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Cine Los orígenes de la CIA en el filme “El Buen Pastor”. Repaso por los espías del séptimo arte.

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“El Buen Pastor” es la segunda película dirigida por Robert de Niro. Se estrena el 10 de mayo.

Se actualiza una vez más el tema del espionaje con el estreno de “El Buen Pastor”, filme dirigido por Robert de Niro. La película narra la vida de James Wilson, graduado de la Universidad de Yale que se convierte en uno de los fundadores de la CIA. Este personaje, encarnado por el actor Matt Damon, estaría basado en James Jesus Angleton, y “El Buen Pastor” abarca 40 años de su vida a través de la Guerra Fría, amparándose en sus conflictos, paranoias y disputas domésticas.

Los espías y el cine tienen una relación de larga data, que parte desde los tiempos del cine mudo. El director de cine alemán –pero de origen austríaco–, Fritz Lang, siempre presto a comprender y cuestionar el funcionamiento de los sistemas totalitarios, dirigió “Espías”, en 1927. El título de la película habla por sí solo. Los entuertos de los agentes no dejarían de atormentar al viejo Lang: En 1946 realizaría “A Capa y Espada”, además de dedicar diversos trabajos al Dr. Mabuse, metáfora del mal en su estado esencial.

Cuando las imágenes ya pudieron hablar, fue –quién más– Sir Alfred Hitchcock el encargado de hacer “las películas” sobre espías. O más bien sobre los falsos culpables, los espías enmascarados que transfieren su identidad a otros, en persecuciones que rozaban lo kafkiano. Allí están “Topaz”, “El Hombre Que Sabía Demasiado”, “Sabotaje”, “El Agente Secreto”, “La Dama que Desaparece”, entre otras. No por algo Alfred proviene de Inglaterra, cuna de detectives y espías isabelinos.

El absurdo se prestaba para que el placer fuera doble: ‘Hitch’ aprovechaba la suspensión de la verosimilitud para agigantar el suspense, haciendo que la puesta en escena –la disposición de los elementos cinematográficos en la imagen– sea malabarismo puro. Uno de los ejemplos más célebres está en “Intriga Internacional”, cuando Cary Grant –confundido como el agente de la CIA George Kaplan–, en medio de un campo abierto que parece un desierto, es perseguido por una avioneta que irrumpe de la nada, sin posibilidad alguna de dar con las coordenadas del personaje.

Además de Hitch, otro gordo que creó imágenes de espías básicas para el cine fue Orson Welles. Tanto delante como detrás de la cámara. Su participación en “El Tercer Hombre”, donde interpreta al agente Harry Lime, ha sido citada hasta el cansancio. Como director, Orson regalaría una obra maestra absoluta a la humanidad: “Sed de Mal”. El filme no es exactamente sobre espías, pero está lleno de policías encubiertos y detectives en bancarrota emocional, y la acción transcurre en la frontera misma entre México y Estados Unidos, algo así como la línea moral que divide y confunde al bien y el mal.

Pero sin duda el espía más famoso en la historia del cine es James Bond. Posiblemente esto se deba a que ya no era un personaje que se dedicaba a trabajar: también sabía gozar, vestirse fashion, rodearse de glamorosas femme fatales, beber un martini y ponerse un reloj Omega. Un espía que, no obstante, ha sabido renovarse acorde a los tiempos: el James Bond de la reciente Casino Royale (2006), con toda su crudeza y acción física, solo podría en estos momentos donde la frontera hardcore de los productos audiovisuales es cada vez más difusa.

Agradecimientos: Librería Crisol

 


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