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Personajes Alberto Terry, uno de los grandes del fútbol peruano de todos los tiempos, partió a la eternidad.

El Forward Inmortal

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Fue el jugador más caro de su tiempo. Aquí, en una de sus últimas fotografías. Año 2002.

Tenía 76 años de edad y hacía casi 45 que había colgado los chimpunes. Sin embargo, su nombre siempre estuvo clavado en el recuerdo de los aficionados. Es que el gringo Alberto (Toto) Terry fue un deportista extraordinario y diferente, que, como pocos, recreó el alma popular con sus fintas y goles de pintura.

Terry no solo era un futbolista fuera de serie. Era, además –caso insólito en su tiempo– un jugador rubio con pinta de galán de cine. Gracias a él las mujeres comenzaron a ir al fútbol. Fue, asimismo, modelo de televisión. En suma, el jugador “sex simbol” de su época; como lo es ahora Beckham en Europa.

Tenía un pique sensacional, fantástico. Para mí –que nunca he estado exento de fútbol– no ha habido un forward peruano más rápido que Terry. Técnico, de fútbol palomilloso, que gustaba jugar con las medias caídas, “como los machos”, les decía a los arqueros rivales, entre broma y broma: “A este lado te voy hacer el gol”, señalando, pícaramente, el lugar. Y por ahí lo hacía.

Terry era un blanquiñoso con alma de negro. Por su gracia, su manera de jugar el fútbol y su voluntad de alternar con la gente morena. Cuentan que más paraba en la concentración del equipo “grone”, donde acostumbraba llegar en vísperas de un clásico (Alianza-U) para vacilarse un poco y jugar ‘golpeao’.

En 1959 integró el once peruano que le empató (2-2) a la selección de Brasil, que acababa de conquistar el campeonato mundial en Suecia. Comandó entonces esa delantera, tan alabada, que conformaron el “Loco” Juan Seminario, Miguelito Loayza, Juan Joya y “Huaqui” Óscar Gómez Sánchez. Todos ellos, menos Toto, jugaron con gran suceso en el extranjero. Pero, ¿por qué no lo hizo un jugador de tantos quilates como Terry? Porque no le interesaba... “Fue un peruano –ha declarado el “Loco” Seminario– que le gustaba vivir entre los peruanos”. Hasta en eso fue distinto (ER).

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