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Seguridad Pero no hay el menor rastro de los US$ 7 millones del Fondo de Pensiones y Sepelio de la Fuerza Aérea del Perú.

Aquí Está el Piloto

7 imágenes disponibles FOTOS  PDF 

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General FAP Alberto Schroth, pescado en el Paseo de los Escribanos, en el Centro de Lima.

El mayor general FAP Alberto Schroth Mier y Proaño es un hombre cuidadoso y de ademanes discretos. Pocas veces se ha dejado fotografiar. Se jacta de mantener perfil bajo.

Algunos altos oficiales le dicen “El Mudo Schroth” y destacan en él a una inteligencia aguda. Por antigüedad, Schroth es el cuarto hombre en la jerarquía de la Fuerza Aérea Peruana. Actualmente es el asesor principal de la Jefatura de Estado Mayor de la FAP y ha ocupado cargos claves, pero esconde un secreto.

Su institución acaba de abrirle investigación sumaria y lo acusa de ser uno de los responsables del espectacular robo de US$ 7 millones de los fondos de la FAP.

El escándalo se destapó en mayo último, cuando la FAP descubrió que los US$ 7 millones que había invertido en la Bolsa de Valores de Lima se habían hecho humo.

El dinero pertenecía al Fondo de Seguro de Retiro Cesación de la FAP (FSRC) y también al Fondo de Sepelio de la FAP (Fosepfap), que en total agrupan a 15,000 militares y civiles. Era administrado por la Dirección de Economía de la FAP.

Desde el 2002 hasta diciembre del 2004, Economía de la FAP estuvo dirigida por el general Schroth Mier y Proaño, de 52 años. Al inicio de su gestión, este alto oficial decidió contratar a una sociedad agente de bolsa para colocar los US$ 7 millones en operaciones de reporte bursátiles y bonos soberanos.

Schroth cerró trato con la corredora de bolsa Finvest, que hasta entonces había movilizado US$ 1,3 millones en operaciones de renta variable, según la Comisión Nacional Supervisora de Empresas y Valores (Conasev).

La corredora tenía como gerente a Juan Delzo Ríos (49) y como director de Marketing a Henry Jiménez Moscol (45). Los negocios levantaron vuelo en el 2002.

Y después lo haría el dinero. Del total de los siete millones, US$ 842,000 fueron invertidos en la compra de 842 bonos de Brasil y el resto en operaciones de reporte y adquisición de acciones en la Bolsa de Valores.

Cada movimiento debió ser supervisado por Schroth, Conasev y el Instituto de Compensación y Liquidación de Valores (Cavali). No ocurrió así.

Y el Dinero Voló

Las primeras clarinadas del entripado las dio la propia Inspectoría de la FAP. En octubre del 2004, el entonces inspector Felipe Conde Garay, hoy Comandante General de la institución, envió a Schroth el oficio III-120-INSG-No 839.

Allí alertó lo siguiente: “Con el propósito de salvaguardar los recursos del citado fondo, el cual es de carácter intangible y pertenece al personal militar y civil aportante, esta INSPE estima pertinente sugerir que se analice adecuadamente la justificación y conveniencia de dichas inversiones, así como el respaldo económico de la empresa en mención, teniendo en consideración los riesgos implícitos de las Operaciones en Bolsa, así como la responsabilidad de esa dirección en las decisiones adoptadas”. Pero Schroth no se dio por aludido y tampoco lo hizo el entonces comandante general de la FAP, Orlando Denegri, quien está casado con la hermana del ex jefe de Economía.

Finvest siguió operando sin contratiempos. A fines del 2004, Denegri fue relevado del puesto y Schroth pasó al Centro de Altos Estudios Nacionales (CAEN). Su puesto, en Economía, fue ocupado por el mayor general Pedro Minaya Torres.

Schroth, según fuentes de la FAP, no dejó la contabilidad pertinente y los reportes que entregó Finvest parecían correctos. En mayo, el general Minaya solicitó a Delzo Ríos los bonos de Brasil, pero éstos ya habían sido revendidos. El gerente de la empresa reconoció el hecho y pidió “sólo 8 días para devolver el dinero”.

El 17 de mayo, la Comandancia General de la FAP reportó el robo a la Conasev y se intervino Finvest al vuelo. Recién entonces se destapó que Delzo Ríos y Jiménez Moscol habían fugado del país. Los US$ 7 millones se esfumaron también.

La Policía Acusa

Pero, ¿desde cuándo empezó a ser sustraído el dinero de los 15,000 servidores militares y civiles de la FAP? El acertijo parece haber sido resuelto por la Conasev y la Policía en recientes pesquisas reservadas. Los bonos del Brasil fueron revendidos a un tercero por Finvest, nada menos que en el año 2003. Y el resto del dinero habría desaparecido durante la gestión de Schroth, en el 2004.

Sobre este punto, la Conasev ha determinado lo siguiente: “Según se aprecia en el reporte de Cavali, Finvest venía realizando desde julio a noviembre del 2004 operaciones de reporte a nombre de la Dirección de Economía, las mismas que eran liquidadas antes del vencimiento del plazo”. Es decir, Finvest emitía a Schroth documentos con información falsa que nunca fue debidamente cotejada.

La cosa no queda allí. A pedido de la 5a Fiscalía Especial, encargada del caso, la Policía investigó el tinglado. Su atestado, Nº 3499-05-Dirincri-Divpomip/ 02, concluye que Delzo y Schroth “son presuntos autores de asociación ilícita para delinquir, en razón de que en el 2002-2004 habrían concertado diversas operaciones bursátiles con el dinero de los fondos”.

La Policía interrogó a seis oficiales de la Dirección de Economía (mayor general Miguel Gómez, coronel Jorge Servat, comandante Gerardo Noel, capitana Giovanna Ames, tenientes José Núñez y Renzo Vergara), y todos coincidieron en que Schroth manejaba directamente las operaciones de la corredora Finvest.

Consejo de Investigación

Desde que saltó el escándalo, es la primera vez que se colocan los reflectores sobre Schroth y los US$ 7 millones. Su propio Comando ha nombrado un Consejo de Investigación, presidido por el comandante general de la FAP, mayor general Conde Garay, para expurgar al ahora asesor del Estado Mayor.

Pero Schroth no se ha quedado de brazos cruzados. CARETAS logró ubicarlo y mantuvo tres extensas reuniones con él. Se le solicitó una declaración grabada, pero el general dijo que no contaba con el permiso de sus superiores.

Sin embargo, entregó diversos documentos que, según indica, sustentan su defensa y acusó al comandante general Conde Garay, y al director de Economía, general Minaya Torres, de estar “tras la campaña en mi contra”.

Schroth alega que, cuando se desempeñó como director de Economía, Conde Garay era inspector de la FAP y, por lo tanto, debió también “controlar” el dinero.

Según su versión, las operaciones de reporte con Finvest fueron renovadas por el general Minaya Torres, una vez vencidas en febrero, marzo y abril de este año, pero sin exigirle la póliza de seguro. “Al no haber una contención legal, este delincuente (Delzo) se fue con el dinero”, señaló.

“Cuando me relevé del cargo, todas las colocaciones financieras contaban con su respectiva póliza emitida por Cavali, estableciéndose las condiciones de cada obligación. Sin embargo, la actual administración, durante los meses de marzo y abril de este año, consintió en realizar transacciones financieras propuestas por Finvest”, indica el general, pero olvida que uno de los socios de la corredora, Henry Jiménez, era entonces director de Cavali.

Schroth niega haberse apropiado del dinero y desconoce cualquier relación con el prófugo Delzo Ríos. Asegura que es inocente, pero esconde algunas perlas.

Está involucrado en cuatro procesos judiciales. En uno de los casos, fue denunciado por su participación en el desvío irregular de dinero al SIN.

Enterado de sus antecedentes y de la pérdida de los US$ 7 millones, que aún no aparecen, el ex ministro, Roberto Chiabra, sacó a Schroth del CAEN, pero éste se aferró al puesto. “Fue una persecución”, dice hoy Schroth. “No me encontraron nada. Y tampoco lo harán ahora”. (Américo Zambrano, Carlos Hidalgo).

 


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