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30/Ago/2007
 
 
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Es actriz y educadora. No es que haya tomado partido por alguna de sus facetas pero por el momento su nido, La Casa Amarilla, es su prioridad.

Fiorella de Ferrari: Adiós a las Tablas

6 imágenes disponibles FOTOS 

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Le gustaría interpretar a Lady Macbeth, de Shakesperare, porque considera interesante la combinación de convicción y pánico del personaje. “El miedo que tiene a perder poder, a no tener el control de la situación”.

Fiorella de Ferrari siempre ha estado ligada al arte: su madre, Chela de Ferrari no solo es directora de teatro sino que además es pintora de profesión y le inculcó desde niña la pasión por las artes. El parecido con su progenitora es impresionante y al igual que ella, Fiorella también tiene otra profesión, es educadora, principal motivo por el que hace unos meses decidió tomarse un descanso de la actuación.

¿Dirías que el arte te viene desde la cuna?
–Sí, mi mamá me cuenta que la primera vez que sintió que tenía cualidades dramáticas fue cuando hizo un video casero en el que yo hacía creer al espectador que mis muñecos desaparecían y me asustaba. Tenía un año y ella vio que lo hacía con mucha naturalidad.

–¿Cómo recuerdas tu niñez?
–Gran parte de ella la pasé en Córdoba, Argentina. Con una amiga animábamos fiestas infantiles y organizábamos olimpiadas infantiles. También recuerdo que una vez al año había un festival internacional de teatro en donde se veía a grandes elencos como La Tarumba, de Perú. El teatro se venía abajo con ellos.

–Eso te animó a entrar a su taller…
–Cuando regresé a Lima, como a los dieciséis, entré al taller de teatro de La Tarumba. Carlitos Criado es uno mis maestros, aparte de mi madre, claro. Era un teatro más cercano al claun, a la calle.

–¿En ese entonces tenías claro que querías ser actriz?
–Siempre estuve cerca del teatro y nunca dije “voy a ser actriz”, creo que cuando las cosas son naturales y forman parte de tu vida como que uno las niega. Incluso, cuando terminé el colegio Humboldt entré a estudiar publicidad hasta que me di cuenta que no era lo mío.


Entonces Fiorella decidió estudiar Educación y por un capricho del destino obtuvo su primer papel. Un día su madre, que dirigía ‘El Avaro’, le comentó que una de las protagonistas tenía que dejar la obra y ella le dijo que podía hacerlo. La mamá consultó con los actores y éstos se negaron debido a su falta de experiencia. Pero ella no se dio por vencida y fue al casting. Los actores le hicieron una audición y la escogieron.

–¿Qué es lo que más te gusta del teatro?
–El proceso de construcción del personaje. Me pasa que estoy todo el tiempo pensando qué incluirle, descubrir cómo piensa. También lo que se forma dentro del grupo en esos meses, es como una familia en donde uno apoya al otro.

–¿Cuál ha sido el papel que más te ha costado interpretar?
–¡Todos! Para mí todos mis procesos creativos han sido complejos y retadores, pero cuando tengo dificultades lo que me ayuda es dominar el texto, si lo domino puedo encontrarle naturalidad al personaje.

–Alguna vez te habrás olvidado tus líneas…
–Me ha pasado, en ese caso tienes que improvisar o recurrir a un compañero. Yo tuve un gran blanco en ‘Metamorfosis’, cuando Eurídice muere…. Menos mal que la actriz Berta Pancorvo se dio cuenta y me salvó entrando con una narración en off.

En el 2004 Fiorella ingresa a formar parte del elenco del programa de cable Oh Diosas, primero como reportera y luego como conductora. Antes había hecho el programa educativo para niños Mad Science por espacio de cinco años, gracias a una invitación de July Natters, quien fue su maestra en un taller de Pataclaun y la convocó al proyecto.

–¿Cómo entras a Oh Diosas?
–El productor me vio en el teatro y me llamó para hacer los reportajes. Luego entré a reemplazar a Mercedes (Cardoso) por un año. Aprendí muchísimo y, de una u otra forma, interpretaba a un personaje, a una chica Oh Diosa.

Cuando Fiorella practicaba como profesora en nidos se dio cuenta que la mayoría de estos seguían los métodos convencionales, por eso tuvo la idea de abrir su propio CENV: ‘La casa amarilla’. Tiene tres años y allí aplica una nueva metodología denominada Reggio Emilia, que trata de explotar al máximo las capacidades de los niños desde muy corta edad.

–¿Cómo te va en tu faceta de educadora?
–¡Bien! Trabajo en un proyecto, el Reggio Emilia, que parte de la idea de un niño retador e inteligente que quiere relacionarse con el ambiente y en donde éste viene a ser un tercer maestro (en el aula hay dos). Se trabaja con grupos de seis o siete niños. Se forman grupos de investigación y se crea una mirada democrática, en donde se toman acuerdos y decisiones en conjunto.

–Y si tuvieras que escoger entre actuar y enseñar…
–No podría elegir, es como si me dijeras que tengo que anular algo de mí, espero no tener nunca que elegir porque ambos me complementan. Ahora estoy haciendo una pausa porque el teatro es exigente y quería dedicarme al nido, pero aún así ayudo a mi madre con los vestuarios y algunas cosas. (Raúl Alarcón)

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