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Edición 1964

22/Feb/2007
 
 
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Testimonio A sugerencia de CARETAS, Giuliana Llamoja inicia un diario sobre la tragedia que, a los 20 años de edad, la ha llevado a la cárcel.

‘Siempre Quise a mi Madre’

3 imágenes disponibles FOTOS  PDF 

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De puño y letra: “Pónganse en mi lugar y traten al menos de recrear un momento tan horrible como ese”.

Giuliana Llamoja, de 20 años, pasa las horas escribiendo en su celda del penal Santa Mónica de Chorrillos. Escribe poemas tristes y también alegatos extensos que son presentados por su defensa ante los tribunales pertinentes.

La ex estudiante estrella de la Universidad Femenina del Sagrado Corazón (Unifé) atraviesa momentos dramáticos. Se estima que a mediados de marzo, la Sala Penal Transitoria de la Corte Suprema definirá si ratifica o no la sentencia de 20 años de prisión por parricidio que, el 26 de julio pasado, le impuso la Tercera Sala Penal, presidida por el vocal Josué Pariona Pastrana.

Aquel proceso estuvo plagado de irregularidades flagrantes (CARETAS 1963), lo que corrobora que la justicia actuó con una saña que ya se ha visto antes. Versiones judiciales indican ahora que tres vocales supremos están a favor de iniciar un nuevo juicio oral y anular la condena de 20 años. Otros dos votarían para que permanezca encerrada por el resto de su juventud.

CARETAS, mientras tanto, solicitó a Giuliana que escriba en prisión una serie de textos sobre la tragedia que vive desde la muerte de su madre, María del Carmen Hilares, la noche del 5 de marzo del 2005. Ella aceptó. En esta primera entrega reflexiona sobre el juicio al que fue sometida, se defiende con vehemencia y recuerda cómo era la relación con la mujer que le dio la vida.

El Diario

Chorrillos, 17 de febrero del 2007

“Quiero empezar estas notas recordando que las acusaciones en mi contra son absurdas y malévolas. No existe ni una sola puñalada en el cuerpo de mi madre. Los peritos llegaron a la conclusión de que las heridas encontradas son de naturaleza defensiva y propias de una lucha en que la inexistencia de intencionalidad se demuestra porque las heridas son a nivel de epidermis.

“Si hay muchas heridas es porque hubo un forcejeo en una total oscuridad que se hizo de pronto. Pónganse en mi lugar y traten al menos de recrear un momento tan horrible y doloroso como ese. Yo no me daba cuenta de lo que ocurría, todo estaba totalmente en penumbras. No quiero acusar a mi mamá. Mi defensa es muy difícil porque tampoco quiero hablar mal de ella. No lo haré porque es mi madre. Ella era mi confidente, conocía mis pensamientos, conocía a mi enamorado, me aconsejaba, paseábamos juntas, yo la abrazaba.

“Todo ocurrió al margen de mi voluntad. En ese momento no podía escapar, estaba atrapada entre la mesa de la cocina y ella. Todo fue circunstancial, sólo atiné a intentar disuadirla y defenderme. Mi mamá, por muy violenta que era, nunca había estado así. Esa noche estuvo totalmente descontrolada.

“Ella estaba enfurecida y cogió dos cuchillos y me los lanzó. Felizmente pude esquivarlos. Después cogió otro cuchillo y se acercó a mí. Yo puse mis manos al frente para defenderme y ella me cortó la palma de la mano. Cogí un cuchillo para disuadirla de que me siga atacando. Entonces le sujeté la muñeca derecha para quitarle el cuchillo. Ella también me cogió la muñeca derecha. Comenzamos a forcejear intentando quitarnos los cuchillos de cocina. Nos movimos hacia la pared y mi mamá chocó contra el interruptor de luz, apagándolo. Así, forcejeando, seguimos caminando hasta que ella cayó.

“La cantidad de lesiones ahora la puedo explicar. Fue por las circunstancias de ese momento: forcejeo, desesperación, pánico, oscuridad total. Pero sobre todo miedo, mucho miedo, muchos movimientos desesperados por soltarme y salir de allí. No me di cuenta de lo que pasaba.

“Sobre la única herida de gravedad también fue accidental, ni siquiera sé cómo pasó. Los mismos peritos han determinado en el proceso que mi propia mamá pudo hacérsela producido de manera fortuita durante el forcejeo.

“Era mi Amiga”

“Mis acusadores deben comprender. Ella era mi mamá y siempre la he querido. ¿Cómo es posible que puedan pensar que la he apuñalado?

“Han dicho un conjunto de falsedades acerca de mi personalidad, presentándome como lumpen, criminalizando y distorsionando cada aspecto de mi personalidad. No soy una persona con carácter disocial ni histriónica. Los peritos sólo ponen eso por unas declaraciones que hizo mi tía de que había robado una tarjeta de crédito. Puras mentiras. La misma dueña de la tarjeta presentó una declaración jurada en la que decía que no le había robado nada.

“Mi conducta está demostrada por mi alto rendimiento académico, mi dedicación a la literatura, al deporte, los idiomas, a cultivar amistades, a ayudar a niños excepcionales. No he tenido vicios. La vida me sonreía y era feliz.

“Todo se aclarará. Dios permite que las cosas ocurran conforme a sus propósitos. No entiendo por qué me tocó a mí vivir esta tragedia. Sólo Dios sabe por qué ha permitido que atraviese este infierno que ha enlutado mi vida.

Ahora, en la cárcel, continúo mis estudios de derecho a distancia. Con la paciencia, la fe y la esperanza que Dios ha puesto en mí. Y con la decisión de que al salir, dedicaré mis esfuerzos para ayudar a mucha gente que se encuentra en este penal por error, por un extravío o por causa de su pobreza.

Espero, confiando en Dios y en su justicia. Y sueño en que magistrados capaces y con elevado sentido de justicia resolverán en forma digna y me concederán pronto la libertad anhelada. Porque soy inocente”. (Continuará).

 


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