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Personajes J. E. Eielson hubiera cumplido 82 años el pasado 13 de abril. Homenaje gráfico con fotos recientes en su casa de Cerdeña.

Brindis en la Intimidad

3 imágenes disponibles FOTOS 

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Todos los veranos italianos, desde junio y hasta septiembre, el poeta se marchaba a su casa de Barisardo en la isla de Cerdeña.

Es fácil escribir favorablemente de los muertos. En realidad es casi un deber. Un síntoma de buena educación. Sin embargo, este no es el caso. Porque Eielson volvió realidad el sueño artístico que anhela la trascendencia a través de sus poemas, cuadros y performances. Por eso está vivo. Por eso se seguirá hablando de él como si estuviera presente.

Esta vez la excusa para convocarlo no es su muerte, algo tan natural como nacer, sino estas fotos donde aparece inédito y familiar, cercano, flaquísimo y cano pero capaz de algo que mucha gente ya no se atreve o no puede hacer: acariciar a un animal (ver foto). Algo tan cotidiano que obliga a dejar los ensayos a los ensayistas, que los lectores lo único que quieren es disfrutar, conversar, dialogar con él a través de la lectura, de la observación atenta de su obra. Un mundo creado con desesperación y ternura y que a pesar de su variedad y complejidad sólo exige como requisito de entrada una intensa curiosidad.

Entonces, teniendo en cuenta que hace poco se cumplió un aniversario de su nacimiento, lo único que queda es brindar, evaporar el vino que lleva sobre la bandeja y sentir la música que bulle en sus versos, su tristeza, su lucidez, su esperanza, su pasión, su libertad, característica esta última que lo obligó a salirse del marco, siempre, en la poesía y en la plástica. A no soportar los límites de la tradición, ni del género, ni de la forma. ¡Salud! (J. C. Méndez).

 


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