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Urbanismo Los villorrios de San Damián y Antioquia, en el valle de Lurín, de la noche a la mañana, se convierten en joyitas urbanas dignas de visitar.

Colorín Colorado Esto recién ha empezado

5 imágenes disponibles FOTOS 

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Casona de adobe y madera de pino erigida a finales del siglo XIX. Alberga a la familia Melchor, grandes criadores de toros bravos en todo Huarochirí, tradición de varias generaciones.

San Damián, caserío en el valle medio de Lurín, tiene ganada fama de tierra de toros bravos. Don Cecilio Melchor Ríos (80) y su hijo Melchor Llacta, crían más de 40. La familia abastece de toros a las fiestas bravas de toda la provincia de Huarochirí. La tradición persiste desde hace varias generaciones.

Los Melchor viven en una imponente casona de finales del siglo XIX en la Plaza de Armas, de adobe y madera de pino. Desde hace seis meses es fácil dar con ella: en el frontis, un colorido mural celebra la filia ganadera de la familia.

San Damián, elevado a 2,800 metros sobre el nivel del mar, parece ocultarse al visitante. A 120 kilómetros de Lima, hay que tomar un desvío en el kilómetro 54 de la Carretera Central y atravesar dos distritos antes de que el pueblo asome.

La joven Fiorella Parvina, medalla de oro de la Escuela Nacional de Bellas Artes, expositora en el Perú y el extranjero, convivió meses con los aldeanos dando forma a la obra. Encaramados en andamios, los lugareños completaron 17 fachadas con las tradiciones locales en full color adornando las paredes.

El divertido proyecto es iniciativa del Centro de Investigación, Educación y Desarrollo (CIED) y del inquieto sociólogo arequipeño Rómulo Zarauz, que lo dirigió. El alcalde Eder Pinaud, de San Damián, los invitó a la amena aventura.

En octubre del 2005, Pinaud quedó con la boca abierta por la revolución pictórica en el vecino distrito de Antioquia, río Lurín abajo (CARETAS 1894). En diciembre pasado, el CIED ganó el Premio Creatividad Empresarial en el rubro “Promoción del Desarrollo” por esa experiencia.

La filosofía urbana de Zarauz, ahora gerente general de la consultora Social Sustainable Solutions (SSS), es clara como la pintura en cal: “Se ha identificado una locomotora del desarrollo, un eslabón donde a partir de embellecer el poblado se genera flujo turístico. Entonces se activan servicios, mano de obra, venta de productos típicos”, explica con arraigado entusiasmo.

Un proyecto similar se realiza en Sogay, Arequipa, un pueblo de casas de sillar que promete sorpresas.

“Ahora hay recursos para hacer este tipo de obras. Pero faltan ideas creativas. Y sobre todo no hacen participar a los pobladores. La gente tiene que ver su sueño personal en el proyecto. En aquella imagen del futuro tienes que verte tú con tus ponchos, tus polleras y tus ojotas, y verte feliz”, aclara Zarauz.

El diseño de las ilustraciones tardó un año de múltiples reuniones. La artista presentó una baraja de propuestas a los lugareños. “Elegimos la que mejor identificaba a los dueños”, ríe Pinaud. En la casa de los músicos Flores vemos una guitarra y bailarines; donde viven dos madres jóvenes, una tierna cuna.

San Damián posee atractivos con el rótulo de Patrimonio Cultural de la Nación. Fundado en 1586, es el pueblo más antiguo de Huarochirí. Sus primeros habitantes, indígenas checas cristianizados, provenían de las ciudadelas de Llacsatambo, Conchasica y Chancarima. Hoy viven dos mil personas dedicadas al cultivo de pan llevar (papa, arvejas, habas y maíz) y, claro, toros bravos. “Muchos están mejorando sus casonas para dar hospedaje o poner restaurantes, otros serán guías”, convoca orgulloso el alcalde Pinaud (David Pereda Z.).

La Modernidad Impostada

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Un desafinado progreso corroe muchos pueblos andinos.


En el interior del país, algunas autoridades derrochan el canon minero en excentricidades que fungen de obras públicas (CARETAS 1950). Rómulo Zarauz, como gerente de Social Sustainable Solutions, gira la rueda en el otro sentido. La novel consultora realiza programas financiados por municipios, empresas mineras o cooperación internacional, potenciando la tradición local.

“En muchas provincias hay una modernidad impostada. Por ejemplo, en Huancayo vemos mayólicas en las fachadas mezcladas con vidrios polarizados. ¡Sobre el pueblo chanca! ¡Los que han parado a los incas! Dejan de lado una riqueza cultural enorme por una identidad importada”, se lamenta.

 


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