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Derechos Humanos Juez de Huanta que ordenó la detención de los dos militares implicados en el asesinato de Hugo Bustíos relata su odisea.

‘Quisieron Intimidarme’

3 imágenes disponibles FOTOS 

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Juez Moisés Ochoa en la plaza de Armas de Huanta. Sufrió presiones, amenazas y hasta un intento de soborno.

Moisés Ochoa Girón, de 55 años, fue el primer juez instructor de Huanta que investigó el asesinato del corresponsal de CARETAS en Ayacucho, Hugo Bustíos Saavedra, en noviembre de 1988. Un mes más tarde, Ochoa abrió instrucción y ordenó la detención del capitán EP Amador Vidal Sanbento y del comandante EP Víctor La Vera Hernández, entre otros implicados en el crimen. Esto dio origen a una serie de acciones dilatorias y luego intimidatorias para apartarlo del caso. Ochoa se mantuvo firme hasta que finalmente fue separado del Poder Judicial en 1991, durante el régimen de Alberto Fujimori. La Sala Penal Superior de Lima, que la semana pasada reabrió el caso Bustíos, solicitó su testimonio, el cual será ofrecido en juicio oral en los próximos días. Abilio Arroyo, de CARETAS, lo entrevistó en Huanta. Este es su valiente testimonio.

–¿Con qué pruebas contó para acusar a dos oficiales EP de ser los presuntos autores del crimen de Hugo Bustíos?
–Tres pruebas sustantivas. La declaración de un testigo clave que demostró a todas luces cómo el capitán EP Amador Vidal Sanbento mató al periodista con la autorización de su superior, el comandante EP Víctor La Vera Hernández. Las conclusiones del atestado policial elaborado en ese entonces por la Policía de Investigaciones del Perú (PIP) y, finalmente, la denuncia formalizada por el fiscal provincial.

–¿Hubo más pruebas?
–Sí. Una de ellas fue la declaración del sobreviviente de la emboscada, Eduardo Rojas Arce, quien aseguró antes de morir que él también había sido atacado por militares.

–¿Sufrió usted alguna amenaza?
–Desde que me tocó investigar este caso empecé a vivir una pesadilla. Fui amedrentado y hostilizado hasta en dos oportunidades. Llegaron a colocar una bomba en la puerta de mi casa que por suerte no llegó a estallar. Quisieron intimidarme.

–¿Algún otro acto de intimidación?
–En una ocasión, oficiales del Ejército irrumpieron en mi despacho y pusieron sus armas sobre mi escritorio. Me reclamaron sobre supuestas acusaciones contra ellos efectuadas a través de la prensa.

-¿Hubo intentos de soborno?
–En una oportunidad, los abogados de los militares intentaron poner un sobre con dinero en mi escritorio, hecho que rechacé en el acto.

–¿Recuerda sus nombres?
–No. Eran abogados de Lima.

–¿Y luego qué sucedió?
–Me suplicaron que archivara el caso. Yo me opuse.

–¿La cúpula castrense en Ayacucho le brindó facilidades para identificar y poner a su disposición a los acusados?
–De ninguna manera. Al capitán Sanbento lo destacaron al cuartel Los Cabitos de Ayacucho. Y eso fue intencional.

–Usted fue separado del Poder Judicial, ¿por qué?
–Fue durante el régimen de Fujimori y Montesinos. Recuerdo que a Huanta llegó una Comisión Evaluadora del Poder Judicial, presidida por Luis Felipe Almenara Bryson. Me preguntaron por qué había ordenado la detención de los dos oficiales del Ejército acusados del crimen del periodista Hugo Bustíos. Yo justifiqué mi mandato e incluso les advertí que tres jueces se habían inhibido de ver el caso.

–¿Y qué le dijeron?
–No hicieron más preguntas y comentaron que todo estaba aparentemente bien. Pero poco después fui separado del Poder Judicial.

 


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