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Historia Al creador de los Húsares de Junín no lo recordaban en su pueblo natal inglés.

El Héroe Rescatado (VER)

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El Gran Mariscal William Miller. Durante 40 años llevó dos balas alojadas en el hígado.

William Miller, curtido militar inglés que participó en la gesta de la independencia de Sudamérica, tanto de Argentina y Chile como la del Perú, dejó misteriosamente de figurar en la Enciclopedia Británica en 1911. También, hasta hace poco días, en la memoria de los propios habitantes de Wingham, Kent, su pueblo natal al sureste de Inglaterra.

El 9 de febrero, sin embargo, el nuevo embajador peruano en Londres, Ricardo Luna, develó una placa en St Mary’s Church, la Iglesia de Santa María de Wingham, que se mantiene tal como cuando Miller fuera bautizado allí hace más de 200 años.

“Su contribución a la causa libertadora fue extraordinaria”, dijo Luna en la ceremonia.

Para el embajador, Miller no sólo demostró ser un gran soldado sino un perceptivo historiador, porque supo analizar muy bien a toda la sociedad peruana.

La trayectoria guerrera de Miller es extraordinaria. Se alistó en el ejército inglés en el arma de artillería a los 15 años, siendo enviado a Lisboa como ordenanza en las tropas del Duque de Wellington.

Luchó en las guerras peninsulares contra el ejército napoleónico, y posteriormente hasta participó en una malhadada batalla en Nueva Orleans, en Estados Unidos.

En 1917 viajó a Sudamérica y se vinculó de inmediato al Ejército Libertador del General San Martín.

A la gesta de la independencia de Argentina siguió la de Chile y Miller estuvo en la decisiva batalla de Maipú.

Después llegó al Perú, que se convirtió en su segunda patria, y tuvo una destacada participación como general de brigada cercano a Simón Bolívar en las batallas de Junín y Ayacucho.

Miller fue quien formó el legendario regimiento de caballería los Húsares de Junín.

Tiempo después volvió a Inglaterra, pero en 1834 retornó al Perú, ocasión en que se le otorgó el título de Gran Mariscal.

En el cementerio de la iglesia de Wingham sólo quedan las tumbas de sus padres y de su hermano John. El propio mariscal está enterrado en el Panteón de los Próceres en Lima, pero lo que se encuentra en ciertas bibliotecas son los dos tomos de sus memorias. Fueron publicadas por su hermano John en 1828 en base a las cartas y el diario que Miller le enviaba desde el frente de batalla.

“Es un extraordinario testimonio histórico en el que apreciamos la afinidad que Miller sentía por el Perú, un país que llegó a ser como su segundo hogar”, señaló Luna.

Para Celia Wu, historiadora peruana radicada en Cambridge desde hace 20 años, los escritos de Miller “han servido de guía para otros que han tratado la gesta de la Independencia después”.

La significativa ceremonia congregó a otro historiador muy destacado como John Hemming y a personalidades cercanas al Perú como el ex embajador Richard Ralph, actual presidente de la Sociedad Anglo Peruana.

Ese día el vicario del pueblo de Wingham izó la bandera peruana junto a la británica, tal como se hizo cuando Miller regresó de Sudamérica y fue recibido como un héroe.

El origen de este acontecimiento está en las investigaciones que hizo el historiador argentino Tomás N. Hudson, quien hace pocos años publicó un libro sobre el notable y virtualmente extraviado héroe.

Hudson había encomendado a Patricia Burnham, una genealogista local, que investigue en Wingham los orígenes de la familia Miller, y la embajada peruana en Londres hizo las gestiones ante el gobierno local que condujeron a la colocación de la placa conmemorativa.

Así Miller, quien volvió al Perú en dos ocasiones, fue honrado por el presidente Ramón Castilla, y falleció en el Callao en 1861 a bordo de un barco que no pudo zarpar, fue finalmente reconocido por estas generaciones en su propia tierra.

En la autopsia que se practicó al ser retirados sus restos del barco, se encontraron dos balas alojadas en su hígado desde hacía casi 40 años, además de no menos de 22 heridas de sus días en combate. (Diana Zileri)

 


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