a Brasil a estudiar y a su regreso fundó el Primer Centro Piloto para Rehabilitación de Parálisis Cerebral y Mongolismo, un 3 de octubre de 1967. “Me decían que la estimulación cerebral no era posible, que daba falsas esperanzas a los padres”, cuenta. Pero ni críticas ni suspicacias lo detuvieron. Tampoco las exigencias económicas de mantener la clínica (donde paga el que puede, y apenas poco más de un sol la hora). Pero cuando Toñito murió en 1972, el doctor Silva quiso retirarse. Entonces las familias y el personal se unieron y con el nombre de “Instituto de Organización Neurológica Toñita Silva Guerrero”, le entregaron una casa donada por el Rotary Club, pidiéndole que se quede. Antonio Silva lo hizo. Ahora tiene 76 años. El 2006 se logró la escolarización en el centro y se acaba de terminar la ampliación del mismo. Este año se cumplieron cuarenta de la fundación y fue la primera vez que se celebró algún aniversario.

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