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Edición 1954

07/Dic/2006
 
 
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Lo que Gian Marco nunca contó sobre la enfermedad que le hizo perder 16 kilos. Con 36 años, nuevo disco y asentado en Lima, vuelve a la vida.

Gian Marco: Sentirse Vivo

7 imágenes disponibles FOTOS 

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A principios de abril del 2006 repentinamente el cantautor Gian Marco Zignago, de 36 años, salió de circulación. Ni conciertos, ni presentaciones en TV, ni firma de autógrafos, ni entrevistas. ¿Qué había pasado? Problemas en la vesícula biliar (órgano localizado por debajo del hígado y que forma parte del aparato digestivo) habían afectado su salud obligándolo a internarse en una clínica. Ni sus amigos más cercanos se enteraron, sólo su esposa y su madre, la encantadora actriz Regina Alcóver, que volvió desde Argentina para ver a su hijo. Ellas fueron las únicas que estuvieron a su lado. Para despistar a la prensa y no alarmar a sus fans, Gian Marco eligió tratarse nada menos que en una clínica especializada en ginecología y reproducción, en Monterrico. El último lugar donde husmearían los paparazzi.

Todo había comenzado semanas atrás con un dolor en el hombro derecho. “Me recetaron analgésicos y como quince días después continuaba la molestia, regresé a la clínica y me saqué una ecografía para descartar problemas mayores”, cuenta Gian Marco. “El examen arrojó que tenía pólipos en la vesícula”.

Un pólipo en la vesícula biliar es una protuberancia, que puede ser un pequeño tumor canceroso o benigno, en la superficie de este órgano. Los que le detectaron a Gian Marco en el otoño pasado, al tener más de un centímetro, implicaban el riesgo de ser malignos. Y por eso, los doctores recomendaron su inmediato internamiento para proceder con la extirpación de la vesícula.

Cuando todo estaba listo para la operación, los exámenes de sangre sacaron a la luz un nuevo y peligroso inconveniente: El paciente padecía un cuadro de insuficiencia renal, que de no ser tratado a tiempo podía complicar gravemente su salud. Una enfermedad tras otra aparecía en su vida. Era como si hubiera caído una maldición sobre Gian Marco. Al parecer la causa de esta última fue el cóctel de medicamentos antiinflamatorios y analgésicos que había tomado para el dolor de hombro por el que inicialmente acudió al médico. Pastillas como Ketorolaco-Trometamina y Etoricoxib, entre otros.

“Sentí que mi vida estaba en peligro”, recuerda siete meses después Gian Marco. “Además, los olores de la clínica en donde estuve internado me recordaban los dos terribles años que pasé acompañando a mi padre al Hospital de Neoplásicas”. Su padre, Joe Danova, el compositor y cantante de ‘Guarda esta rosa’, había muerto de cáncer en 1993.

La operación duró una hora y media. La recuperación, dos semanas. “Poco a poco fui asimilando lo que me había pasado”, cuenta Gian Marco, tras el susto, ya recuperado y pesando 75 kilos, dieciséis menos que antes de la operación.

“Durante mi convalecencia siempre estuve acompañado de una flaca”, dice el cantante con un tono bromista, refiriéndose al tubo de metal con rueditas que portaba el suero y con el que tenía que movilizarse a todas partes, como si fuera una mujer que abrazaba por la cintura.

Fueron dieciocho botellas en total las que le administraron durante su convalecencia: “Imagina, orinaba de cinco a seis litros diarios”. En ese tiempo el artista, para no ser reconocido, sólo caminaba dentro de su habitación. Y las veces que tenían que salir por chequeos, era movilizado en silla de ruedas y cubierto por sábanas por un séquito de enfermeras cómplices de su anonimato. “Parecía una momia, un fardo funerario”, recuerda.

Durante el día –no podía vencer su hiperactividad– se dedicaba a ver en la TV programas de fútbol, la serie ´Friends´ y a escuchar música en su Ipod, aparato que tenía permanentemente enchufado a las orejas. En la noche le daban una pastilla y dormía.

Fue en su convalecencia, acompañado de su teclado portátil y su Laptop, que compuso algunas de las canciones, como ‘El amor es un juego’ y ‘No te avisa’, de su reciente disco ‘8’, que esta semana, según el ranking de las 23 tiendas de Phantom Music Group fue el CD más vendido por encima de RBD, Alejandro Sanz y Marc Anthony. Todo un renacimiento musical.

–¿Gian Marco, tú que eres medio místico, sentiste durante todo este periodo de crisis que alguien velaba por tu salud?
–“Sí, siempre, mi papá es mi ángel de la guarda. Considero que él me cuidó todo el tiempo. Y creo que ese dolor en el hombro fue una señal oportuna: si no me hago esa ecografía no me descubren nada y pude haber acabado siendo un paciente de diálisis de por vida”.

Adiós a Miami

Por qué Gian Marco regresó de Estados Unidos.
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Volvió para seguir cantando. En sus planes, un dúo con Juan Diego Flórez en el 2007.


¿Qué fue lo más difícil de vivir en Miami?
–Adaptarme al sistema de vida fue terrible. No hay libertad, era una locura. No podía sacar una tarjeta de crédito, ni girar un cheque para comprarme un carro.

–¿Es verdad que conociste a Emilio Estefan en una tienda de discos?
–No, me lo crucé en un semáforo y no pude decirle nada. ¿Qué le iba a decir? Al año y medio mi manager me consiguió una reunión con él.

–¿Cuál es tu relación actual con él?
–Mucha gente cree que él maneja mi carrera, pero no es así. Me queda un año más en su compañía. Luego veré a dónde me voy.

–Muchos pensaban que tú eras su títere…
–No, para nada. Él ha sido una gran ayuda para mi carrera. Considero que ha sido un aporte inmenso para que la gente me conozca en América Latina y Estados Unidos. Mis detractores dicen que mi Grammy y mis nominaciones han sido por las conexiones que tengo con Emilio. O sea mi talento lo tiraron al suelo.

–¿Salías a muchas fiestas en Miami?
–No iba a otro lugar que no fuera el estudio. Me pasé los cinco años escribiendo. Hay días que me quedaba hasta las cinco de la mañana. Por eso me hice un nombre como compositor. Pero no tenía ningún tipo de amistad con artistas conocidos. Sólo salía a pasear con Claudia y Nicolle. Estados Unidos me parece un país bacán, lleno de oportunidades, pero no para criar hijos. En cambio, aquí te puedes ir a la playa, tienes cosas como el panadero, el chino de la esquina y el mercado.

–Después de trabajar con Emilio Estefan, ganar el Grammy, telonear a Juan Luis Guerra en el Madison Square Garden y cantar en la Casa Blanca, ¿por qué regresaste al Perú? ¿Sientes que vas a poder conseguir lo mismo desde aquí?
–Sí. Uno como músico tiene que elegir, y yo elegí a mi familia. Allá un niño a los once años tiene un acercamiento con las drogas y el sexo que no me gusta. Si estuviera soltero quizá me hubiera quedado a vivir en Nueva York, pero como ese no es mi caso he decidido regresar. Ya hice un contacto allá. Mi meta ahora es hacerlo desde Lima. Lograr que mis discos suenen afuera y dentro del Perú. José José una vez me dijo algo que me ha servido para tomar esta decisión: “Gian Marco, el disco es redondo y para que suene –aquí o allá– sólo hay que darle vueltas”.

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