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Entrevistas El hermano del ex presidente Fujimori cree en lo que éste le confesó: que temía a Montesinos porque controlaba a las Fuerzas Armadas.

Los Cálculos de Santiago

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Cree que el 9 de abril se verá que tienen más votos que los que se asignan a Martha Chávez.

Desconfiado y parco en las respuestas, Santiago Fujimori, hermano menor del ex Presidente Fujimori, sorpresivamente presente en la contienda electoral, accede a la entrevista con escaso entusiasmo, como si encontrara que es un paso por el que hay que transitar, en la búsqueda de un lugar en el Congreso y una reposición del fujimorismo. Reacio a hablar de Vladimiro Montesinos y la corrupción en el gobierno de su hermano, intenta un deslinde entre ambos: “una cosa es Fujimori y otra muy distinta Montesinos”, dice, como queriendo que olvidemos que, lamentablemente, los dos son parte de una misma historia.

–¿Cómo decidió entrar a la contienda electoral?
–Obligado por las circunstancias. Realmente, para mí esto es absolutamente nuevo. Hay un compromiso, producto de la persecución política a que hemos sido sometidos. Por ejemplo, a mí me acusan de haber usurpado funciones y de haberme coludido en la compra del avión presidencial, pero no dicen a quién usurpé o con quién me coludí.

–Se presume que hubo comisiones de dos millones de dólares.
–Y por qué hasta ahora no hay ninguna declaración de los representantes de Boeing, con los que supuestamente yo debería haberme coludido. Este proceso ha estado parado. Empezó a comienzos del 2002. Ya van cuatro años y todavía no ha comenzado el juicio oral.

–Parecería que en el Perú es imposible lograr una justicia autónoma. Durante el gobierno de Fujimori la justicia fue sometida totalmente.
–Hagamos una precisión: si usted me saca un caso de intervención política en la justicia entre los años 1990 y 1995, yo acepto lo que dice.

–¿Quiere usted decir que no la hubo, porque hasta esa fecha usted asesoraba a su hermano?
–Porque Montesinos, a través de sus intrigas, comenzó a dominar todo el aparato y a hacer sus tropelías, pero eso no quiere decir que haya sido una cuestión institucional, sino de una persona. Lamentablemente, ése es el error político de mi hermano, que le dio el poder.

–Montesinos lo sacó a usted del entorno presidencial.
–Bueno, yo me fui.

–Es un hecho que el presidente prefirió a Montesinos a su hermano.
–Yo me fui.

–¿Por qué se fue?
–Porque la relación de confianza se había deteriorado.

–El presidente empezó a creerle más a Montesinos que a usted.
–Probablemente. La relación ya no era la misma. El asunto es que yo actúo profesionalmente. Yo soy abogado. Si mi cliente ya no me tiene confianza o mi cliente me dice que terminó, simplemente me voy.

–Es curioso su deslinde con la justicia capturada por Montesinos, teniendo en la lista para el Congreso a José Dellepiane, procesado por permitir a Montesinos el control del Poder Judicial.
–La reforma del Poder Judicial que se estaba haciendo era en lo administrativo. Es imposible decir que Dellepiane permitió el ingreso de Montesinos.

–Usted me ha dicho que a partir del 95 hubo interferencia de Montesinos y ése es el tiempo en que se hacía la reforma con Dellepiane.
–Entonces yo me rectifico. Debe ser a partir del 97, cuando Montesinos toma el Poder Judicial.

–Diego Uceda, renunciante del fujimorismo, dice que una troika integrada por usted, Keiko Sofía y Jaime Yoshiyama ha cambiado la lista de candidatos, por los “muertos vivientes”, ex ministros y funcionarios con procesos abiertos.
–Todas las personas que están en la lista son víctimas de persecución política. Además, no tengo por qué responder a esa pregunta, porque yo no he confeccionado la lista.

–Uceda dice que Fujimori le encargó a él en Chile elaborar la lista y que ustedes la han alterado a espaldas de Fujimori.
–Si usted quiere creer a Uceda, al que yo no conozco ni en pintura... La lista ha sido confeccionada tiempo atrás por un equipo multidisciplinario. El señor Uceda no conoce nada de ese proceso y no quiero comentar más sobre él.

–Martha Chávez en una entrevista admite que no conoce a todos los de la lista. Eso no es muy usual.
–Bueno.

–Fernando Viaña en la lista del fujimorismo es una verdadera sorpresa. El fustigó duramente a Fujimori. ¿Qué significa su inclusion?
–Como le digo, yo no he confeccionado la lista.

–Pero ¿está usted de acuerdo?
–Evidentemente incómodo ante la pregunta, Santiago Fujimori guarda un elocuente silencio, respira hondo, me mira fijamente y no responde absolutamente nada.

–¿De qué se está usted haciendo cargo?
–Yo simplemente soy un candidato a la primera vicepresidencia y número 4 en la lista de congresistas.

–¿Cuál es el encargo de su hermano?
–Hay una campaña de persecución política. Muchas de las personas que están en la lista y otros que están en la cárcel son personas que se han dedicado íntegramente a sacar al país de la quiebra. Acuérdese de 1990. Muchos son los artífices de que el Perú hoy día pueda estar en una situación más o menos buena desde el punto de vista económico. ¿Usted cree que es justo que se les juzgue sin pruebas, simplemente por el dicho de una persona o de otra?

–Pero hay cosas que se comprobaron.
–A ver, dígame una.

–Las manos sueltas de Montesinos que le permitieron hacer todo lo que quiso.
–Yo no estoy hablando de Montesinos.

–Pero es parte de lo que pasó y pesa en la evaluación total.
–Bueno, hagamos la evaluación total entonces. Recordemos 1990: país quebrado, país perromuertero, con una inflación de 60% mensual, tendencia de 7,000% al año, devaluación galopante, con sólo 4% de presión tributaria y un terrorismo a punto de tomar el poder. Ese es el país que transformamos, del que se puede decir ahora que está más o menos bien. Que ha habido focos de corrupción, se acepta, pero una corrupción focalizada.

–¿Y cómo entra en su evaluación el año 2000, noviembre especialmente, cuando el Presidente viajó para no regresar?
–Se dice que Alberto fue un tonto que no sabía lo que hacía Montesinos o que fue un cómplice, si lo sabía. Yo le puedo decir, por confesión del propio Alberto, que, aunque demasiado tarde, se enteró e intentó deshacerse de Montesinos; pero como éste tenía el control de las Fuerzas Armadas, mi hermano temía que deshacerse de él significaría algún tipo de asonada, y por eso empezó recortando su mandato.

–En un hipotético mandato de Martha Chávez, ¿qué debería esperarse respecto a Alberto Fujimori? ¿El se allanaría, vendría al país para ser juzgado?
–Ese es un trabajo que debe iniciarse en el Congreso mismo. Las acusaciones constitucionales se han formulado allí. Simplemente desde el punto de vista del debido proceso están mal formuladas y por lo tanto son nulas de toda nulidad. Ese es un primer paso. Luego, si las acusaciones son nulas, hay una serie de consecuencias de tipo jurídico y, por lo tanto, los procesos también devienen en nulos.

–En consecuencia, Alberto Fujimori estaría libre.
–Consecuencia lógica.

–Dar esa batalla es la razón de ir al Congreso.
–Ese es uno de los motivos, porque creo que el Perú merece conocer la verdad. Aquí se ha mentido, calumniado, difamado.

–Además, todos los procesos de los que lleguen quedarán suspendidos y luego prescritos, gracias a la inmunidad parlamentaria, incluido el suyo.
–Desde el primer momento voy a renunciar a cualquier inmunidad respecto al proceso que tengo, porque yo soy el primer interesado en aclarar esto que no tiene ni pies ni cabeza.

–Ese es un segundo plan, luego de que Alberto Fujimori fue apresado en Chile.
–Yo creo que él sí ganó.

–Está preso.
–Y eso no quiere decir que ha perdido. Se puede perder una batalla pero no la guerra. Cuando Alberto decide ir a Chile, él me dice que está dispuesto a correr cualquier riesgo.

–¿Y qué ganó?
–En lo político ha demostrado que es un tipo que tiene coraje, y en lo judicial, que va a tener la oportunidad de esclarecer la verdad ante magistrados imparciales.

–Se refiere a los jueces chilenos.
–Así es.

–¿Qué le está pareciendo la campaña?
–Interesante. Estoy aprendiendo cada vez más. Nosotros decimos que el bienestar no es una cuestión que viene gratis y que para lograrlo hay que sudar. Los políticos tradicionales prometen y no cumplen.

–¿Qué opina de Ollanta Humala?
–Es un buen candidato.

–¿Le parece que sería un buen presidente?
–No creo, por las ideas que preconiza.

–¿Y Lourdes Flores? Algunos dicen que haría un fujimorismo sin Fujimori.
–Probablemente sus ideas están de acuerdo con una línea económica determinada.

–¿La misma que la del fujimorismo?
–Más o menos, con algunos matices.

–Por lo pronto parece que es difícil pensar en ser gobierno. A casi mes y medio de las elecciones, su candidata presidencial está obteniendo 4 a 6% en intención de voto.
–Eso lo veremos el 9 de abril.

–Si piensa que podía convencer y ganar, ¿por qué no decidió encabezar la plancha presidencial?
–Porque no creo que sea mi puesto adecuado. Cada uno tiene su nivel de competencia.(Zenaida Solís)

 


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