martes 23 de julio de 2019
Usuarios
e-mail:
Contraseña:
¿Olvidó su contraseña?
InstruccionesHáganos su Página de InicioAgréguenos a sus Favoritos
 
 
 
Edición 1981

21/Jun/2007
 
 
Secciones
Acceso libre Nos Escriben ...VER
Acceso libre EntrevistasVER
Acceso libre Opinión VER
Acceso libre Ellos&EllasVER
Sólo para usuarios suscritos Bienes & Servicios
Acceso libre CulturaVER
Sólo para usuarios suscritos Caretas TV
Sólo para usuarios suscritos El Misterio de la Poesía
Sólo para usuarios suscritos Quino
Acceso libre Salud y BienestarVER
Sólo para usuarios suscritos Tecno Vida
Columnistas
Sólo para usuarios suscritos Raúl Vargas
Sólo para usuarios suscritos Gustavo Gorriti
Sólo para usuarios suscritos Augusto Elmore
Sólo para usuarios suscritos Iván Thais
Sólo para usuarios suscritos Cherman
Suplementos
Acceso libre Mundo CaféVER
Ediciones
anteriores


Última Edición: 2460
Otras Ediciones Anteriores
 
 

Inicio > Revista

Más de 90 años han posicionado a la Copa América como la mejor plataforma para que los cracks sudamericanos se exhiban.

Un Continente Copero

2 imágenes disponibles FOTOS 

1981-legion-1-c.jpg

Perú Campeón sudamericano, 1939. Esa vez no participaron Brasil ni Argentina, entonces la potencia era Uruguay. Lolo Fernández fue el goleador con 7 anotaciones.

Así como la Copa Libertadores antecede y es ejemplo de la hoy ineludible Champions League, la Copa América precede y modela la Eurocopa, instituyéndose como el torneo de naciones más antiguo del mundo en vigencia.

Mientras países como Inglaterra, los inventores del deporte, preferían enclaustrarse en amistosos exclusivos con otros países británicos (la desaparecida British Home Championship) resignando Olimpiadas y Mundiales por considerar que no tenían un rendimiento adecuado para su nivel competencia (desastrosa política que llevaría a Inglaterra a participar recién en el Mundial de 1950, donde perdió nada menos que ante EE.UU.), los países americanos, desde 1916, se enfrentaron entre sí para medir sus habilidades técnicas y tácticas, y por ende, desarrollarse futbolísticamente. El cuadro estadístico histórico de la Copa América da fe de esta tradición y reivindica en su sitial a países como Uruguay, sin duda la potencia futbolística excluyente desde los 20’s hasta los 50’s, período en el que ganó dos Olimpiadas, dos Copas del Mundo y ocho Copas América. Actualmente empata en palmarés con Argentina, con 14 trofeos cada uno, mientras que Brasil apenas ostenta la mitad. Con dos primeros puestos en vitrina, los del ’39 (ver recuadro) y el ’75, Perú se sitúa en un honroso tercer lugar, equiparado con Paraguay en orejonas y por encima de países como Colombia, que sólo consiguió una, o de Chile, que nunca tuvo el honor de liderar un podio.

Sin embargo, la hipercompetitividad que instauró el profesionalismo y la conversión del deporte en espectáculo multimediático ha jugado en contra de esta legendaria competición. Actualmente, y en la medida que se alterna con los Mundiales, se distinguen dos tipos de Copas América: aquellas que sirven de preparación para las eliminatorias mundialistas (como la de ahora); y las que se celebran en medio de ellas. Estas últimas (como la que se realizó en el Perú hace 3 años) suelen ser utilizadas para que los países envíen escuadras reservistas, prueben jugadores y estrategias, o para que un técnico salve el deshonor de un pobre desempeño en la clasificación mundialista paralela.

1981-legion-2-C.jpg
La obsesión con participar en una Copa del Mundo, las lesiones por agotamiento de los jugadores debido a la plétora de torneos, y la coincidencia con las vacaciones de verano europeo de los cracks emigrados al viejo continente, entre otros factores, han permitido que las selecciones sudamericanas no estén lo suficientemente atiborradas de ídolos como el fanático desearía. Estas circunstancias han generado un fenómeno otrora insólito: las estrellas que renuncian a su selección bajo la figura de una “licencia momentánea”. De ahí que el Brasil que llega a Venezuela no cuente con Kaká ni Ronaldinho, sus volantes creativos más caros y vistosos.

Muchos jugadores creen tener la titularidad indiscutida en sus respectivas selecciones, y por ello se dan el lujo de prescindir de este torneo. Pero el fútbol, como la poesía, es una musa a la que si desatiendes, te abandona. Por eso mismo, la Copa América siempre ha sido la mejor vitrina para que se despliegue el talento regional. Lo demostró el propio Ronaldinho en 1999, cuando gambeteó a tres venezolanos dentro del área para marcar un gol de antología con apenas 19 años. Si bien Ronaldo se excusó de asistir a la Copa América organizada por Perú, el por entonces emergente Adriano tomó su posta y, de media vuelta a segundos del final, les arrebató el título a los argentinos. Más atrás, se podría decir que los triunfos que los veteranos Enzo Francescoli y Pablo Bengochea forjaron para Uruguay en 1995, al final de sus carreras, fue repetición de lo hecho como veinteañeros en 1983 y 1987, respectivamente. Si nos remontamos más atrás en la historia charrúa, notaremos que el Gradín inmortalizado por Parra del Riego fue campeón de lo que se considera la primera Copa América, de la que fue goleador y campeón con la celeste en 1916. Ejemplos de estrellas catapultadas en este certamen sobran: Batistuta en 1991, antes de que en Italia se le conozca como ‘el Rey León’; Bebeto en 1989, cinco años antes de llevar a Brasil al tetracampeonato; etc.

La pregunta hoy es quién será la figura excluyente de la Copa América venidera. Argentina busca la consagración de Lionel Messi, quien promete todo pero que aún no ha ganado nada (como anécdota, uno de los pocos título que Maradona no obtuvo fue precisamente éste); Chile tiene como candidatos a Matías Fernández, por el Villarreal, y Jorge ‘el Mago’ Valdivia, quien está devolviéndoles la alegría a los brasileños del Palmeiras; Brasil apuesta por Anderson, recientemente fichado por el Manchester del Porto en una operación millonaria; Colombia cifra esperanzas en Hugo Rodallega, goleador del sudamericano sub-20 en el que los cafeteros resultaron primeros; y Perú confía en tres mosqueteros de vanguardia, donde el ya curtido Pizarro lidera una ofensiva que tiene en Farfán y Guerrero a sus mejores prospectos. Justamente ante las estampas de estos tres últimos, millones de peruanos rezan porque se cumpla un viejo axioma futbolero: la mejor defensa es el ataque. (Jerónimo Pimentel)


Los descubrimientos


Gabriel Batistuta
1981-legion-3-C.jpg

Demostró su valía con Newell’s Old Boys y Boca Juniors, pero faltaba confirmar su categoría internacional. Lo hizo en la Copa América del 91, realizada en Chile, donde Argentina salió campeón y el Bati fue el goleador máximo de la albiceleste con 6 dianas.

Ronaldinho
Debutó en la profesional en el 97 con el Gremio, reemplazando a su hermano Roberto de Assis Moreira, quien se retiró por una lesión en la rodilla. En su primera participación con la auriverde en un torneo oficial, la Copa América del 99, Dinho gritó ¡campeón! con Brasil.

Ivan Zamorano
En el 86 jugó en el Cobresal, anotó 35 goles y se convirtió en el goleador de la segunda división chilena. En el 87 se integró a la selección mapochina que quedó como subcampeón de la Copa América. Gracias a este rendimiento, “Bam Bam” fue transferido al Bologna italiano.

Romario
En su primera incursión con el scratch, Romario obtuvo la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Seúl 88, un fracaso para Brasil. El Chapulín se cobró la revancha al año siguiente, cuando con un gol suyo Brasil venció 1-0 a Uruguay, coronándose campeón de la Copa América.

Búsqueda | Mensaje | Revista