viernes 19 de julio de 2019
Usuarios
e-mail:
Contraseña:
¿Olvidó su contraseña?
InstruccionesHáganos su Página de InicioAgréguenos a sus Favoritos
 
 
 
Edición 1912

16/Feb/2006
 
 
Secciones
Acceso libre Nos Escriben ...VER
Acceso libre SeguridadVER
Acceso libre PolíticaVER
Acceso libre Ellos&EllasVER
Acceso libre CulturaVER
Sólo para usuarios suscritos Caretas TV
Sólo para usuarios suscritos El Misterio de la Poesía
Sólo para usuarios suscritos Quino
Acceso libre Salud y BienestarVER
Columnistas
Sólo para usuarios suscritos Augusto Elmore
Sólo para usuarios suscritos Jaime Bedoya
Sólo para usuarios suscritos China Tudela
Sólo para usuarios suscritos Luis E. Lama
Suplementos
Acceso libre CajamarcaVER
Ediciones
anteriores


Última Edición: 2460
Otras Ediciones Anteriores
 
 

Inicio > Revista

Historia A 125 años de la valerosa defensa de Lima, exposición recuerda episodio de la Guerra del Pacífico.

Lima, 1881: El Asedio

5 imágenes disponibles FOTOS 

1912-guerrachile-1-c.jpg

Soldados chilenos en Chorrillos, el 14 de enero de 1881. Fotografía del Archivo Courret.

Hace 125 años, en enero de 1881, todo apuntaba claramente a que Lima estaba perdida. Grau había muerto en la Batalla de Angamos, y se había perdido al Ejército del Sur. La razón indicaba que lo único por hacer para terminar de una vez por todas con esa cruenta guerra y ahorrar al país la pérdida de más compatriotas era entregar la capital. Pero la pasión dictó lo contrario. El 13 de enero en San Juan, el Morro Solar y Chorrillos murieron aproximadamente cuatro mil soldados peruanos defendiendo la ciudad. El 15 de enero, Miraflores fue testigo de un segundo enfrentamiento que sesgó cerca de dos mil vidas más en las tropas nacionales. Pasarían tres años para que Lima volviera a conseguir su libertad y empezara a sanar las heridas dejadas por la ocupación chilena y por la Guerra del Pacífico. Curación que por el tiempo transcurrido debería haber concluido.

El 2005 fue un año difícil en la tensa relación entre Perú y Chile. Problemas limítrofes, cuestionadas inversiones, en fin, ni los postres se salvaron de estar en medio de la eterna reyerta. Exacerbadas quizás por un mal entendido nacionalismo, ciertas voces se alzaron pidiendo soluciones inmediatas y extremas. A 125 años de la heroica decisión en la que se optó por la inmolación antes que la rendición, cabe repasar con mirada objetiva el verdadero saldo de una guerra que entre 1879 y 1884 enfrentó a pueblos vecinos que sufrieron, ambos, sus terribles consecuencias. Sandro Covarrubias y Richard Chuhue, encargados de la Biblioteca y Archivo Histórico de la Municipalidad de Lima explican así las razones para la exposición de la Guerra del Pacífico que se viene realizando en sus instalaciones. “Tratamos de presentar la verdad histórica, no de incentivar animadversiones”, explica Chuhue. “En la Batalla de San Juan y en la de Miraflores cayeron similar número de peruanos y chilenos, y respetamos tanto a sus héroes como a los nuestros. Los documentos y objetos que se están exhibiendo simplemente pretenden reflejar ese momento en la vida de Lima. Chile tiene documentación muy buena a la que todos tienen acceso. Eso es algo que nosotros tratamos de fomentar acá”.

Ambos cuentan que cuando asumieron el manejo del Archivo en julio del 2004, éste se encontraba prácticamente abandonado. A partir de entonces se han dedicado a organizar sus fondos entre los que se cuentan documentos que datan de 1534. Los que forman parte de esta exposición no han sido usados antes por los historiadores que han relatado la defensa de Lima. “Estos archivos inéditos testimonian todos los esfuerzos que se realizaron para defender la ciudad y mantener los ánimos de las tropas”, precisa Chuhue. “Pero también evidencian que existían personas en la dirigencia nacional que no plantearon la estrategia de la manera debida”. Registros de las labores de compañías de bomberos, ambulancias y guardias urbanas conformadas por colonias extranjeras en Lima, peticiones de personajes como Miguel Iglesias pidiendo insumos para las tropas y hasta una invitación para la fastuosa inauguración de la Ciudadela Piérola en el Cerro San Cristóbal, pomposo fuerte creado por el entonces presidente Nicolás de Piérola con el fin de esperar con los mejores cañones la llegada de las tropas chilenas (valga apuntar que éstas entraron por el extremo opuesto de la ciudad, es decir, por el sur, tal como se le había advertido al obstinado mandatario) son sólo algunos de los documentos rescatados del olvido.

Fusibles, bayonetas, cascos de balas, piezas de los uniformes de las huestes locales (todos objetos encontrados en el campo de batalla) y fotografías de la época, material conseguido gracias a archivos personales y al Instituto de Estudios Históricos del Pacífico también conforman la exposición. “La historia te da lecciones que se rescatan del pasado para el futuro”, continúa Covarrubias. “Lo que queremos es dar a conocer lo loable pero también los errores que se cometieron. Lo que esperamos que quede claro es que la guerra no fue buena y nunca lo va a ser; no lo fue hace 125 años y no lo será jamás”, finaliza (R. Vaisman).

 


anterior

enviar

imprimir

siguiente
Búsqueda | Mensaje | Revista