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Internacional Negociación tras bastidores para liberar al fotógrafo peruano Jaime Rázuri en Gaza.

La Odisea de Rázuri

3 imágenes disponibles FOTOS 

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Permaneció siete días cautivo a manos de un clan familiar islámico enfrentado con Hamas.

Jaime Rázuri, el fotógrafo peruano de la agencia internacional de noticias France Presse (AFP), recuerda un episodio particular ocurrido durante su cautiverio de una semana en la franja de Gaza. Durante cinco días sus secuestradores no le dirigieron la palabra. Al sexto día, sin embargo, todo cambió: le preguntaron en inglés si deseaba comer algo en especial. Rázuri, de 50 años, pensó que quizá se trataba de una última cena y sintió temor por primera vez. Pidió lo primero que se le vino a la mente. Al día siguiente, el domingo 7, fue dejado en libertad.

El martes último, a las 11:30 de la noche, el periodista llegó a su casa de La Punta, en el Callao. El encuentro con su madre Delia Rázuri fue emotivo. Ronco y sorprendido, el fotógrafo dijo a familiares, colegas y amigos: “Estoy profundamente agradecido por las muestras de solidaridad, gracias a todos”.

Corresponsal de guerra nato, Rázuri ha retratado la violencia en el Perú, Haití e Irak, pero no imaginó lo que le aguardaba en Gaza. Fue enviado allí a mediados de diciembre. Debía permanecer dos semanas y retornar a Lima el 3 de enero. No era, claro, un paseo cualquiera. Gaza, cuya extensión de 50 kilómetros no supera en tamaño a Surco, es considerada la tierra de nadie. O de muchos. El movimiento islamista Hamas, no reconocido como partido político por EE.UU. y diversos países, entre ellos el Perú, controla el gobierno a través de su primer ministro Ismail Haniye. Mientras tanto, Al-Fatah, la organización fundada por Yasser Arafat, mantiene con Mahmud Abbas la presidencia palestina.

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Los enfrentamientos armados entre ambos grupos han incrementado la violencia y generado la irrupción de facciones delincuenciales y clanes familiares que se han sumado a la guerra interna con apetitos de poder.

La crisis se acrecentó precisamente en diciembre, cuando Abbas convocó a elecciones anticipadas para ganar mayor presencia y legitimidad. Hamas rechazó el llamado, y los tiroteos, atentados y muertos aumentaron.

El Detonante

Una versión aparecida la semana pasada en el diario israelí Haaretz, corroborada a CARETAS por fuentes diplomáticas, reveló que Rázuri fue secuestrado el lunes 1 por cuatro seguidores de Mumataz Dormosh, líder del Ejército del Islam. Los secuestradores estaban armados, pero a cara descubierta.

A fines de diciembre, presuntos miembros de Hamas asesinaron a dos primos de Dormosh. Rázuri fue a cubrir el funeral de los milicianos y tomó fotografías. Dormosh, según Haaretz, secuestró a Rázuri a fin de utilizarlo como moneda de negociación: el periodista sería liberado si Hamas aceptaba entregar a 18 miembros acusados de asesinar a los dos primos. El clan Dormosh, que antes colaboraba con Hamas, es uno de los grupos más violentos de Gaza. Tendría 900 miembros armados.

En Gaza se han registrado 32 secuestros desde julio pasado, entre ellos el de una docena de periodistas, pero estos han durado horas. El cautiverio de Rázuri provocó angustia porque transcurría el tiempo y no se sabía nada de él.

El gobierno envió a la zona al vicecanciller Gonzalo Gutiérrez. Fue un paso decisivo porque permitió iniciar conversaciones con las autoridades palestinas de Al-Fatah, lo que finalmente llevó a la liberación del fotógrafo peruano. El canciller José García Belaunde solicitó la asesoría del gobierno español y se contactó también con el régimen egipcio porque sabía que sus funcionarios entrenan a la Policía de Inteligencia Palestina.

Periodistas de todo el mundo, mientras tanto, se mantuvieron activos y vigilantes. El jueves un numeroso grupo de reporteros palestinos se congregó en el centro de Ramallah con la imagen de Rázuri y carteles que decían: “demandamos que la autoridad palestina proteja a los periodistas”.

La figura se repitió en París, sede central de la AFP. En Lima, la prensa dio muestras de una solidaridad profesional encomiable.

En las negociaciones intervinieron el jefe del gabinete palestino, Ralfk Husseine, y dos líderes de Al-Fatah, quienes convencieron a los Dormosh que retener a Rázuri ocasionaba un perjuicio mayor a la imagen de Palestina. El vicecanciller Gutiérrez negó que haya habido algún tipo de intercambio, pero fuentes ligadas a la inteligencia israelí sostienen que los palestinos habrían entregado armas como pago por el rescate del periodista.

Rázuri ha vuelto al barrio dejando atrás, por el momento, una guerra que no cesa y que cobra cada día más vidas. Porque si en algún momento existió una causa por un Estado palestino en Gaza, la violencia desatada por Hamas y demás grupos destruyó ya cualquier posibilidad por alcanzarla.

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