martes 22 de enero de 2019
Usuarios
e-mail:
Contraseña:
¿Olvidó su contraseña?
InstruccionesHáganos su Página de InicioAgréguenos a sus Favoritos
 
 
 
Edición 1965

01/Mar/2007
 
 
Secciones
Acceso libre Nos Escriben ...VER
Acceso libre ActualidadVER
Acceso libre DebateVER
Acceso libre Ellos&EllasVER
Sólo para usuarios suscritos Bienes & Servicios
Acceso libre CulturaVER
Sólo para usuarios suscritos Caretas TV
Sólo para usuarios suscritos El Misterio de la Poesía
Sólo para usuarios suscritos Quino
Sólo para usuarios suscritos Tecno Vida
Columnistas
Sólo para usuarios suscritos Gustavo Gorriti
Sólo para usuarios suscritos Augusto Elmore
Sólo para usuarios suscritos Cherman
Suplementos
Sólo para usuarios suscritos Aerocondor
Ediciones
anteriores


Última Edición: 2460
Otras Ediciones Anteriores
 
 

Inicio > Revista

Actualidad Luis Alva Castro asume el Ministerio del Interior. Pero cuidado con influyente asesor vinculado con los Sánchez Paredes.

La Mochila Del Mochero (VER)

7 imágenes disponibles FOTOS  PDF 

1965-apertura-1-c.jpg

Dirigió con solvencia la Comisión de Presupuesto y ahora tiene s/. 120 millones por gastar correctamente.

El nombre del sucesor de Pilar Mazzetti fue escogido en Palacio, por el presidente Alan García y el premier Jorge del Castillo, al filo de la medianoche del domingo 25. En la baraja de candidatos figuraban desde el general de la Policía en retiro Danilo Guevara, miembro del comité del plan de gobierno aprista, hasta la congresista Lourdes Alcorta (UN).

Primó la necesidad del Ejecutivo de recuperar el timón del sector. Del Castillo considera al elegido, Luis Alva Castro, “una persona ducha, sagaz y con experiencia”. Sin atisbos de mala leche, otro personaje del gobierno califica al veterano aprista como “un burócrata efectivísimo”. Esa es probablemente una de las razones que resignaron al Presidente y al Premier a perder a otro necesario congresista por mudarlo al gabinete. La semana pasada, cuando se inclinaban por la permanencia de Mazzetti escoltada por un viceministro de corte más político, se mostraban reacios con esa posibilidad (CARETAS 1964).

Por carambola, este nombramiento también contribuye a mantener los equilibrios de poder en el partido de gobierno. Alva Castro ya se perfilaba como el contendiente más visible de Mercedes Cabanillas por la presidencia del Congreso. Ahora el camino luce más despejado para la reelección de Meche (aunque estén por definirse las intenciones de congresistas como Luis Negreiros y Mauricio Mulder). A su vez, al Premier le conviene que ella repita el plato para no verse obligado a esquivar los dardos de una Cabanillas suelta en plaza.

La capacidad de trabajo y la solvencia demostrada por Alva Castro al frente de la comisión de Presupuesto del Parlamento también fue determinante. Se trata del mismo estilo exhaustivo impuesto por el mandatario a su equipo ministerial (CARETAS 1961). “Puedo imaginarlo en el despacho hasta las dos de la madrugada”, dice uno de sus nuevos colegas ministros antes de colgar el teléfono el martes 27 por la noche, pues debe llegar al Consejo de Ministros a las 8 de la mañana del día siguiente.

Esa dedicación fue la misma que mostró en su especie de exilio voluntario de los últimos años, entregado a difundir la figura de Víctor Raúl Haya de la Torre. Síntoma de su austeridad son los viajes constantes y nocturnos que hace a Trujillo, en bus cama y con pastilla para dormir de por medio.

Es entonces excesivo afirmar que con el nombramiento de Alva Castro comienza la tan proclamada captura aprista o “copamiento” del aparato estatal. Cierto, es un líder representativo del partido. Y en la retina de muchos también ha quedado grabada la imagen del personaje que presionaba a AGP precisamente para imponer más cupos partidarios en un papel que ahora parece heredado por “el jacobino” Mulder. Pero entonces es totalmente lógico que, como el mismo García se aleja de su caracterización política de 1985-1990, Alva Castro vaya en pos también de la propia reinvención.

AGP le brinda la gran segunda oportunidad que él mismo obtuvo y es de esperar que no la queme así nomás. “Lo veo muy abierto”, señala un personaje del poder, “y estoy seguro que se sacudirá de cualquier elemento que pueda causar sospecha”.

Tal parece, el nuevo titular del Interior debe comenzar precisamente por sacudirse de un cercano colaborador.

El Asesor

Abanto Verástegui (44), hombre de confianza de Alva Castro y su asesor parlamentario desde inicios del 2000, pertenece al núcleo del clan trujillano de los Sánchez Paredes. Ha acompañado al ministro en las Comisiones de Economía y Presupuesto. En audiencias y debates técnicos aparecía como “representante del congresista Alva Castro”.

Pues bien. Abanto Verástegui contrapuntea sus labores en el Congreso con su actividad privada como abogado y director gerente general de la Compañía de Exploraciones Algamarca S.A., de propiedad de los Sánchez Paredes, según documentación oficial a la cual tuvo acceso esta revista.

CARETAS se comunicó con Abanto Verástegui, quien reconoció que es amigo y asesor de Alva Castro. “Pero no utilicé esa relación para ganar un favor político en mi actividad privada”, sostuvo.

Según fuentes confiables, el nuevo ministro del Interior tendría pensado llevarlo consigo a Córpac, lo que sería un grave error. Alva Castro está en la imperiosa necesidad de cortar por lo sano.

La familia Sánchez Paredes es quizá la de mayor fortuna en La Libertad, pero son razones más turbias las que la mantienen bajo el ojo público.

Perciles Sánchez Paredes, el miembro más notable del clan, fue acusado de narcotraficante, relacionado con cárteles colombianos, procesado y absuelto en 1988. El 21 de febrero de 1991 lo asesinaron a tiros en un taller de mecánica. Otro hermano, Segundo, vio igual fin a manos de sicarios colombianos, según la Policía. Un tercer hermano, Manuel, fue acusado del crimen, en el 2004, de Ebert Rojas, alcalde de Santiago de Chuco. Y la lista roja sigue.

Manuel y Segundo, junto a Wiber, un cuarto hermano, ya figuraban referenciados en el atestado 104-H-IC/DINANDRO por narcotráfico en 1977. Orlando Sánchez Paredes, el quinto que nunca es malo, tampoco se queda atrás. Aparece comprendido en numerosas investigaciones por drogas entre 1976 y 1980.

Hoy en día, las compañías Algamarca S.A. y Exploraciones Algamarcas S.A., de propiedad de los Sánchez Paredes, se encuentran inmersas en un litigio judicial plagado de anomalías, corrupción y amenazas de muerte.

En el 2002, la minera Sulliden Shauindo SAC, cuya matriz es Sulliden Inc., de Canadá, adquirió a la familia Orbegozo los proyectos auríferos de ambas compañías, en el distrito de Cachachi, Cajamarca. Luego la empresa ATIMMSA, de Orlando Sánchez Miranda (hijo de Orlando Sánchez Paredes), compró el 100% de las acciones de ‘Las Algamarcas’.

Desde entonces, según Sulliden, los Sánchez Paredes han pretendido, a través de acciones de amparo y medidas cautelares, apoderarse de las concesiones y depósitos de oro que maneja la minera canadiense en Cajamarca.

En julio pasado, un Tribunal Arbitral emitió un laudo favoreciendo a Sulliden, pero los Sánchez Paredes se niegan a cumplir el fallo, según voceros del grupo canadiense. Un mes después, el superintendente adjunto de los Registros Públicos (Sunarp), el militante aprista Manuel García Torres, fue denunciado por intentar favorecer a los Sánchez Paredes en el litigio con Sulliden. La acusación la hizo la entonces jefa de la Sunarp, Pilar Freitas, quien luego sería presionada por miembros de esa familia que alegaban tener contactos políticos con un sector del aprismo. La semana pasada, Freitas fue finalmente removida del cargo por el Ejecutivo.

Fuentes policiales indican que la División Financiera (Dinfi) de la Policía Antidrogas investiga bajo sospecha de lavado de dinero a la red de empresas de este poderoso y oscuro grupo familiar.

Nexos que Queman

La ministra de Justicia, María Zavala, no pestañeó para sacar de su camino a un asesor que defendió a narcotraficantes. En este caso los vínculos del señor Abanto Verástegui con una familia que tiene tras de sí una controversial estela son mucho más estrechos, pues forma parte de una empresa que, además, se encuentra inmersa en un complicado proceso judicial.

Nexos así deben ser cancelados muy rápidamente, más aún en un sector tan delicado como Interior. Basta traer a la memoria el caso del ex presidente colombiano Ernesto Samper, que vio su gobierno zozobrar debido a los supuestos dineros del Cartel de Cali que ingresaron a su campaña. Hasta hoy el ex ministro Fernando Botero, hijo del pintor, sigue enfrentado a órdenes de captura, aun después de haber pasado una larga temporada a la sombra.

Sin ir más lejos, fue el diputado Alan García el que renovó la cúpula aprista con la fuerza de una tromba cuando en 1982 exigió que se investigara y expulsara a los militantes involucrados con el narcotraficante Carlos Langberg. La exigencia catapultó a AGP a la Secretaría General. Tomar distancia de las malas juntas era tan bien visto como ahora. (Américo Zambrano, Enrique Chávez).

 


anterior

enviar

imprimir

siguiente

Artículos relacionados:
Juicio Decisivo (Caretas 2329)
Sánchez Paredes: La Baraja de Bharara (Caretas 2255)
Los Sánchez Paredes Toman ASIA (VER) (Caretas 1967)
Caballero de Blanco (Caretas 1967)
Freitas Acusa (Caretas 1966)
Poderoso Caballero (Caretas 1854)
¿Quién Apretó el Gatillo? (Caretas 1851)
Búsqueda | Mensaje | Revista