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Edición 1957

28/Dic/2006
 
 
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Resistencia 2006 Con tesón, supera enfermedad y enfrenta retos de la actividad artística.

Jorge Villacorta: Curador Inclaudicable

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Rodeado de pilas interminables de recortes, revistas y libros, Jorge Villacorta confiesa que ordenar ese caos suscita un temor que aún no se anima ha enfrentar. Pero se permite sólo esta indulgencia. Aunque su buen humor y lúcida charla parezcan negarlo, su lento andar aún acusa la rara enfermedad que este año detuvo por varios meses al incansable crítico de arte, curador y profesor. Sin embargo, luego de haber superado la crisis de polidermatomiocitis que inflamó severamente sus músculos, Villacorta encara de buen talante los meses que le quedan de rehabilitación y tratamiento. Y puede hablar de aprendizaje.

Me he visto rodeado de mucha gente que me ha sostenido, literalmente, cuenta. Alumnos del Centro de la Fotografía, colegas de crítica y curadoría, artistas y amigos. El trabajo en grupo ha cobrado un nuevo significado pues gracias a su apoyo he podido culminar satisfactoriamente los compromisos adquiridos para este año. Que eran varios: la antológica de Alina Canziani en el ICPNA, la muestra “Urbe y Arte” en el Museo de la Nación, el festival “Vibra” en la Fundación Telefónica, la nueva sala de fotografía del MALI y la tercera exposición de la serie “Miradas de Fin de Siglo” en ese mismo local.

Pero aunque esta lista lo contradiga, el 2006 ha significado el fin de un agotador ritmo de trabajo. Le ha planteado, a la par, nuevos retos para el futuro de su actividad artística y docente. La enfermedad ha llegado cuando estoy a dos años de cumplir cincuenta, haciéndome ver que uno también envejece en lo que hace, explica. Me pregunté cómo seguir trabajando frente a un talento más fresco, con mucho ímpetu y con una sed de saber impresionante. La respuesta es que estas características no se definen por la edad. Uno debe atreverse, arriesgarse y gozar de la libertad de cometer errores, siempre.

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