sábado 20 de julio de 2019
Usuarios
e-mail:
Contraseña:
¿Olvidó su contraseña?
InstruccionesHáganos su Página de InicioAgréguenos a sus Favoritos
 
 
 
Edición 1958

11/Ene/2007
 
 
Secciones
Acceso libre Nos Escriben ...VER
Sólo para usuarios suscritos Mar de Fondo
Acceso libre ActualidadVER
Acceso libre EditorialVER
Acceso libre EducaciónVER
Acceso libre Opinión VER
Acceso libre Ellos&EllasVER
Sólo para usuarios suscritos Bienes & Servicios
Acceso libre CulturaVER
Sólo para usuarios suscritos Caretas TV
Sólo para usuarios suscritos El Misterio de la Poesía
Sólo para usuarios suscritos Quino
Acceso libre Salud y BienestarVER
Columnistas
Sólo para usuarios suscritos Raúl Vargas
Sólo para usuarios suscritos Gustavo Gorriti
Sólo para usuarios suscritos Augusto Elmore
Sólo para usuarios suscritos Luis E. Lama
Sólo para usuarios suscritos José B. Adolph
Sólo para usuarios suscritos Cherman
Ediciones
anteriores


Última Edición: 2460
Otras Ediciones Anteriores
 
 

Inicio > Revista

Policiales Pedro Nakada, autor de 19 asesinatos probados y cuatro por esclarecer, cuenta por primera vez la historia de sus crímenes.

El ‘Apóstol’ Maldito

2 imágenes disponibles FOTOS  PDF 

1958-apostol-1-c.jpg

Se hacía llamar ‘El Apóstol’. Entre sus planes figuraba dinamitar una discoteca de homosexuales en Huaral.

¿A cuántas personas ha asesinado?
–No las cuento, simplemente las mato.

Sentado en una banca de la comisaría de Huaral, Pedro Nakada Ludeña (33), habla de sus asesinatos con una naturalidad que sorprende. Y su voz, suave y aflautada, no se altera cuando dice que volvería a matar sin dudarlo porque Dios le ha encomendado una tarea: limpiar el mundo de la escoria. “Odio a los homosexuales, los maricones no merecen vivir. Tampoco los alcohólicos, las prostitutas ni los fumones. Mi misión es limpiar todo eso”, repite sin mirar a los ojos.

“Este hombre es el mayor asesino en serie del país”, dictaminó a CARETAS el coronel PNP Leonardo Morales, jefe de la División de Homicidios. Se hacía llamar ‘El Apóstol’. Hasta el momento se le han probado 19 crímenes. Otros cuatro están aún por esclarecer. El coronel Morales dice que, de no haberlo atrapado el 28 de diciembre, Día de los Inocentes, Huaral lamentaría hoy una desgracia mayor: Nakada planeaba dinamitar una discoteca de homosexuales en Año Nuevo.

“Nací odiando”, dice Nakada. Recuerda que cuando era niño su padre golpeaba a su madre hasta verla sangrar. Y también cuenta que sus hermanos mayores le pintaban la boca de rojo y le ponían ropa de mujer. “Me decían la ‘Negra Tomasa’ y así me sacaban a la calle”, asegura. No sólo eso. Los acusa de haber abusado de él sexualmente.

¿Cómo empezó a matar? Sus primeras víctimas fueron gallinas y perros. “Matarlos era como una venganza”, dice el asesino. Pero no fue hasta 1989, a los 16 años, cuando asesinó a un agricultor de la localidad de Mala. Lo sorprendió robando sandías y le descerrajó un tiro en la cabeza. Luego de ello viajó a Lima e ingresó al Ejército, de donde fue expulsado dos meses después por problemas mentales.

apostol-3-c.jpg

Entre las víctimas de Pedro Nakada, el mayor asesino serial peruano, aparecen: 1 Gerardo Cruz Libia. 2 Didier Zapata Dulanto. 3 Hugo Vílchez Palomino. 4 Teresa Cotrina Abad. 5 José Gamboa Purizaga. 6 Walter Sandoval Osorio. 7 Agustín Maguiña Oropeza. 8 Enoch Félix Zorrilla. 9 Luis Melgarejo Sáenz. 10 Nazario Tamariz Pérez. 11 Carlos Toledo. 12 Carlos Merino Aguilar. 13 Jorge Hidalgo Páucar. 14 Widmar Muñoz Villanueva. 15 Pedro Carrera Carrera. 16 Luis Morán Cervantes. 17 Nell Cajaleón Pajuelo y 18 Pablo Rodríguez Roa. A algunos los escogió y otros se cruzaron en su camino por accidente. Pero a todos los mató a balazos con un arma con silenciador artesanal.

El Regreso

–Nunca tuve amigos. Los amigos te hacen propuestas. Que vamos a robar, a matar, a conseguir armas. Por eso decidí matarlos también.

Tras su fracaso en el Ejército, Nakada intentó suicidarse. Cuando se repuso de la depresión, aprendió mecánica, oficio que ejerció a su retorno a Huaral. En esta ciudad conoció a quienes serían sus cómplices en diversas fechorías: Cristian García, Marcial Antúnez, Gerardo Cruz Libia, José Gamboa Purizaga y los hermanos Omar y Percy Ciriaco Durand. “Todos ellos le tenían miedo, pues sabían que en cualquier momento los podía matar”, precisa el coronel Morales. No se equivocaban. Nakada asesinó el 7 de agosto del 2006 a Cruz Libia y cuatro meses más tarde a Gamboa Purizaga.

La siguiente víctima fue María Tolentino, una quinceañera que tuvo la mala fortuna de encontrarse con el asesino la noche del 19 de agosto del 2006. Nakada había matado a Carlos Tarazona Toledo la noche anterior y necesitaba reemplazar su bicicleta averiada para huir, cuando se encontró con la adolescente. Le arrebató la bicicleta y le disparó en la cabeza, como a todas sus víctimas. Sin embargo, en la confusión el asesino dejó caer la pistola Bryco de 9 mm, equipada con silenciador, que construyó con un tubo y una sandalia. Pero Nakada no quedó desarmado: el 18 de noviembre robó la pistola Baycal 9 mm del vigilante Hugo Vílchez y le disparó un tiro con esa arma.

Las muertes de Agustín Maguiña y Luis Melgarejo también estuvieron ligadas a la mala suerte: ambos celebraban la Nochebuena cerca al cementerio de autos robados del asesino. Craso error. Nakada los ejecutó antes de que dieran las 12 de la noche.

A los taxistas Pablo Rodríguez, Jorge Hidalgo, Walter Sandoval, Luis Morán, Pedro Carrera, Enoch Félix y Nell Cajaleón los mató para robarles. Igual destino corrieron los profesores Didier Zapata y Nazario Tamariz, asesinados el 18 de diciembre, así como el cosmetólogo Widmar ‘Gisela’ Muñoz (victimado el 29 de noviembre), a cada uno de los cuales Nakada sustrajo más de S/. 1,000.

La Policía conectó las muertes, comparó los casquillos de bala utilizados en los homicidios y, tras un seguimiento, cazó al asesino. Lo encontraron en su taller de mecánica en Huaral. Nakada vio a los policías, desenfundó su pistola e hirió a un agente, pero no pudo huir.

El Psicópata

–¿Para qué me van a meter en prisión? Deseo la pena de muerte.

¿Es Nakada un psicópata incapaz de responder penalmente por sus actos? Según el peritaje psiquiátrico de la División de Investigación Criminal, éste no presenta trastornos psicopatológicos, aunque sí de personalidad. En el examen pericial de psicología forense Nº 591-2006 de la PNP se afirma que el detenido presenta “rasgos esquizoides y conducta antisocial, así como un nivel intelectual normal-torpe que podría mejorar con la preparación adecuada”.

“Es despiadado. De un asesinato cada dos o tres meses, pasó a matar con la mayor frialdad casi diariamente”, dice el coronel Morales.

El psiquiatra Mariano Querol difiere en el diagnóstico. “Para mí, Pedro Nakada es un psicópata. Es innegable que la suya es una situación paranoica”, sostiene el doctor y agrega que requiere del tratamiento pertinente, ya sea en el penal de Huacho, donde ha sido recluido, o en un centro de salud mental. “Él mataba con naturalidad, como quien come un pedazo de res”. (Fabiola Noriega).

 


anterior

enviar

imprimir

siguiente
Búsqueda | Mensaje | Revista