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Antología de Wáshington Delgado pone los versos del poeta nuevamente en circulación.

Tiempo de Wáshington

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Delgado, cuya obra es publicada por Lustra Editores y el CC de España.

Las personas vivimos lo que viven quienes nos frecuentan. Cuando la última persona que nos ha conocido desaparece, morimos figurativamente, salvo que hayamos hecho algo que haga perdurar nuestra memoria entre los hombres. Por su palabra recogida en los escritos de Platón, recordamos a Sócrates, por su pirámide que desafía a la incuria del tiempo, sabemos el nombre de Keops, por haber viajado cinco veces entre España y América, cuando nadie lo hacía, sabemos quién fue Colón. Por algunos de sus versos, que la memoria de muchos conserva en lo más secreto, recordamos a Wáshington Delgado.

El poeta había nacido en el Cuzco en 1927. Escribió: “San Santiago del Cuzco,/ muy caballero, / con su caballo blanco / baja del cielo./ Las espuelas de plata, / dorado el pelo, / claros ojos redondos, / negro el acero/…” En Lima fue destacando lentamente, hasta hacerse la figura más conocida de la poesía nacional porque saltaba de las páginas que pergeñaba a la cátedra universitaria en San Marcos, la Cantuta, la Universidad Católica. Para todo el que se le acercaba tenía una palabra de aliento literario.

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Magnánimo con los otros era severo consigo mismo y por eso su cosecha literaria puede parecer parva a muchos. Pero de pocos líridas en el siglo XX puede decirse como de él que sus versos no tienen caídas y se sostienen pese al paso implacable de los años. Y eso a pesar de que su poesía fue evolucionando de un modo sorprendente. Ligada al principio al magisterio de Pedro Salinas, el poeta español de La voz a ti debida, conoce sus mejores logros cuando se vincula a la de César Vallejo y a la de Bertolt Brecht. Delgado asimiló muy bien la lección de los formalistas rusos: la literatura usa las palabras de todos los días y aquellas que dormitan en los diccionarios, pero sobre todo produce una sensación de algo diferente: el lector, aun en los versos más sencillos se encuentra frente a lo extraño: “Desde ahora marzo / sea tan triste / como la cebolla.”

Delgado supo amalgamar en su escritura, los sueños del individuo con las apetencias de la sociedad en su conjunto. Lejos del panfleto y también del arte por el arte, su poesía recientemente reeditada, siempre nos hace reflexionar. Limpidez, ética literaria, sólidos principios cívicos, fueron normas para Wáshington Delgado. Muerto en 2003, vive entre nosotros. (Marco Martos*)

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•Poeta y presidente de la Academia Peruana de la Lengua.

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